29 Noviembre 2008 Seguir en 
NUEVA YORK.- Un rabino que vivía en Estados Unidos y su esposa murieron en el ataque a un centro judío en Mumbai. Gabriel Holtzverg, nacido en Israel pero que vivía en Nueva York desde niño; y su esposa Rivka, eran los directores de Jabad-Lubavitch y murieron durante al asalto de los terroristas al edificio. El pequeño hijo de la pareja, Moshe, fue rescatado por su niñera.
El niño, que ayer cumplió dos años, dormía con sus padres cuando el centro del movimiento ultraortodoxo judío fue atacado. "Supe en el acto que era un atentado. No sé cómo reaccioné tan rápido, pero le cerré la puerta en la cara a un terrorista", narró Sandra, la mujer de unos 50 años que salvó al niño. Pasó 12 horas escondida en el sótano del edificio de cinco pisos cuando oyó que el niño gritaba desesperado su nombre. "Subí buscarlo a pesar del tiroteo. Tenía miedo de que alguien lo oyera y le hiciera algo", relató. Halló a Moshe llorando junto a sus padres, que yacían muertos en el piso. "Todo estaba lleno de sangre. Lo tomé y salí corriendo del lugar", contó.
Los atacantes eligieron Jabad como objetivo, porque el edificio alberga decenas de viajeros judíos que llegan de todo el mundo. Holtzverg tenía fuertes vínculos en la Argentina, donde estudió hace 15 años. (DPA)
El niño, que ayer cumplió dos años, dormía con sus padres cuando el centro del movimiento ultraortodoxo judío fue atacado. "Supe en el acto que era un atentado. No sé cómo reaccioné tan rápido, pero le cerré la puerta en la cara a un terrorista", narró Sandra, la mujer de unos 50 años que salvó al niño. Pasó 12 horas escondida en el sótano del edificio de cinco pisos cuando oyó que el niño gritaba desesperado su nombre. "Subí buscarlo a pesar del tiroteo. Tenía miedo de que alguien lo oyera y le hiciera algo", relató. Halló a Moshe llorando junto a sus padres, que yacían muertos en el piso. "Todo estaba lleno de sangre. Lo tomé y salí corriendo del lugar", contó.
Los atacantes eligieron Jabad como objetivo, porque el edificio alberga decenas de viajeros judíos que llegan de todo el mundo. Holtzverg tenía fuertes vínculos en la Argentina, donde estudió hace 15 años. (DPA)
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