NUEVA DELHI.- El canciller indio, Pranab Mukherjee, advirtió sobre graves consecuencias para Pakistán si se comprueba su responsabilidad en los ataques terroristas en Bombay, mientras el ministro del Interior, Shivraj Patil, y el consejero de Seguridad Nacional, M.K.Narayanan, renunciaron a sus cargos.
Las acusaciones que lanzó India respecto de un vínculo paquistaní con los ataques en Mumbai que causaron la muerte de casi 200 personas y dejaron más de 300 heridos, aumentaron la tensión entre los dos países con poderío nuclear y amenazaban con dañar los intentos por mejorar sus relaciones.
Funcionarios indios dijeron que la mayoría o quizás los 10 atacantes que mantuvieron rehenes en Mumbai con asaltos coordinados usando rifles y granadas venían de Pakistán, una nación musulmana que originalmente era parte de India mayormente hinduista y que fue fundada en 1947. A su vez, el primer ministro, Manmohan Singh, aceptó la dimisión de Patil (que será reemplazado por el titular de Finanzas, Palaniappan Chidambaram), pero pidió a Narayanan que continúe al frente del Consejo Nacional de Seguridad, mientras no se descarta que se produzcan más renuncias. Singh se reunió con los líderes de los principales partidos políticos indios con el objetivo de analizar la situación tras los atentados y evaluar los pasos a seguir. Patil fue muy criticado por no garantizar la seguridad del país en medio de las crecientes presiones por ataques terroristas que sufre el gobierno de Singh.
Mientras la ciudad financiera india intenta volver poco a poco a la normalidad, la opinión pública se manifiesta cada vez más crítica con la gestión de la política antiterrorista del gobierno, incapaz de combatir los ataques y bombardeos que sacuden casi mensualmente el país. Cientos de ciudadanos de Mumbai (ex Bombay) y se congregaron ante el Taj Mahal Hotel para pedir que el gobierno asuma las responsabilidades políticas por lo ocurrido. En tanto, para investigar los ataques, se inició una cooperación sin precedentes entre las agencias de inteligencia de India, Estados Unidos e Israel, mientras un equipo del FBI encargado de seguir la huella de insurgentes locales e internacionales fue enviada a la India.
Todo parece indicar que India y Pakistán, históricos enemigos que comparten 3 mil kilómetros de fronteras, deberán unir sus fuerzas para luchar contra una amenaza mucho mayor que sus ejércitos convencionales, que es la mano de Al Qaeda en el subcontinente asiático. (AFP-Télam)
01 Diciembre 2008 Seguir en 







