Ingrid Betancourt llamó a romper la indiferencia hacia el terrorismo

La ex rehén de las FARC fue la protagonista de la entrega de los premios Príncipe de Asturias. Emocionada, dedicó el galardón a sus compañeros secuestrados y quienes murieron en la selva.

CON LA PRINCESA LETIZIA. Betancourt fue la protagonista de la entrega de galardones. REUTERS
CON LA PRINCESA LETIZIA. Betancourt fue la protagonista de la entrega de galardones. REUTERS
24 Octubre 2008
MADRID, España/BOGOTA, Colombia.- Durante más de seis años, Ingrid Betancourt encarnó el drama de los secuestrados. Desde su liberación de manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), hace cuatro meses, la ex candidata presidencial colombiana es un símbolo de libertad y de esperanza para millones de personas. Y, pese a que los reconocimientos recibidos han sido numerosos, Betancourt exhibe humildad.

"Sé que no merezco semejante distinción", declaró cuando le fue concedido el 10 de setiembre el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, considerado el "Nobel español". Al galardón, que recibió hoy de manos del príncipe Felipe, se lo dedicó a quienes, en sus palabras, sí lo merecen. "A mi amada patria, Colombia, sedienta de concordia y paz, a mis compañeros secuestrados, aquellos que están esperando su turno para la libertad, y a mis compañeros que no volverán, aquellos que murieron en la selva", declaró.

Además, según declaraciones recogidas por el diario español "El Mundo", la ex cautiva pidió que se rompa "la maldición de la indiferencia" en cuanto al terrorismo. Emocionada hasta las lágrimas, exigió un nuevo orden mundial más justo y convocó a los colombianos a manifestarse contra la guerrilla.

Secretos
Antes de reaparecer en el escenario público a comienzos de setiembre al encontrarse con el Papa Benedicto XVI, Betancourt se refugió durante semanas en la intimidad para tratar de olvidar su cautiverio, acompañada de sus hijos y lejos de Colombia. Los primeros días de libertad fueron muy intensos para ella. Sin embargo, el interés mediático por quien fuera el símbolo del secuestro en un país azotado por el conflicto armado fue disminuyendo y eso le sirvió para sentir la verdadera libertad lejos de cámaras y micrófonos.

Poco después de su rescate, el 2 de julio, Betancourt mantuvo una intensa agenda de actividades en Francia, país del cual también es ciudadana. Luego se supo que la ex candidata pasó su primer verano en libertad en la islas Seychelles junto con sus hijos Melanie y Lorenzo, fruto de su primer matrimonio con el diplomático francés Fabrice Delloye.

Si los detalles de lo que hará con su vida política se mantienen en misterio, los secretos son mayores en asuntos personales como la relación con su actual esposo, el publicista Juan Carlos Lecompte, con quien ha compartido muy poco desde su liberación. Tampoco se sabe si ha logrado restablecer completamente la amistad con Clara Rojas, su ex compañera de fórmula y de secuestro, con quien se distanció estando en cautiverio por razones sobre las que no ha profundizado.

Los colombianos esperan que Betancourt, hija del fallecido ministro de Educación Gabriel Betancourt y de la ex reina de belleza Yolanda Pulecio, regrese pronto al país para aclarar su futuro político, en medio de especulaciones que indican que podría sumarse a la coalición de gobierno o a la oposición.

Después de todo, las palabras de Ingrid demuestran que no permanecerá impasible ante lo que ocurre en su país. "Le doy gracias a Dios y le pido que me guíe para responder con altura y sabiduría a las oportunidades que se abren para servir a los que sufren y ser la voz de quienes no pueden expresarse", manifestó. (DPA-Especial)

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