Por la paz y la esperanza

La mediación papal por el Beagle será recordada por la Presidente de la Nación y el cardenal Bergoglio. Celebración eucarística en Luján. Por Guillermo Villarreal - Columnista de la agencia DyN.

30 Noviembre 2008

La presidenta Cristina Fernández le dio el sí al cardenal Jorge Bergoglio y asistirá a la misa en Luján por los 30 años del inicio de la mediación papal por el Canal de Beagle, en un gesto para mejorar la siempre complicada relación Gobierno-Iglesia.
Los obispos ponderaron en forma positiva la disposición de la jefa de Estado, pudo saber DyN, porque "pone de relieve la importancia que le otorga la Casa Rosada a aquella intervención de Juan Pablo II que, en los inicios de su largo pontificado, evitó una guerra "fratricida" entre Argentina y Chile, países que se consideraban hermanos. Un proceso para resolver cuestiones de límites en la región que comenzó a delinearse en diciembre de 1978 y que hoy, dicen los prelados, no es "siempre cuantificado y es necesario recordar con memoria agradecida".
Tal como lo destacó recientemente el papa Benedicto XVI, quien en una carta al primado argentino calificó la mediación papal como "un ejemplo admirable de construcción de la paz a través de la vía maestra y siempre actual del diálogo".
El mismo "diálogo político" y con "todos los sectores" que la cúpula episcopal reclamó ayer a Fernández de Kirchner para resolver los conflictos internos y trabajar por la construcción del bien común y la inclusión de los argentinos, como pregona la primera mandataria. La cita por el Beagle será el 22 de diciembre en Luján, en una celebración eucarística "sin precedentes" que incluirá un acto cívico y enlaces televisivos en directo con el templo votivo de la Virgen del Carmen, de la ciudad chilena de Maipú, adonde acudirá la presidenta trasandina Michelle Bachelet.
En el santuario dedicado a la patrona nacional, Fernández y Bergoglio darán juntos, a la 19.45, un mensaje "por la paz y la esperanza" que será transmitido en cadena nacional y vía satélite, y se replicará en el país vecino. También rezarán la Oración por la Paz, de San Francisco de Asís, casi un emblema de Juan Pablo II.
Previo a ese gesto cívico-religioso, la Presidenta viajará a Punta Arenas, donde el 4 de diciembre se encontrará con Bachelet. Ambas viajarán al día siguiente a Monte Aymond, en el extremo sur de Santa Cruz, para encabezar otro acto evocativo y colocar la piedra fundamental de un monumento alusivo a la intervención pontificia. Hasta allí viajarán también el delegado papal para la ocasión, el cardenal brasileño Odilio Scherer (San Pablo) y el obispo Juan Carlos Romanín (Río Gallegos), en representación de la Conferencia Episcopal Argentina.
En tanto, los gobiernos argentino y chileno realizan denodadas gestiones para que las dos presidentas puedan mantener una audiencia conjunta con Benedicto XVI en enero próximo, más precisamente el 8, fecha en la que en 1979 se firmó el Acta de Montevideo, mediante la cual ambos países se comprometieron a no utilizar la fuerza para dirimir el conflicto limítrofe.
Aquella mediación papal tuvo un artífice casi desconocido en las crónicas de época, cuando dictaduras militares gobernaban con mano dura ambos lados de la Cordillera de los Andes.
Fue el extinto cardenal Raúl Primatesta quien, en un viaje fugaz a Roma, se entrevistó con Juan Pablo II para transmitirle su preocupación por el inminente conflicto bélico, sobre todo porque dijo conocer la "actitud belicosa" de Benjamín Menéndez, jefe del III Cuerpo de Ejército. Recién entonces el Papa decidió intervenir en el conflicto suscitado Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet, y enviar a negociar al cardenal Antonio Samoré, quien en vísperas de la Navidad de 1978 pronunció la recordada frase: "Veo una lucecita de esperanza al final del túnel".

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios