Según la madre de Mansilla, los secuestradores sintieron la presión y por eso liberaron a la joven

La muchacha de 19 años apareció sana y salva en la comisaría de Lobos, Buenos Aires, luego de haber estado desaparecida seis días. La joven dijo que la liberaron en una estación de trenes, aunque no sabe cómo llegó a la localidad bonaerense. "Está muy shockeada, no paraba de llorar". Video.

EXPECTANTE. Mientras Silvia Ceballos, la madre de la joven, espera para hablar con su hija, el abogado Garmendia dialoga con los investigadores. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
EXPECTANTE. Mientras Silvia Ceballos, la madre de la joven, espera para hablar con su hija, el abogado Garmendia dialoga con los investigadores. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
28 Noviembre 2008

"Tuve mucho miedo, mamá. Quiero volver a la casa. Quiero estar allá". Cuando Silvia Rosa Ceballos volvió a escuchar la voz de su hija Ana Carolina Mansilla el alma le volvió al cuerpo. La chica de 19 años que había desaparecido el sábado, aparentemente secuestrada por una red de trata de personas, fue hallada sana y salva en Buenos Aires, y regresará a la provincia en las próximas horas. "Realmente estuve con mucho miedo y muy preocupado. Ahora que sé que está bien, estoy tranquilo", dijo Darío Navarro, esposo de la adolescente.
Carolina tenía que regresar el sábado al mediodía a su casa de Colombres, localidad de Cruz Alta. Pero no llegó. Al día siguiente, la joven llamó desde su celular a su cuñado que estaba en Mendoza, Adrián Navarro, y le dijo que dos hombres la habían secuestrado cuando caminaba por Yerba Buena. La madre de la chica realizó la denuncia en la comisaría de Colombres y en la División Trata de Personas . El lunes, cuando Ceballos y Darío Navarro estaban en la Fundación María de los Angeles hablando con los especialistas, recibieron otro mensaje de texto. "Ayudemen (sic)", imploraba. "No sé dónde estoy (...). Tengo miedo de que me maten, estos hombres son malos. Por favor, búsquenme", les escribió minutos después a través de su teléfono.
De inmediato, intervinieron en el caso personal de Gendarmería y de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Sobre la base de un informe proporcionado por la empresa telefónica, rastrearon el celular de Mansilla en la localidad Lobos, provincia de Buenos Aires. Pero la joven no había vuelto a dar señales de vida. Las horas pasaban y su familia temía lo peor.

Varias horas por una ruta
Era de noche cuando Carolina llegó a la comisaría de Lobos y, llorando, les dijo a los policías lo que había pasado. "Lo poco que pudo contar es que los secuestradores la subieron a un auto y que anduvieron durante varias horas por una ruta. Después, la liberaron en la estación de trenes de Lobos y se escaparon. Por suerte, un señor la ayudó a llegar hasta la comisaría", contó el abogado Carlos Garmendia, de la Fundación "Marita".
Lo primero que hicieron los policías fue contactarse con personal de la División Trata de Personas y de la institución dirigida por Susana Trimarco, madre de María de los Angeles Verón, la chica secuestrada en 2002. Cuando se enteró de la noticia, Ceballos no pudo ocultar su alegría."Acabo de hablar con ella. No conversamos mucho, porque todavía está muy shockeada y no paraba de llorar. Le dije que acá estamos todos muy contentos de que la hayan encontrado", dijo la madre de la joven, más serena que el lunes, cuando habló por primera vez con LA GACETA. "Ayer (por el miércoles) a la noche, cuando me llamaron para avisarme que ?Caro? había aparecido, me tranquilicé muchísimo. Estábamos muy amargados por lo que pasó. Tuve miedo porque sabía que esto podría haber tenido el peor final", expresó Ceballos, quien se encontraba en la oficina de Garmendia, ultimando detalles sobre la causa que investiga la desaparición de su hija.
La mujer les agradeció a todos aquellos que ayudaron a salvar a su hija. "Creo que el trabajo de la Fundación, de los investigadores y la presión de la prensa ayudaron para que a ?Caro? la soltaran. Sin dudas, esos hombres se sintieron acorralados", manifestó. Luego, quiso enviar un mensaje a aquella gente que atraviesa su situación. "Hay personas que trabajan muy bien. No hay que quedarse esperando, hay que pedir ayuda", aconsejó.

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Enviarán una comisión
La fiscala María de las Mercedes Carrizo, titular de la Fiscalía IX, ordenó que una comisión policial al mando del comisario Julio Fernández (de la División Trata de Personas) viaje hacia Buenos Aires en las próximas horas para buscar a la chica. "Ahora estoy retranquila y muy contenta. La estoy esperando", concluyó emocionada la madre de Carolina.
Para los investigadores, aún falta mucho por averiguar. Descreen de que los miembros de una organización de trata de personas sean tan negligentes como para dejar en manos de la víctima un teléfono celular. "Es lo primero que le habrían sacado", indicó uno de los policías. Tampoco está en claro cómo llegó Ana Carolina hasta Buenos Aires. Su propia madre dijo que la joven no recordaba nada. Podrían haber sido drogada. Una de los elementos clave para resolver estas incógnitas será el celular de la joven. Con ese aparato, podrán reconstruir lo sucedido en los últimos seis días.

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