Oviedo, España.- La ex candidata a la presidencia de Colombia Ingrid Betancourt pidió un cambio de valores, en un momento en el que con los “rascacielos de las finanzas se desploma un mundo construido sobre la irresponsabilidad y el egoísmo”. Tras recibir el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en el Teatro de Campoamor de Oviedo, la política colombiana, liberada el 2 de julio pasado tras un largo secuestro a manos de la guerrilla de las FARC, abogó también por que se rompa “la maldición de la indiferencia” ante el terrorismo”.
Ingrid fue una de las personalidades que recibió el premio de manos del príncipe Felipe de Borbón, junto con el filósofo, historiador y semiólogo francés de origen búlgaro Tzvetan Todorov (Ciencias Sociales), la novelista y poetisa canadiense Margaret Atwood (Letras), el tenista Rafael Nadal (Deportes) y el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, creado por José Antonio Abreu.
El heredero de la corona española exhortó a la comunidad internacional a trabajar unidos para estabilizar y sanear, cuanto antes, el sistema financiero internacional, porque la crisis ha puesto de relieve “los grandes riesgos y desafíos” de la globalización. También recibieron sendos galardones los representantes de varios centros que luchan contra la malaria en Africa (Cooperación Internacional), destacados investigadores en la ciencia de la nanología (Investigación Científica y Técnica) y el buscador en Internet Google, creado por los estadounidenses Sergey Brin y Larry Page (Comunicación). Cada uno de los premios está dotado con 50.000 euros (unos U$S 70.000) y la reproducción de una estatua diseñada por Joan Miró.
No a la resignación
Betancourt hizo un llamado a luchar contra la resignación ante el terrorismo, “porque resignarse es morir un poco” y para no reproducir lo ocurrido durante el Holocausto nazi con quienes miraron en silencio partir (a las víctimas) hacia el infierno y no hicieron nada. Recordó a quienes sí tenían poder e influencia, entre los que citó al rey Juan Carlos y a los gobiernos español y francés, que se pusieron de lado “de los que no se resignan” y asumieron los riesgos para facilitar su liberación de los rehenes de la guerrilla colombiana, concluyó. (AP)








