26 Enero 2003 Seguir en 
Con calma y poco a poco se entusiasma la actividad económica, lo que no satisface plenamente la aspiración Argentina, cuando se arranca desde un escalón muy bajo en el concierto mundial, por no haber honrado las principales reglas de la época.
El mundo vive fuertes cambios estratégicos, donde ahora el líder Estados Unidos queda muy solo y aislado en su lucha contra el terrorismo. Mientras, los otros países de Europa que fueron amigos -por ejemplo Alemania y Francia- en caso de guerra contra Irak, la consideran todo un problema económico, por la suba del precio del petróleo.
Son evidentes los intereses contrapuestos -inimaginables durante los años de la guerra fría- ahora con razones propias de la subsistencia, en medio de la globalización que rompió las fronteras. Justamente cuando las naciones parecían mucho más unidas, la eventualidad las está separando.
De nuevo se desplomaron las bolsas en Europa, que reflejan esta realidad, acumulando tres meses de caída en sus valores desde las ruedas de octubre. Habían comenzado bien en la primer semana del año, y luego se corrigieron muy fuerte hacia abajo, porque la hipótesis de guerra no reactiva.
En los Estados Unidos no pueden pronosticar con esta volatilidad, y hay nuevas señales de debilidad en su economía, a lo que se agrega la extensión de la sequía en ese país, para beneficio de Latinoamérica. Mientras, se confirma, la gigantesca pérdida de los bancos japoneses luego de varios años de recesión.
El dólar en el mundo cayó 16% frente al euro desde enero de 2002, y tocó el nivel más bajo -desde 1987- frente a las monedas europeas, lo que reduce la rentabilidad de los inversores en acciones y títulos de EE.UU. Los europeos redujeron su exposición en ese país, que solo está captando ahorro de los países asiáticos.
En este contexto, en la Argentina el dólar -tradicional refugio del ahorro versus la inflación- siguió cayendo, lo que también arrastró a las acciones líderes en la Bolsa -especialmente- entusiasmadas por las compañías agroexportadoras y los sectores beneficiados por la devaluación. A su vez, desde 1998 viene cayendo la importación de bienes de capital, lo que afecta directamente la productividad global de la economía local, que necesita recuperar el fondeo necesario para volver a invertir y crecer.
Los mercados
El lunes, las acciones líderes cayeron ligeramente con poco volumen de negocios, y se acentúa la caída en la rueda del martes coincidiendo con el derrape del dólar. Sólo el miércoles las acciones recortaron 1,05% y en la rueda del jueves el índice Merval cayó un 0,1%.
El mundo vive fuertes cambios estratégicos, donde ahora el líder Estados Unidos queda muy solo y aislado en su lucha contra el terrorismo. Mientras, los otros países de Europa que fueron amigos -por ejemplo Alemania y Francia- en caso de guerra contra Irak, la consideran todo un problema económico, por la suba del precio del petróleo.
Son evidentes los intereses contrapuestos -inimaginables durante los años de la guerra fría- ahora con razones propias de la subsistencia, en medio de la globalización que rompió las fronteras. Justamente cuando las naciones parecían mucho más unidas, la eventualidad las está separando.
De nuevo se desplomaron las bolsas en Europa, que reflejan esta realidad, acumulando tres meses de caída en sus valores desde las ruedas de octubre. Habían comenzado bien en la primer semana del año, y luego se corrigieron muy fuerte hacia abajo, porque la hipótesis de guerra no reactiva.
En los Estados Unidos no pueden pronosticar con esta volatilidad, y hay nuevas señales de debilidad en su economía, a lo que se agrega la extensión de la sequía en ese país, para beneficio de Latinoamérica. Mientras, se confirma, la gigantesca pérdida de los bancos japoneses luego de varios años de recesión.
El dólar en el mundo cayó 16% frente al euro desde enero de 2002, y tocó el nivel más bajo -desde 1987- frente a las monedas europeas, lo que reduce la rentabilidad de los inversores en acciones y títulos de EE.UU. Los europeos redujeron su exposición en ese país, que solo está captando ahorro de los países asiáticos.
En este contexto, en la Argentina el dólar -tradicional refugio del ahorro versus la inflación- siguió cayendo, lo que también arrastró a las acciones líderes en la Bolsa -especialmente- entusiasmadas por las compañías agroexportadoras y los sectores beneficiados por la devaluación. A su vez, desde 1998 viene cayendo la importación de bienes de capital, lo que afecta directamente la productividad global de la economía local, que necesita recuperar el fondeo necesario para volver a invertir y crecer.
Los mercados
El lunes, las acciones líderes cayeron ligeramente con poco volumen de negocios, y se acentúa la caída en la rueda del martes coincidiendo con el derrape del dólar. Sólo el miércoles las acciones recortaron 1,05% y en la rueda del jueves el índice Merval cayó un 0,1%.







