McCartney creó un tema por día para su nuevo disco

13 Octubre 2008

MADRID.-  Conseguir una audiencia con ese ícono de la música popular que encarna Paul McCartney resulta casi tan inusual como ser invitado a tomar el té en compañía de la reina. Pero la promoción de su nuevo álbum bajo el seudónimo de The Fireman ha convencido a sir Paul para recorrer la escasa distancia que separa su residencia en el barrio de Saint John’s Wood de la mítica Abbey Road. A su sello no se le escapa que el objeto del deseo del restringido grupo de periodistas es el personaje en sí mismo, y no tanto su tercera aventura musical en colaboración con el productor y amigo Youth (Martin Glover), antiguo miembro de la banda Killing Joke.
La presentación de “Electric Arguments” -cuenta el diario “El País”- tiene su escenario en los estudios ubicados frente al paso de cebra más retratado de todo Londres, aunque en realidad fue grabado en la mansión que el ex Beatle posee en la campiña de Sussex. El protagonista absoluto del evento -ni rastro de Youth en la presentación- comparece con un aspecto más que juvenil a sus 66 años, ataviado con americana informal, camisa floreada, zapatillas deportivas y el peinado que delata la mano de un estilista.
Durante la conversación, es imposible confirmar si el primer tema del álbum, el lamento rokero “Nothing too much just out of sight”, fue concebido como venganza contra Heather Mills, su segunda esposa, de quien se divorció hace unos meses previo pago de alrededor de 31,6 millones de euros. "Te dije que te quería, lo último que hiciste fue traicionarme (...) tienes dinero y falta de modales", reza la letra de la canción que el estudio permitió difundir.
Tras un paréntesis de 10 años, The Fireman regresa con una nueva propuesta de música electrónica que el artista concibió a razón de un solo día dedicado a cada uno de los 13 temas compuestos por él sobre la marcha. "Nunca he hecho nada parecido, es la primera vez que entro en un estudio sin tener nada preparado, ni siquiera una canción", explica McCartney sobre el concepto experimental de una iniciativa libre de los habituales corsés. "Parecíamos inventores enloquecidos. ¿Qué tal un poco de armónica? ¿Probamos con la batería? ¿Con la guitarra? He compuesto tanto a lo largo de los años que, incluso cuando improviso, sé lo que va a funcionar".
El resultado es, cuanto menos, original. Un recorrido espontáneo por diversos géneros (rock, blues, folk, dance...), arropado por la inconfundible voz del ex Beatle, y en el que prima la espontaneidad frente a la factura final. "Fue emocionante, porque no sabías lo que iba a pasar", relata intentado convencernos de que también los ídolos planetarios pueden sufrir vértigo: "A veces me decía a mí mismo ’este podría ser el momento más vergonzoso de tu vida. Un tremendo error ¡que puede arruinar toda tu carrera! Pero igual seguimos". (Especial)

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