29 Agosto 2008 Seguir en 
MADRID (Especial para LA GACETA, Irene Benito).- Una veintena de personas, casi todos jóvenes y casi todos argentinos, hicieron de la plaza de Jacinto Benavente, en el centro de Madrid, un centro público de seguimiento de la sentencia judicial en el caso de Antonio Bussi y Luciano Benjamín Menéndez.
La rama española de la asociación “Hijos” había distribuido la consigna por correo electrónico. Y ayer estaban los que, desde diferentes perspectivas, reclamaban una condena a prisión perpetua y cárcel común para los dos militares. “A diferencia de nuestros familiares, ellos tienen la suerte de gozar de toda la contención del Estado de Derecho, de ir a juicio y de entrar en un sistema penitenciario que respete sus derechos humanos. Todo está dentro de la Constitución”, explicaba Marianela, que tiene 32 años y lleva cinco de residencia en Madrid. Durante el gobierno militar, ella fue secuestrada junto a sus padres y su abuela. Es la única sobreviviente. “Me siento orgullosa de que haya juicios”, afirmó con los ojos llorosos.
Los autoconvocados llegaron a la plaza alrededor de las 20 (las 15 de Argentina). Una bandera celeste y blanca con la leyenda “Hijos” hizo las veces de identificación de esta concentración por demás silenciosa y pacífica. “Estamos aquí para reivindicar la causa de los derechos humanos y celebrar la sentencia de Bussi y Menéndez, si acaso el tribunal decide lo que esperamos. Anhelamos una resolución que siente jurisprudencia y que recompense a la sociedad por leyes tan ridículas como las de Obediencia debida y Punto final", comentó Nicolás, un treintañero, chubutense y músico, hijo de padres perseguidos y amenazados por el último gobierno militar argentino, según relató.
No hay oportunismo
El grupo coincidía en destacar que el juicio oral y público celebrado en Tucumán había originado una discusión en la sociedad. “Es importante saber quiénes fueron los responsables de las violaciones de derechos humanos durante la dictadura y quiénes las padecieron, aunque todos somos víctimas en alguna medida”, sintetizó Nicolás. Muy cerca de él, Fernanda dialogaba con Andrea. Ambas son tucumanas, las únicas de los argentinos que acudieron a la plaza.
“Que Bussi haya llegado al poder por la vía democrática es consecuencia de los otros malos gobernantes que tuvimos: José Domato y Ramón "Palito" Ortega. La gente se cansó de la corrupción de esas administraciones y Bussi apareció como una referencia de orden. Era y es ilógico, porque esta persona no podía moralmente gobernar. Pero la mano dura fue un discurso que, en su momento, convenció a los votantes”, opinó Fernanda, que vive de la danza. Y agregó: “sí creo que a los hijos de Bussi -Ricardo y Luis José- no se les puede adjudicar la culpa del padre”.
Tomás Ottavis Arias, porteño de 26 años, militante de la asociación La Cámpora y funcionario de la Organización Iberoamericana de la Juventud, cree que no había chance de juzgar a Bussi cuando accedió al poder, en 1995: “el país era distinto y los gobernantes no cuestionaban lo que ocurrió durante la dictadura”. Algo que, según Ottavis Arias, ha cambiado gracias a las gestiones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, dos presidentes partidarios de enjuiciar a los que decidieron el destino de Argentina entre 1976 y 1983.
“No hay oportunismo ni es una estrategia para esconder los problemas económicos del país”, añadió el militante de La Cámpora.
En la plaza de Jacinto Benavente, como en el resto de Madrid, caía la tarde, aunque esta vez en medio de un clima de prudente celebración. Nadie en ese lugar dudaba del valor histórico de la sentencia de los Tribunales Federales tucumanos.
El diario de España, “El País” tituló: “Condenados a perpetuidad dos represores de la dictadura argentina”. “Lo que para muchas víctimas de la dictadura argentina parecía hasta hace poco una quimera ayer se convirtió en realidad. Con exclamaciones de júbilo y gritos de ‘¡asesinos!, ¡asesinos!’, el público presente en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal de Tucumán, al norte de Argentina, interrumpió la lectura de la sentencia contra el que fuera hombre fuerte de esa provincia durante años, Antonio Bussi, cuando el juez le declaró culpable de genocidio y le condenó a cadena perpetua”, comienza la crónica.
“Perpetua a dos ex jerarcas de la dictadura argentina”, fue el título del diario español “El Mundo” (muy parecido al de “El País”) en su edición on line de ayer, en referencia al juicio contra Bussi y Luciano Benjamín Menéndez. A ambos los denominó “carniceros”, a uno de Tucumán y al otro de Córdoba. El artículo, además, menciona que Argentina y Chile son los únicos países del Cono Sur latinoamericano que “siguen llevando al banquillo a sus represores de los años 70 y 80”.
Mensajes de texto con repudios al fallo circularon luego de conocida la sentencia. Por ejemplo, desde “La hora de los pueblos” se cuestionó que Bussi no fuera a la cárcel. En tanto, la agrupación del Partido Obrero “Tribuna docente” repudió resolución por no llevar a prisión al ex gobernador, y llamó a los maestros a movilizarse “para llevar a la cárcel al responsable de la desaparición de Arancibia”.
