WASHINGTON.- (Nadia Amarillo, especial para LA GACETA).- Los dueños de los más diversos locales comerciales, y hasta los vendedores ambulantes, ya celebran por anticipado, pero no por el triunfo de alguno de los candidatos, sino por las ganacias que les ha generado este proceso electoral.
El entusiasmo del público que ha seguido atentamente las campañas de Barak Obama y de John Mc Cain ha llenado los bolsillos de los que supieron aprovechar este escenario nunca visto en la historia política reciente de Estados Unidos, para vender todo tipo de objetos, tales como lápices, remeras, tazones, relojes, gorros y hasta preservativos con la imagen de uno o otro candidato.
Ganador absoluto
En el balance final, quedó claro que ni las tazas con la cara de Mc Cain ni los juegos de naipes que llevan impresa su imagen han vendido tanto como los productos de su opositor, que ha generado una “obamanía” prácticamente en todo el país. Desde los más pequeños y clásicos objetos, como pins, hasta remeras y muñecos que son réplica del candidato demócrata se agotaron en las tiendas. Ante la consulta a los vendedores, todos sin dudar respondieron que en este campo, Obama fue el ganador absoluto.
También en sitios de Internet se han encontrado todo tipo de productos con la cara de los aspirantes a ocupar el sillón de la Casa Blanca. En esta vidriera cibernética, la ganadora fue la candidata a vice republicana, Sarah Palin. Réplicas de las gafas, aros y collares, de los zapatos y hasta los elegantes vestidos de la gobernadora de Alaska se vendieron como pan caliente en los distintos sitios, donde no faltaron vasos, cartas, llaveros, delantales y hasta muñecos.

Irreverente
La “Palinmanía” ganó en forma contundente en este mercado. Un fabricante de muñecos vendió rápidamente tres versiones de la mujer de los hielos: “la ejecutiva”, “la colegiala” y “la superheroína”, a un precio de entre 27 y 30 dólares cada uno. La colegiala, con una minifalda y una camisa blanca que deja ver un sostén rojo, puede no ser del agrado de los conservadores, pero al menos es menos irreverente que una versión de muñeca inflable que sacó una compañía de productos pornográficos.
También para niños
El merchandising funcionó para todos los gustos y edades, incluso para los más pequeños. Un cuento escrito por la hija del candidato republicano titulado “Mi padre John McCain” compitió en el mercado con otro de Nikki Grimes, que editó “Barack Obama: el hijo de la promesa y la esperanza”. También salieron a la venta cómics cuyos protagonistas son los “héroes” Obama y McCain que luchan por la verdad y la justicia.











