BUENOS AIRES.- Representantes del gremio Smata ratificaron el reclamo para que la automotriz General Motors aplique un sistema de suspensiones rotativas entre los empleados, pero la compañía explicó que este no se puede implementar por temas que hacen a seguridad y a calidad de producción.
El secretario general de Smata de Rosario, Marcelo Barros, ratificó que la semana próxima la cúpula nacional del gremio participará de la audiencia con directivos de General Motors para intentar arribar a un acuerdo, tras el conflicto que comenzó hace un mes, cuando la terminal dispuso 436 despidos, que luego dejó en suspenso.
También reconoció que alguna parte tiene que ceder, pero aclaró que no siempre los trabajadores.
A su vez, el gerente de Comunicaciones de General Motors, Bernardo García, aseguró que la compañía no está pensando presentar ninguna quiebra y, aunque reconoció que en Estados Unidos la industria automotriz está sufriendo una situación muy complicada, están todas las condiciones para evitar otros contratiempos.
Asimismo, remarcó que en la Argentina, el 35% proviene solamente de Estados Unidos, dado que la empresa está invirtiendo en países emergentes y, como ejemplo, destacó los $ 500 millones destinados a producir el próximo año para fabricar un nuevo modelo de auto en el país. Los empresarios y Smata Rosario estaban cerca de alcanzar un acuerdo que no se pudo rubricar porque ambas partes no coincidieron sobre la modalidad de suspensión de trabajadores.
Barros señaló que el principal problema es que la compañía pretende que los compañeros que habían despedido los quiere tener confinados en un galpón sin producir. "Nosotros decimos que tiene que ser rotativo", insistió. (NA)
23 Noviembre 2008 Seguir en 
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