Hace pocos días, al hacer un balance de los logros de su gestión durante 2008, el intendente dijo que San Miguel de Tucumán es una de las ciudades mejor iluminadas del país. Señaló que es la cuarta o quinta en la Nación con una central inteligente de semáforos; destacó que se pavimentaron calles en barrios que eran impenetrables, y que se recuperó institucionalmente el municipio.
Uno de los aspectos positivos de la segunda gestión en la intendencia fue el embellecimiento de algunos puntos del centro de la ciudad con motivo de la realización de la Cumbre del Mercosur, a la que asistieron siete presidentes sudamericanos. En los días previos, se pusieron en marcha varias obras de remodelación. El trabajo más notorio se dio en el parque 9 de Julio y consistió en iluminación, repavimentación y caminería con ornamentaciones. También se mejoraron los accesos a la ciudad y se embelleció la plaza Independencia y la zona de la Casa Histórica (circuito que recorrieron los jefes de Estado).
El eje de la administración municipal siguió siendo la pavimentación de calles, así como la continuidad de las obras de iluminación en distintos barrios Si bien se instaló una gran cantidad de semáforos y se realizaron obras en la plazoleta Mitre para agilizar la circulación, el tránsito siguió siendo caótico, especialmente en el microcentro. El parque automotor es demasiado grande para calles tan angostas.
En relación con el tránsito, uno de los déficits más importantes es la falta de respeto a las normas viales. Estp se combate con controles que se mantengan a lo largo del tiempo y con sanciones ejemplificadoras. Paradójicamente, en las esquinas semaforizadas es donde se produce la mayor cantidad de accidentes, de acuerdo con las estadísticas. Los controles de alcoholemia forman parte del haber en la gestión. El transporte público no mejoró en la calidad de su prestación. Hay empresas que tienen colectivos en funcionamiento que no pasarían una revisación técnica básica. Otro tanto sucede con cientos de autos de alquiler que circulan en mal estado ante la indiferencia de la autoridad municipal.
Excepto la limpieza de imbornales, poco se ha hecho para impedir que barrios del sur de la ciudad se aneguen con alguna tormenta copiosa. Deberían encararse de una vez por todas las obras necesarias para evitar las inundaciones. Un edil indicó que “como no hay un plan estratégico de pavimentación, se producen verdaderos desastres pluviales. Además, hay muchos lugares que nunca fueron visitados por el personal de la Dirección de Obras Públicas”.
Problemas crónicos, tales como el destino del Mercado del Norte y la ubicación de los vendedores ambulantes, siguen sin resolverse. El proyecto de reformular y embellecer la peatonal Isauro Martínez (la calle Mendoza, entre 25 de Mayo y Junín) duerme desde hace tres años el sueño de los justos. En contrapartida, el Paseo de la Independencia ha sido jerarquizado con importantes obras.
El intendente se definió como un funcionario bien plantado. “Hay un municipio institucionalmente fuerte. Eso sí, no tenemos independencia económica para subsistir”, dijo sobre la realidad de su administración, que depende financieramente del Poder Ejecutivo. Se sabe que no puede haber autonomía política e institucional si no se tiene independencia económica. En temas centrales de la ciudad, deberían tener cabida en forma permanente los colegios profesionales, las instituciones civiles y las universidades. De ese modo, las soluciones a los problemas más complejos serían integrales y surgirían de un consenso ciudadano.
08 Enero 2009 Seguir en 







