Tony Curtis relata su amorío con Marilyn

LA MONROE. Curtis afirma que se conocieron cuando ella no era famosa.  LA GACETA
LA MONROE. Curtis afirma que se conocieron cuando ella no era famosa. LA GACETA
13 Octubre 2008

MADRID. -Tony Curtis ya no es esa belleza masculina que hacía suspirar en los años 50 a las mujeres. Pero sin duda, aún es consciente de lo guapo que fue antaño, hasta el punto de haber titulado sus memorias, "American Prince" ("Príncipe Americano").
El libro, que sale a la venta mañana en Estados Unidos, es un repaso a la vida tumultuosa de este soberbio actor de 83 años que pese a estar postrado en una silla de ruedas, aún asegura tener energía para practicar sexo con su sexta esposa, Jill, 42 años más joven que él.
Viendo su largo currículo de bodas es fácil deducir su debilidad hacia las mujeres pero, según afirma en el libro, sólo dos han sido insuperables en la cama: su actual esposa y Marilyn Monroe, junto a la que interpretó una de las grandes comedias de la era dorada de Hollywood, "Una Eva y dosd Adanes".
Así que, por si no fuera suficiente toda la mitología ya existente en torno a la actriz, Tony Curtis le añade con este libro un capítulo más a la larga colección de hombres en los que Marilyn dejó huella. Sin embargo, el idilio entre ambos no se produjo durante el rodaje de aquella celebrada película sino muchos años antes, cuando ambos trataban de abrirse camino en Hollywood a finales de los años cuarenta.
Tony Curtis la vio caminar por los estudios Universal "con una blusa transparente y una voluptuosidad que cortaba el aliento" y le ofreció un pasaje en su coche hacia Los Angeles. Aún no era rubia sino pelirroja y todavía hablaba "de forma normal, sencilla, directa", aún no había aprendido a expresarse con "esa afectación sexy que se convertiría en su sello de fábrica". Ella tenía 22 años; él, 23. El libro, escrito sin muchas ambiciones literarias, explica con todo detalle los primeros encuentros. (Especial)

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