El Es­ta­ble es­tre­na "Es­pe­ran­do a Go­dot"

La obra escrita por Samuel Beckett se pondrá en la sala Caviglia el jueves a las 22. La condición humana.

PREPARATIVOS. García, Zamora y Marcaida, en un ensayo general. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
PREPARATIVOS. García, Zamora y Marcaida, en un ensayo general. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
12 Octubre 2008
Una obra paradigmática del teatro del absurdo es "Esperando a Godot". El clásico de Samuel Beckett (escrito en 1953) recorrió el mundo, y a 38 años de su primera representación en esta ciudad, será estrenado por el Teatro Estable el jueves, a las 22 en la sala Caviglia, con la dirección de Manuel Maccarini; en ocasión del Congreso de Cultura.La obra se presentará todos los viernes y sábados, a las 22, y los domingos a las 21durante el mes.
El elenco está integrado por Jorge García, Marcos Acevedo, Héctor Marcaida, Daniel Cabot, Luis Diez, Oscar Zamora e Irene Nofal. El diseño gráfico, la escenografía y el vestuario pertenecen a Sergio Gatica, mientras que la asistencia de dirección corre por cuenta de Lita Molina y Marcela García Mottes.
"A pesar de haber sido escrita y publicada hace más de medio siglo, la obra tiene el mérito de golpear las mentes y las almas con esa desazón existencial que provoca la contemplación de las penurias de Estragón y Vladimir, bajo el mismo desolado árbol donde los ha citado Godot, que nunca llega. Ambos esperan y esperan sometidos a una condena cíclica, entre ritualizaciones y repeticiones absurdas, que dejan filtrar intuiciones poéticas sobre la condición humana, para lo cual sólo cuentan con un lenguaje estructurado con las rígidas leyes de la lógica", describió Maccarini. "La obra entrecruza la simple anécdota de una absurda existencia humana con un simbolismo bíblico, en correspondencia meta-teatral. Estas tres líneas, sin solución de continuidad espacial, funden presente y pasado, no ofrecen una perspectiva de futuro ni definen los límites de la ficción teatral de los sueños y de la realidad. Recalan así en el inconsciente con fuerza mítica en el marco de una estética onírica", agregó el director.
Beckett centró su atención en la angustia indisociable de la condición humana.

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