Madrid/París.- Luego de la detención del presunto jefe militar de ETA, Mikel Garikoitz Azpiazu, alias “Txeroki”, las fuerzas de seguridad temen que el grupo armado vasco pueda contestar con un atentado en España, según se desprende de las declaraciones del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
“No quisiera ser aguafiestas, pero la Policía y la Guardia Civil están en un estado de máxima alerta. Es cierto que ETA está débil, pero quizá por eso hay que estar más alerta”, dijo ayer el ministro en Madrid.
“Txeroki” y la presunta etarra detenida con él en la madrugada del lunes en un departamento del suroeste de Francia, Leire López Zurutuza, fueron trasladados ayer en un avión oficial desde Bayona, donde se les interrogó durante varias horas, a París. Tras pasar por las dependencias de la Subdirección Antiterrorista (SDAT) serán puestos en las próximas 96 horas a disposición judicial.
Pérez Rubalcaba negó asimismo que los servicios secretos de EEUU hayan propiciado la detención de “Txeroki”, que desde hace seis meses era además el presunto jefe político de ETA y por lo tanto el máximo dirigente de la organización. “La Policía y la Guardia Civil colaboran mucho con los servicios de inteligencia de EEUU, pero en este caso no”, aseveró el ministro.
De esta forma desmintió informaciones periodísticas según las cuales la primera pista sobre el paradero del terrorista más buscado en España la proporcionó hace algo más de un mes la National Security Agency (NSA) estadounidense.
El reemplazante
En tanto, las fuerzas de seguridad españolas creen que “Txeroki” fue sustituido por su lugarteniente, Aitzol Iriondo Yarza, alias “Gurbitz”, de 31 años, oriundo de la ciudad vasca de San Sebastián. Es considerado un militante del sector “duro” de la organización, que apuesta por la lucha armada y se muestra contrario a cualquier solución negociada con el gobierno.
El hasta ahora “número dos” de ETA tiene un amplio historial terrorista. En 1994 fue detenido en San Sebastián por los incidentes durante la protesta por la muerte del etarra José María Igerategi, quien perdió la vida al estallarle la bomba que transportaba. (DPA-Reuters)








