02 Septiembre 2008 Seguir en 
Venecia.- Avido de estrellas internacionales, el público del Festival de Venecia acogió ayer con entusiasmo el debut en la dirección de la actriz estadounidense Natalie Portman, quien presentó en el certamen italiano el corto "Eve". Protagonizado por Lauren Bacall y Ben Gazzara, "Eve" capta la visita de una joven a su abuela, quien esa noche ha hacho cita con un posible novio.
El público formó largas colas para poder entrar a la sala y ver en persona a la actriz, que por medidas de seguridad acudió en el último minuto. Vestida de manera informal, con una sencilla camiseta gris y unos jeans, Portman fue recibida con entusiasta aplauso. "Eve" inaguró la sección "Corto Cortissimo" en la que se presentan 18 trabajos, entre ellos "Tierra y pan", del mexicano Carlos Armella. Nacida en Israel y afincada en Nueva York, Portman también ha dirigido uno de los episodios de "New York, New York", un filme colectivo pendiente de estreno en el que se rinde homenaje a la ciudad de los rascacielos al estilo de "París, je t?aime".
Los flashes ya pudieron captar a Portman en la alfombra roja el domingo, cuando recogió en la noche el premio humanitario ideado por la marca de agua mineral San Pellegrino en colaboración con el Festival de Venecia. Esta es la primera edición de un galardón que busca recompensar la labor humanitaria de los artistas y está dotado con 50.000 euros. La actriz ha decidido destinarlos al programa Tacare de becas de colegio para niñas, un programa piloto que ofrece educación a niñas y muchachas del distrito de Kigoma, en Tanzania. Pero el lado humanitario de la Mostra también se manifestó a través de los críticos. De hecho, los expertos elogiaron a una nueva película italiana que lleva a la pantalla el choque entre aborígenes del Amazonas y hacendados brasileños ricos.
"Birdwatchers", en competencia oficial, fue recibida ayer con entusiasmo en una presentación para la prensa. Filmada en el estado de Mato Grosso do Sul, la película sigue la vida de un grupo de indígenas Guaraní-Kaiowa sin otra perspectiva de vida que trabajar en condiciones de esclavitud para hacendados ricos y posar para las cámaras de turistas a cambio de un poco de dinero. Empujados por el hambre y los continuos suicidios en su comunidad, los indígenas deciden dejar la reserva y acampar en las afueras de una plantación de remolacha azucarera para reclamar por su derecho ancestral sobre la tierra. (DPA-Reuters)
El público formó largas colas para poder entrar a la sala y ver en persona a la actriz, que por medidas de seguridad acudió en el último minuto. Vestida de manera informal, con una sencilla camiseta gris y unos jeans, Portman fue recibida con entusiasta aplauso. "Eve" inaguró la sección "Corto Cortissimo" en la que se presentan 18 trabajos, entre ellos "Tierra y pan", del mexicano Carlos Armella. Nacida en Israel y afincada en Nueva York, Portman también ha dirigido uno de los episodios de "New York, New York", un filme colectivo pendiente de estreno en el que se rinde homenaje a la ciudad de los rascacielos al estilo de "París, je t?aime".
Los flashes ya pudieron captar a Portman en la alfombra roja el domingo, cuando recogió en la noche el premio humanitario ideado por la marca de agua mineral San Pellegrino en colaboración con el Festival de Venecia. Esta es la primera edición de un galardón que busca recompensar la labor humanitaria de los artistas y está dotado con 50.000 euros. La actriz ha decidido destinarlos al programa Tacare de becas de colegio para niñas, un programa piloto que ofrece educación a niñas y muchachas del distrito de Kigoma, en Tanzania. Pero el lado humanitario de la Mostra también se manifestó a través de los críticos. De hecho, los expertos elogiaron a una nueva película italiana que lleva a la pantalla el choque entre aborígenes del Amazonas y hacendados brasileños ricos.
"Birdwatchers", en competencia oficial, fue recibida ayer con entusiasmo en una presentación para la prensa. Filmada en el estado de Mato Grosso do Sul, la película sigue la vida de un grupo de indígenas Guaraní-Kaiowa sin otra perspectiva de vida que trabajar en condiciones de esclavitud para hacendados ricos y posar para las cámaras de turistas a cambio de un poco de dinero. Empujados por el hambre y los continuos suicidios en su comunidad, los indígenas deciden dejar la reserva y acampar en las afueras de una plantación de remolacha azucarera para reclamar por su derecho ancestral sobre la tierra. (DPA-Reuters)







