
INFALTABLE. Andrés Bressán desayunó unos amargos, en compañía de Sebastián Longo y de Diego Reynoso. LA GACETA / ENVIADO ESPECIAL JOSE INESTA

BUENOS AIRES, (De nuestro enviado especial, Gustavo Rodríguez). Lunes 20 de octubre. Son las 9 de la mañana y los jugadores de Atlético comienzan a caminar por el Viamonte Buenos Aires Apart. Se mueven y hablan despacio, saben que faltan poco más de 10 horas para afrontar un nuevo desafío en su carrera. El ritmo de sus vidas se alterará recién cuando pisen el campo de juego del estadio de Ferro Carril Oeste.
José Valdiviezo, Ezequiel Arriola y Nicolás Dematei son los primeros en aparecer por el comedor. Mientras desayunan, deciden cuál subte tomarán para dar una vuelta por la glamorosa Buenos Aires. "Unas caminatas por el centro sirven para relajarse. El profe Rivoira nos permite salir del hotel. Aprovechamos para pasear un poco y distraernos. Vemos vidrieras, pero no compramos nada porque todo está muy caro", bromeó Sebastián Longo.
Martín Granero es otro de los madrugadores. Con su blonda cabellera al viento, "Vikingo" atrapa la atención de los turistas extranjeros que se encuentran en el hotel. Luego aparece Andrés Bressán con el termo y el mate. Diego Reynoso se une al trío, y por último llega Longo.
"El desayuno también es la comida más importante para un futbolista. Pero si prefiere levantarse para el almuerzo está todo bien. Depende de cada uno", comentó Gutiérrez.
¿Quién es el más dormilón? "Son varios. La lista la integran (Juan Pablo) "El Flaco" Pereyra, (Claudio) Sarría, (Damián) Musto e (Lucas) Ischuk. Son bravos para la almohada los muchachos", bromeó Bressán. "Y el más jodón es Bressán, que no puede estar sin molestar al resto", replicó Longo, mientras sus compañeros se reían a carcajadas.
Javier Páez, Bressán y Longo firmaron autógrafos para una porteña. "Mi papá es fanático de Atlético. Los vio la semana pasada y se volvió loco cuando le conté que los había encontrado. Por eso estoy aquí", comentó, feliz, María Marta Medina.
Trámites
El búnker también se transformó en un ir y venir de "decanos" que aprovechan la estadía en Buenos Aires para realizar todo tipo de trámites. Por ejemplo, Juan Manuel Azconzábal llegó con una pila de boletas de servicios para pagar.
El presidente del club, Mario Leito, y el gerente, Hugo Bermúdez, aprovecharon para realizar todo tipo de diligencias para la entidad de 25 de Mayo y Chile. "Estoy en las concentraciones dsede hace más de 23 años y vivo igual de encerrado que los jugadores, porque tenemos que dar el ejemplo. En los momentos libres se habla con el técnico de fútbol, de los rivales. Es un ritual", explicó Bermúdez.
Leito, en cambio, afirmó que se pone al día con los muchachos. "Acá tengo la oportunidad de conocerlos más, de charlar con ellos tranquilos, y no a las apuradas. Me entero de sus necesidades y de su manera de ver las cosas. Esto es muy importante para que las relaciones se mantengan bien aceitadas", comentó.
Rivoira apareció en el hall del hotel cerca del mediodía. Saludó uno a uno a los integrantes del plantel. Después fue a tomar un café con sus colaboradores y, antes de almorzar, les avisó a sus dirigidos cuál sería la actividad de la jornada. Antes de sentarse a comer, indicó que la charla se hará en su habitación. "El hotel no tiene una sala, pero no me importa hacerla ahí. Es corta, estamos todos juntos, como debe ser en todo momento, inclusive en el campo de juego", contó.
La partida fue un caos
La partida de Atlético no fue sencilla. Debido a que decenas de móviles de televisión se apostaron frente al edificio de la AFA (había un reunión de dirigentes), que queda justo frente al hotel donde el "decano" se alojó, el plantel debió caminar hasta una zona donde lo esperaba el ómnibus que los trasladó a la cancha de Ferro. Un patrullero de la Policía Federal escoltó el micro.







