Obras demoradas en la ruta 307 a los Valles

07 Enero 2009

Hay expresiones cotidianas que pintan algún rasgo de nuestra idiosincrasia. “Tirar la pelota hacia adelante” o “lo atamo’con alambre” son algunas de ellas y reflejan nuestra capacidad para eludir los problemas poniéndoles parches, mientras las soluciones esperan. Los tiempos cada vez se hacen más lentos y las quejas rebotan con frecuencia en el muro de la indiferencia. Eso sucede, por ejemplo, con los 57 kilómetros que separan a Tafí de Amaicha del Valle.
Ya en 2007 se advirtió el deterioro del pavimento. El Gobierno provincial firmó entonces un convenio con Vialidad Nacional para la concreción de obras viales por $ 150 millones. Para la ruta 307 se destinaron $ 61 millones. Se anticipó que se la iba a repavimentar desde Tafí del Valle hasta Colalao del Valle, donde empieza la ruta nacional 40. En marzo de 2008, el mal estado de la carretera en ese tramo, causó la preocupación de empresarios, comerciantes y habitantes de Amaicha y de la ciudad catamarqueña de Santa María. Señalaban que todos los días sufrían graves trastornos para trasladarse y que temían que este problema impactara en forma negativa en la actividad turística, especialmente durante la Semana Santa que se aproximaba. A mediados de de marzo, el titular de Vialidad de la Provincia dijo que en 20 días se iniciarían las obras de repavimentación en el tramo Tafí del Valle-El Infiernillo. Indicó en la ocasión que los trabajos se habían dividido en tres secciones de 20 km y deslizó la posibilidad de que estas dos últimas serían licitadas en abril.
En junio, los lamentos y las protestas de amaicheños y santamarianos se renovaron, ya que su economía depende de su vínculo con San Miguel de Tucumán. Mientras desde el Ente de Turismo, se insistía en convertir a Tucumán en un destino ineludible en el norte del país, un importante tramo de la ruta de los Valles Calchaquíes tucumanos se hallaba muy deteriorado. Llegó julio, el mes turístico por excelencia y, salvo las promesas de siempre, nada sucedió. Los baches y pozos de variadas dimensiones prosiguieron su derrotero sobre la 307, que sólo goza de buena salud hasta Tafí del Valle.
Hace pocos días, en la zona de El Infiernillo, luego de pasar por un bache, un automovilista perdió el control del vehículo y cayó en una zanja de cinco metros de profundidad. Cuatro personas, oriundas de Córdoba, resultaron heridas. El delegado comunal amaicheño dijo que ese sector del camino se halla extremadamente deteriorado debido a la falta de mantenimiento y dijo que los trabajos para construir una nueva ruta deberían haber comenzado en junio de 2008, pero hasta el momento sólo se realizaron trabajos de cordón cuneta en el tramo desde Tafí del Valle hasta El Infiernillo. Según el interventor de Vialidad, los trabajos en el primer tramo estarían concluidos antes de que concluya 2009 y afirmó que la segunda etapa se licitaría el mes próximo.
Ha transcurrido más de un año, la ruta sigue en franco deterioro y las razonables quejas se multiplican. Sin embargo, las autoridades no parecieran tener apuro en avanzar en la solución de este serio problema de comunicación que ocasiona perjuicios a amaicheños, colaleños y vecinos santamarianos. Da la impresión de que cuando el Gobierno habla de promover el turismo en toda la provincia, es una mera expresión de deseo, a juzgar por esta realidad. “Por esta senda de Amaicha voy caminando silencios... ¿De dónde vendrá esta senda y qué rumbo tomará?, como el destino del hombre, con principio y sin final. Por las sendas de la vida caminamos sin llegar”, escribió el tucumano Gustavo Bravo Figueroa. La tierra de los quilmes y el corazón de la Pachamama merecen, sin duda, mejor trato.

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