El Mercosur tiene que poner la casa en orden para poder negociar con Europa

Crece el interés de la UE por el mercado sureño. Quejas porque la Argentina y Brasil no tienen, hasta ahora, una política común. Agenda de reuniones.

FUTURO PROMISORIO. El entusiasmo europeo por el Mercosur abre prespectivas alentadoras para la región.
FUTURO PROMISORIO. El entusiasmo europeo por el Mercosur abre prespectivas alentadoras para la región.
22 Enero 2003
PARIS, FRANCIA (De nuestro enviado especial Federico Abel).- Aunque en los hechos para muchos argentinos, brasileños, uruguayos y paraguayos no signifique mucho, el Mercosur es un sello y hasta un signo de identificación en el Viejo Continente.
Además, desde el punto de vista comercial la región recobró importancia para los europeos ante la decisión del gobierno de George W. Bush de acelerar el establecimiento del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
La Unión Europea (UE) no quiere perder terreno con Estados Unidos en un mercado de 300 millones de personas. Por ello, los funcionarios de la UE parecen más interesados que los propios argentinos y brasileños en impulsar el Mercosur, y se quejan de que los dos países del bloque regional no pueden venir a Europa a discutir con una voz común.
El año 2005 es la meta que los funcionarios europeos se pusieron para llegar a un acuerdo con el Mercosur que tendría características únicas, porque sería entre dos bloques comerciales y con un mercado potencial de 700 millones de personas (el 10% de la población mundial). La crisis argentina y el recambio electoral en Brasil demoraron el proceso, pero el acuerdo alcanzado por el gobierno de Eduardo Duhalde con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las declaraciones del presidente brasileño, Luiz Inácio "Lula" da Silva -reinstaló la idea de una moneda y de un Parlamento comunes-, entusiasman por estos días a la UE, aunque reconocen que falta mucho.

Principal obstáculo
"El principal obstáculo y lo que ralentiza el proceso, más allá de los problemas coyunturales, es que la UE tiene un mercado y una política comercial comunes, mientras que el Mercosur no. Y la armonización y el pie de igualdad de ambos bloques en este punto es clave", aseguró a LA GACETA el jefe de la Oficina para las Américas del Ministerio de Economía, Finanzas e Industria de Francia, Jean-Jacques Andrieu.
Una funcionaria holandesa que negoció el acuerdo de la UE con Chile y que prefirió el anonimato dijo lo mismo, pero de un modo más directo. "Argentina y Brasil, interiormente, aún no pueden balancear sus posiciones ofensivas y defensivas (en materia de aranceles) y eso se debe a que carecen de instituciones multilaterales y supranacionales donde puedan resolver sus controversias", aseveró. Y agregó que, curiosamente, la UE en sus discusiones con los representantes sudamericanos fortaleció el sentido de identidad y de pertenencia del Mercosur como bloque. Aunque no lo reconocen oficialmente, la aceleración del ALCA hizo que Europa vuelva su atención sobre el Mercosur.
De todos modos, un alto funcionario español encargado de negociar con el Mercosur y con Chile está convencido de que, con menos alarde que Estados Unidos y de modo más lento pero más sólido, la UE fue más lejos en la región. "Como les decíamos a los chilenos; no conocemos nada más lento que el ?fast track", ironizó en relación con el mecanismo por el cual el Congreso de EE.UU faculta al presidente a acelerar acuerdos binacionales. Sin embargo, el mismo español reconoció de modo metafórico que, en la práctica, lo esencial del tratado con Chile demoró cinco horas, lo que llevará por cierto mucho más con el Mercosur.
En efecto, hay una larga agenda para el segundo semestre del año, con reuniones de este y de aquel lado del Atlántico. Más allá de las rivalidades, los funcionarios de la UE no creen que en el Mercosur deba verse a la UE como una alternativa al ALCA.

Proceso complementario
Por el contrario, consideran que se trata de procesos complementarios, como los que Estados Unidos también está haciendo con Sudáfrica y con Australia. No obstante, los europeos se esfuerzan por subrayar que la UE es mucho más que un acuerdo entre mercaderes, como irónicamente se decía años atrás; es una gran asociación económica, social y cultural formada por 15 países, club al que en los próximos años entrarán 15 países más.
"Nuestra voluntad de acordar con el Mercosur sigue intacta. Ahora, vuestros gobiernos deberían esforzarse por fijar una política regional común y para ello tendrían que confiar la resolución de vuestras diferencias internas a organismos supranacionales, como lo hicimos nosotros, con el Consejo, con la comisión y con las demás instituciones comunitarias. Nosotros perdimos mucho tiempo explorando estas posibilidades, experiencia que ahora ustedes pueden aprovechar", manifestó François Marque, de la Dirección de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio francés de Economía, Finanzas e Industria.

Condición indispensable
En definitiva, los europeos creen que el Mercosur tiene que poner primero la casa en orden para luego venir a negociar un acuerdo comercial con la UE (en 2001, fue el destino del 23% de las exportaciones globales de los cuatro países del Mercosur; el Nafta como destino estuvo por encima por un solo punto, con el 24% de las ventas exteriores).
"Tardamos, pero cuando nos abrimos lo hacemos en serio. Pero, para ello, al frente debe haber un solo bloque, con una sola voz comercial y aduanera común; no cuatro con dos asociados (por Chile y Bolivia)", concluyó Marque.

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