Satisfacción y temor, sensaciones encontradas

Punto de vista. Por José Manuel Páez - Asesor en cuestiones previsionales.

26 Octubre 2008

El proyecto oficial sobre el sistema jubilatorio produce sensaciones encontradas, de satisfacción y de temor. Satisfacción porque significa el fin del régimen de capitalización, una fantasía que no cumplió con ninguno de los objetivos que se proponían: ni alentó el mercado de capitales, el blanqueo de trabajadores, ni el mejoramiento de la situación salarial de los jubilados y pensionados. Sólo sirvió para que una decena de bancos extranjeros, y un grupo de gremialistas ganaran comisiones de entre el 30% y el 40 %, y fueran los principales responsables del déficit fiscal desde 1994 hasta 2001, la desfinanciación del sistema jubilatorio y el sufrimiento de nuestros pasivos que perdieron más del 70% del valor adquisitivo de sus haberes.
El sistema fracasó, ya que no produjo mejores remuneraciones. Muchos miles de afiliados a la AFJP, hoy jubilados, agotaron su capital, o lo disminuyeron tanto que el Estado debe subsidiar para arribar al mísero mínimo de $ 690.
Sólo el sistema de reparto solidario puede garantizar el derecho de nuestros mayores y asegurar que los aportes de los activos puedan servir para abonar las remuneraciones de los jubilados y pensionados, y que nadie piense en la ilusión de que sus ahorros, manejados por las AFJP, podrán ayudar a su manutención. Y, si aún no se recuperó la relación técnica ideal de tres activos por jubilado, los aportes impositivos del IVA, Ganancias y combustibles suplirán hasta la autosuficiencia del sistema.
Se puede volver totalmente al sistema de reparto, adecuar las remuneraciones de los jubilados con un punto razonable, quizás al mismo 82% móvil, y ninguno de los afiliados activos o jubilados a una AFJP perderán sus derechos que se los garantizará el Estado. Sin duda que el temor generalizado surge ante las necesidades de un Estado mal administrador no exento de corruptelas, que sigue con la fiesta de los subsidios a los amigos y tiene necesidades de clientelismo electoral para 2009, dada la caída fuerte de imagen por los desaciertos políticos del sector agrario y la vulneración del federalismo.
No resultan suficientes las garantías que se establecen en el proyecto para cuidar de los fondos que volverán al Estado; debe entonces dotarse de la suficiente autonomía al Anses, garantizar la intangibilidad de los fondos de previsionales, con un mecanismo de estricto control. Incluso hay que diseñar una comisión parlamentaria de seguimiento, con mayoría opositora que custodie el uso de los fondos y la marcha del sistema. El tema no debe ser tratado a las corridas, deben discutirse con pausa, con prudencia, y la discusión debe llegar a los sectores interesados (jubilados y trabajadores) y la sociedad misma, para encontrar la decisión acertada.

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