La rama española de la asociación “Hijos” había distribuido la consigna por correo electrónico. Y ayer estaban los que, desde diferentes perspectivas, reclamaban una condena a prisión perpetua y cárcel común para los dos militares. “A diferencia de nuestros familiares, ellos tienen la suerte de gozar de toda la contención del Estado de Derecho, de ir a juicio y de entrar en un sistema penitenciario que respete sus derechos humanos. Todo está dentro de la Constitución”, explicaba Marianela, que tiene 32 años y lleva cinco de residencia en Madrid. Durante el gobierno militar, ella fue secuestrada junto a sus padres y su abuela. Es la única sobreviviente. “Me siento orgullosa de que haya juicios”, afirmó con los ojos llorosos.
Los autoconvocados llegaron a la plaza alrededor de las 20 (las 15 de Argentina). Una bandera celeste y blanca con la leyenda “Hijos” hizo las veces de identificación de esta concentración por demás silenciosa y pacífica. “Estamos aquí para reivindicar la causa de los derechos humanos y celebrar la sentencia de Bussi y Menéndez, si acaso el tribunal decide lo que esperamos. Anhelamos una resolución que siente jurisprudencia y que recompense a la sociedad por leyes tan ridículas como las de Obediencia debida y Punto final", comentó Nicolás, un treintañero, chubutense y músico, hijo de padres perseguidos y amenazados por el último gobierno militar argentino, según relató.
No hay oportunismo
El grupo coincidía en destacar que el juicio oral y público celebrado en Tucumán había originado una discusión en la sociedad. “Es importante saber quiénes fueron los responsables de las violaciones de derechos humanos durante la dictadura y quiénes las padecieron, aunque todos somos víctimas en alguna medida”, sintetizó Nicolás. Muy cerca de él, Fernanda dialogaba con Andrea. Ambas son tucumanas, las únicas de los argentinos que acudieron a la plaza.
“Que Bussi haya llegado al poder por la vía democrática es consecuencia de los otros malos gobernantes que tuvimos: José Domato y Ramón "Palito" Ortega. La gente se cansó de la corrupción de esas administraciones y Bussi apareció como una referencia de orden. Era y es ilógico, porque esta persona no podía moralmente gobernar. Pero la mano dura fue un discurso que, en su momento, convenció a los votantes”, opinó Fernanda, que vive de la danza. Y agregó: “sí creo que a los hijos de Bussi -Ricardo y Luis José- no se les puede adjudicar la culpa del padre”.
Tomás Ottavis Arias, porteño de 26 años, militante de la asociación La Cámpora y funcionario de la Organización Iberoamericana de la Juventud, cree que no había chance de juzgar a Bussi cuando accedió al poder, en 1995: “el país era distinto y los gobernantes no cuestionaban lo que ocurrió durante la dictadura”. Algo que, según Ottavis Arias, ha cambiado gracias a las gestiones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, dos presidentes partidarios de enjuiciar a los que decidieron el destino de Argentina entre 1976 y 1983.
“No hay oportunismo ni es una estrategia para esconder los problemas económicos del país”, añadió el militante de La Cámpora.
En la plaza de Jacinto Benavente, como en el resto de Madrid, caía la tarde, aunque esta vez en medio de un clima de prudente celebración. Nadie en ese lugar dudaba del valor histórico de la sentencia de los Tribunales Federales tucumanos.
Reflexiones en el extranjero
El diario de España, “El País” tituló: “Condenados a perpetuidad dos represores de la dictadura argentina”. “Lo que para muchas víctimas de la dictadura argentina parecía hasta hace poco una quimera ayer se convirtió en realidad. Con exclamaciones de júbilo y gritos de ‘¡asesinos!, ¡asesinos!’, el público presente en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal de Tucumán, al norte de Argentina, interrumpió la lectura de la sentencia contra el que fuera hombre fuerte de esa provincia durante años, Antonio Bussi, cuando el juez le declaró culpable de genocidio y le condenó a cadena perpetua”, comienza la crónica.
“Perpetua a dos ex jerarcas de la dictadura argentina”, fue el título del diario español “El Mundo” (muy parecido al de “El País”) en su edición on line de ayer, en referencia al juicio contra Bussi y Luciano Benjamín Menéndez. A ambos los denominó “carniceros”, a uno de Tucumán y al otro de Córdoba. El artículo, además, menciona que Argentina y Chile son los únicos países del Cono Sur latinoamericano que “siguen llevando al banquillo a sus represores de los años 70 y 80”.
Mensajes de texto con repudios al fallo circularon luego de conocida la sentencia. Por ejemplo, desde “La hora de los pueblos” se cuestionó que Bussi no fuera a la cárcel. En tanto, la agrupación del Partido Obrero “Tribuna docente” repudió resolución por no llevar a prisión al ex gobernador, y llamó a los maestros a movilizarse “para llevar a la cárcel al responsable de la desaparición de Arancibia”.








