“Faltan desarrollar herramientas concretas que defiendan a las películas argentinas que culturalmente son importantes, pero que a nivel de entretenimiento no lo son”, dice Luciano Zito, director del documental “Tocando en el silencio”, que compite en el Festival Tucumán Cine 2008.
El realizador valora la importancia de haber podido hacer un trabajo profesional, merced a la colaboración de Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), pero considera que todavía faltan cosas importantes. “Hay un gran desequilibrio entre la cantidad de películas que se producen y la cantidad de público que las ve”, dijo.

El realizador consideró que las mayores dificultades para los creadores argentinos están en la distribución, la difusión y la comercialización. “Se produce, pero cuando llega el momento de que el público vea la película, tenemos todas las de perder frente a los filmes de Adrián Suar o de Hollywood, que tienen todo el aparato con ellos”, comentó sin que ello suene a queja o a envidioso análisis.
Temas candentes
Luciano y su colega Mariano Raffo, director el documental “Return to Bolivia”, dicen que hicieron filmes industriales, en el formato de 35 mm, pero que son pequeños. Los dos, más allá de las dificultades, abordaron temas candentes.

Luciano, en “Tocando en el silencio”, siguió a un adolescente de 16 años que nació con HIV. Mariano se metió en el seno de una familia de bolivianos que montó en Buenos Aires una verdulería, y que dejó de sentirse boliviana, y nunca llegó a considerarse argentina, a pesar de que sus hijos nacieron en el país. “Es un tema complejo pero creo que la película aporta una mirada novedosa y optimista. Lo que busco es desmitificar el HIV, mostrar que es una enfermedad mas con la que se puede vivir, y después que cada uno haga lo que sienta correcto con sus prejuicios”, señaló Luciano, quien adelantó que su documental podría ser incluido en la currícula oficial de los colegios porteños.
Mariano se centró en la dualidad de esta familia, a la que acompañó en su regreso a Bolivia y la vuelta a la Argentina. “Quise mostrar, más allá de la discriminación que sufren, como otros inmigrantes, que se sienten ignorados en un lugar que no es el suyo, peor en el suyo también porque lo abandonaron antes. Tengo un primo en Barcelona, y a él le pasa lo mismo allá”, explicó mientras veía por primera vez su película en la pantalla de un cine, ya que todavía no tuvo su estreno y no participó en ningún festival hasta el momento.









