“El instrumento que más desafina es la batuta”

Gustavo Guersman aseguró que no hay peor cosa que un director que no sabe lo que quiere.

DESAFIOS. Con el concierto “Bravo barroco” Guersman desestructuró lo clásico. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
DESAFIOS. Con el concierto “Bravo barroco” Guersman desestructuró lo clásico. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
30 Noviembre 2008

“Un buen director habla lo necesario. Nunca más que la batuta”, señaló Gustavo Guersman, actual conductor de la Orquesta Juvenil de la UNT.
En diálogo con LA GACETA, el director tucumano relató su experiencia al frente de la agrupación y señaló que usa el lenguaje natural, sin estereotipos, para aggiornarse a los tiempos que corren. “Yo insto a mis músicos a que siempre exijan que se los exija. También insisto en la necesidad de que se comprometan con lo que hacen, generando al menos una vez por año un proyecto musical fuera de lo convencional. Por ejemplo, tocar con Fito Páez, Juan Carlos Baglieto, Lito Vitale, Rodolfo Mederos o Popi Quinteros. Y también animarse a salir de lo clásico haciendo presentaciones con tangos o folclore. El último de nuestros proyectos fue el concierto ‘Bravo barroco’, en el que usamos el apoyo de imágenes proyectadas en distintos lugares del teatro”, manifestó.
Fue en este concierto donde, además de dirigir, tocó el violín junto con su hijo.
En este sentido, Guersman señaló que para conseguir los objetivos planteados, es necesario trabajar mucho en los ensayos. “Un director debe siempre saber como organizará sus tiempos de ensayo, desde qué lugar empezará a ensayar, que días reunirá al grupo o si sólo practicará con los vientos o las cuerdas o la percusión. No hay peor cosa que un director que no sabe lo que quiere y además pregunta y transmite sus inseguridades”, indicó.
De hecho, si un director falla, la orquesta también se derrumba. “La batuta es el instrumento que más desafina. Por supuesto, si es que se parte de la base de una orquesta profesional”, dijo Guersman.

El compositor
Claro que la actividad de una orquesta también tiene algunos aspectos llamativos y por demás gratificantes. Uno de ellos es interpretar la partitura en presencia del compositor. Según Guersman no es una situación común, pero cuando se da, es muy interesante. “A mí no me ha tocado pasar por eso. Para algunos los intérpretes somos los que terminamos de componer las obras. Por eso, de una misma obra, hay muchas versiones diferentes, según el músico que la toca. Una de las que recuerdo con mucho cariño es la obra “Cadencias”, del compositor uruguayo Héctor Tosar. Otra es una pieza del tucumano de Sebastián Placereano”, dijo.

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