Cartas de lectores

01 Diciembre 2008

Hospital inundado
Soy una ciudadana que no goza de servicios de salud. El viernes a la noche, aquejada por una gripe y por un malestar de riñón, tuve que ir a la guardia del Hospital Padilla. Llovía, y todo el hospital comenzó a inundarse; se cortó la electricidad y no había luces de emergencia; un solo médico se turnaba con una enfermera para atender 11 pacientes a la vez. El personal de todo el hospital estaba ocupado sacando agua con haraganes; no sabían si atendernos clínicamente o impedir que nos tapara el agua. Tuve que volver a mi casa sin que me viese el médico. Había ido al hospital con fiebre y volví con mucha más fiebre; me enfrié, me mojé, me enfermé, me indigné, lloré... Pero no por mi problema personal sino porque me avergüenza la situación; había gente muriéndose en los pasillos y nadie podía ayudarla. Tengo 22 años, y estoy muy triste y decepcionada de mi sociedad. Fui testigo de que en la noche del viernes se violaron muchos derechos humanos de cientos de personas y de un personal de hospital que necesita urgente condiciones básicas mínimas y salubres para trabajar.


Gabriela Olivé
degabuchi@live.com.ar

 

 


Rotondas y semáforos
Respecto de las rotondas, la lucha entre instalar semáforos o manejarnos con educación y respeto, lamentablemente, la ganaron los semáforos y la perdimos los ciudadanos. La rotonda es un elemento espectacular para ordenar el tránsito y su mantenimiento es casi cero. Sólo hace falta una buena señalización y enseñarles a los conductores cómo funciona. La norma es que el que intenta entrar en la rotonda debe detener su marcha, en una línea trazada en el pavimento al efecto y dar preferencia al que está girando; debe ingresar sólo cuando hay un espacio libre. Cuando esto funciona bien y hay respeto, la rotonda es genial ordenando el tránsito. Eso sí: se requiere de la autoridad el cumplimiento de sus funciones, primero señalizando, luego educando y por último penalizando al que no cumple. Pero les resultó más fácil poner un semáforo. NO importa que después los que conducimos debamos regirnos por un aparato irracional que no tiene en cuenta las variaciones en los volúmenes de tránsito de diferentes horarios y distintos días. Igual pasa con el letrero “Pare”, que es otro capítulo, pero muy parecido. ¿No valdría la pena hacer una prueba para ver si esto funciona?

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Manuel Francisco Cabezón
Av. Aconquija 1.090
Yerba Buena-Tucumán

 

 

 

Cremación
Teníamos la ilusión de que en Tucumán, por fin, íbamos a poder disponer del servicio de crematorio, como en otras provincias. Con él se eliminan las fosas de entierros de difuntos y se achica la extensión de los cementerios, algunos en estado deplorable por su antigüedad. ¿Preocupa la contaminación ambiental? Es loable la actitud, pero este método está previamente estudiado para que no sea nocivo para el ambiente. El progreso que beneficia no debe obstaculizarse. Sí servirse de él. En mi caso personal debo manifestar un hecho que nos tocó muy de cerca. En la ciudad de Mar del Plata, poco antes de fallecer un familiar muy querido dijo que deseaba ser cremado. Pudo cumplirse su deseo por existir este beneficio. En última instancia, sería irrazonable que por la idea de unos cuantos ciudadanos nos viéramos perjudicados los que sí deseamos que se contemple esta solución para beneficio de muchos. Tal vez se pueda instalar el servicio en otros terrenos y se les dé tranquilidad a quienes se oponen.

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Alba Cuozzo
albacuozzo@yahoo.com.ar

 

 

 

Educación
En el país se ha hablado mucho sobre la educación y sobre cómo hay que mejorarla. Se ha hecho mucho en construcción de edificios escolares, pero más importante es lo que se enseña adentro de las cuatro paredes del aula. Hace unos días, un especialista de Buenos Aires dijo que era muy importante que los alumnos en la secundaria aprendan a pensar. Opino que es indispensable que los niños aprendan a pensar desde la primaria. ¿Y cómo se logra esto? Hay que cambiar la forma de enseñar. A las maestras, por ejemplo, les gusta que los chicos repitan las lecciones palabra por palabra, como dice el texto, en lugar de enseñarles a decir las lecciones con sus propias palabras, en cuyo caso los chicos tienen que pensar sobre el contenido. Además, hay que darle más importancia a Matemática, y especialmente a la solución de problemas, porque solucionando problemas se aprende más fácil Matemáticas y al mismo tiempo se aprende a pensar. Lo mismo pasa en la secundaria con la Física. Hay que darles problemas, porque así se entiende esta materia. Si se logra que los chicos aprendan a pensar, estoy seguro de que vamos a tener más estudiantes en la Facultad de Ingeniería y menos estudiantes en Abogacía y en Ciencias Económicas.


Juan Sigstad
La Cocha
(Tucumán)

 


 

Ciudad sucia
Tucumán está sucia, y sus calles y veredas, destruidas. El agua fluye por todos lados. No sólo se derrocha en forma constante, sino que se deteriora el pavimento y el cordón cuneta. La causa es el lavado de las veredas con manguera, especialmente frente a edificios y casas particulares, a lo que debemos agregar la enorme cantidad de lavaderos clandestinos. A todo esto se suma la proliferación de los vendedores ambulantes, el caos vehicular, etcétera. ¿Dónde están las autoridades? ¿Esto es lo que les vamos a mostrar a nuestros visitantes ? Pido que se prohíba, mediante ley u ordenanza, el uso del agua para el lavado de veredas y que se erradiquen definitivamente todos los lavaderos clandestinos, los vendedores ambulantes y los ruidos molestos. También sugiero que se instituya un día de la semana para que los vecinos nos dediquemos a la higiene de la ciudad.


Julio Fernando Sandez
Benjamín Villafañe 1.863
S.M. de Tucumán


 

Falta de respeto
Según sus propias palabras, el ex presidente Néstor Kirchner recibe el continuo reclamo de su esposa, Cristina, por el vicepresidente que “le puso”. Se trata de una falta de respeto a la ciudadanía y una burla, que demuestra lo que ocurre cuando la obligación moral se vulnera y se desconoce. En su obra“Moral”, dedicada a su hijo Macomeco, Aristóteles previene: “La Moral bien comprendida tiene para toda conciencia honesta principios inquebrantables”, lo que confirma la diferencia para el filósofo entre calidad institucional de un gobierno de hierro y bronce, y una calidad institucional de excelencia. “En política no es posible practicar cosa alguna sin estar dotado de ciertas cualidades; es decir, ser un hombre de bien”, añade. Pero ser hombre de bien es poseer virtudes y por tanto, si en política se pretende prevalecer es obligado, al menos, ser moralmente virtuoso.


Roberto Walter Sehringer
rws27c@gmail.com

 

 

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