"El que se droga pierde el valor de la vida"

El vicario general de la Arquidiócesis llamó a luchar entre todos los sectores contra el flagelo.

ORGANIZACION. El padre Sánchez dijo que se debe denunciar a los dealers. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
ORGANIZACION. El padre Sánchez dijo que se debe denunciar a los dealers. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
07 Enero 2009

"La Iglesia siempre ha buscado defender la vida, y la droga es sinónimo de muerte. Consumir droga o venderla es propiciar la cultura de la muerte. Si la vida es el valor fundamental del ser humano, hay que bregar para que tenga sentido; la droga es todo lo contrario. Al que se droga no le importan sus padres, ni drogarse, ni matar, porque ha perdido el valor fundamental que es el sentido de la vida". La reflexión pertenece al vicario general de la Arquidiócesis, el padre Carlos Sánchez, momentáneamente a cargo de la Arquidiócesis, en ausencia de monseñor Luis Villalba.
Debido a que el arzobispo se encuentra de vacaciones, LA GACETA consultó a su vicario sobre la posición de la Iglesia frente al polémico consumo de "paco" en Tucumán.
El padre Sánchez puso sobre la mesa una copia de la homilía de monseñor Villalba pronunciada el 24 de setiembre, fiesta de Nuestra Señora de la Merced. "Nuestro arzobispo ya lo había dicho tres meses antes de que salieran esos lamentables sucesos publicados por LA GACETA: ?tenemos que reconocer que la droga está instalada entre nosotros?", citó. "Monseñor lo sabía porque la misma gente se lo contaba durante sus recorridos por la Arquidiócesis. Monseñor Villalba recorrió las 47 parroquias de la diócesis. Esa cercanía con la gente lo iba empapando de la realidad. Por eso dice: ?en mis recorridos por la arquidiócesis recojo el eco doloroso de muchas familias cuyos hijos están atrapados por los efectos de la droga?", leyó.

Un manto de indiferencia
"Es cierto que esto es un problema de la sociedad, pero, como dijo monseñor Villalba, ?las autoridades son las primeras responsables?. A veces se tapa con un manto de indiferencia lo que está ocurriendo. Por ejemplo, se dice (desde el Gobierno) ?no sé? o ?aquí esto (de la adicción) no ocurre?, pero todos debemos hacernos cargo y luchar contra el tráfico. El arzobispo fue claro: ?concientizar a la sociedad y luchar contra el tráfico de drogas son deberes ineludibles?", recordó. "Esto no sólo debe ser una política de Gobierno, sino una política de Estado, que nos involucre a todos", remarcó.
En tal sentido, insistió en la necesidad de crear una red social "que propicie a cultura de la vida". Propone que trabajen padres, docentes, funcionarios, instituciones religiosas y medios de comunicación. "Tenemos que organizarnos porque hasta ahora se hace mucha contención y acompañamiento pero no en forma específica (contra el tráfico de la droga). Este es un desafío para todos. Las personas que sepan dónde se vende droga deben denunciar, y hay que darles protección. A la vez, las denuncias deben ser investigadas. De esta manera, todos nos haremos responsables en la lucha contra el tráfico de droga", enfatizó.

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