"Le tengo mucho miedo a la experiencia"

El destacado actor Alfredo Alcón llegó ayer a Tucumán para presentar la obra "Muerte de un viajante", el clásico de Arthur Miller que subirá a escena esta noche y mañana, en el teatro Alberdi. Video de la entrevista.

FELICES JUNTOS. Alfredo Alcón y Diego Peretti, contentos en la pileta del hotel donde se hospedan. En la obra interpretan a un padre en conflicto con su hijo. LA GAETA / INES QUINTEROS ORIO
FELICES JUNTOS. Alfredo Alcón y Diego Peretti, contentos en la pileta del hotel donde se hospedan. En la obra interpretan a un padre en conflicto con su hijo. LA GAETA / INES QUINTEROS ORIO
25 Octubre 2008

"Siempre es grato volver a esta provincia", comienza diciendo Alfredo Alcón. De discurso sereno, siempre respetuoso y sin hacer caso del cansancio de un viaje de más de seis horas, el gran actor de 78 años llegó en la siesta de ayer a Tucumán para presentar la obra "Muerte de un viajante", el clásico de Arthur Miller que subirá a escena esta noche a las 22 y mañana, a las 21, en el teatro Alberdi (Crisóstomo Alvarez y Jujuy). Para la charla con la prensa, Alcón estuvo acompañado con el resto del elenco de la obra, Diego Peretti, María Onetto, Sebastián Pajoni y Roberto Castro, entre otros.
"Para entender una gran obra hay que verla. Uno puede hablar mucho sobre la capilla Sixtina, pero si no se es poeta, es mejor no abrir la boca. ¿Qué podría decir uno sobre la Sixtina si no es poeta, una persona que puede transmitir el alma a través de lo que cuenta? Yo creo que esta obra es una de las más grandes de los últimos siglos. Hacerla es un lujo, no sólo para nosotros como actores, sino para ustedes como espectadores. Habla de tantas cosas que contar el argumento no tendría sentido. Está tan viva que no se puede definir. Sólo podría decir que la obra trata de un padre que no se lleva bien con el hijo", sentenció entre risas.
Claro que cada persona encuentra su propio eco. "Esta obra no fue elegida para ser bien interpretada, sino para intentar hacerla bien. Lo mismo sucede con una gran montaña. No es tan importante llegar a la cima, sino escalar, tratar de llegar a lo más alto. Eso nos hace crecer, nos hace ver cosas de nosotros mismos que veríamos si no tenemos esa utopía de llegar a esa cumbre. Actuar en un teatro como el Alberdi, ante un público como el de Tucumán, es un milagro. Sobre todo porque intentaremos nuevamente subir a esa cumbre, aún sabiendo que no vamos a llegar", agregó.
Sobre el público tucumano, Alcón dijo que antes que los aplausos es más importante el afecto. "Yo veo que la gente les tiene cariño a los actores. Aunque no hay una diferencia notable entre el público porteño y el del interior, nosotros notamos que el puente entre el actor y el público se tiende casi de inmediato", dijo.

El tiempo
Sobre su carrera, el actor comentó que hay una sed personal que no depende del tiempo transcurrido. "A los actores nunca se nos acaba la necesidad de contar cuentos. Sobre todo cuando uno ve que el otro escucha con mucho interés. Contar cuentos es uno de los oficios más bonitos y que todo el mundo alguna vez lo ejerce. Eso no tiene fin", dijo. Y agregó: "el teatro es un hecho que está vivo y busca distintas maneras de contar una historia. Eso es señal de vitalidad. En el cine un actor es un objeto pasivo, no se puede modificar la realidad. En cambio en el teatro, el movimiento del actor, no ya físico sino mental, puede cambiar toda la obra".

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La experiencia
Durante la charla, Alcón recordó también sus inicios en la actuación. "Probablemente yo fui uno de los peores actores que han pasado por el conservatorio", dijo entre risas. Y es que el artista reconoce que siempre tuvo nervios antes de salir a actuar. Y claro, eso generaba desmanes en los elencos. "Yo me tentaba mucho de risa. Me ponían muchas amonestaciones porque no podía aguantarme. Una vez me tocó interpretar ?Medea? después de comer unas medialunas enormes y, por supuesto, me la pasé riendome. Y entonces nadie quería actuar conmigo", dijo.
Pero, lejos de quedar en el olvido, Alcón reconoció que aún sigue siendo aquel chico de 10 años que se sorprendía y se divertía con todo. "Hay que tener cuidado cuando se habla de actor experimentado. Yo le tengo mucho miedo a la experiencia. Si uno pudiera ver la vida con los ojos de un chico de ocho años, seríamos eternos. Pero, si nos consideramos una persona experimentada es porque llegamos a nuestro límite y no vamos a aprender más nada. Yo sigo poniéndome nervioso cada vez que actúo", concluyó.



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