Culpan a la aerolínea por la tragedia en Barajas

Spanair asegura que un incidente previo en el avión había sido salvado de acuerdo con las normas, y que luego se autorizó el vuelo. Los socorristas extrajeron los cuerpos de los últimos dos pasajeros que figuraban desaparecidos. Las indemnizaciones.

SIN PAUSA. Los socorristas trabajaron a destajo durante más de 24 horas para recoger víctimas y cadáveres. REUTER
SIN PAUSA. Los socorristas trabajaron a destajo durante más de 24 horas para recoger víctimas y cadáveres. REUTER
22 Agosto 2008
MADRID.- Spanair, segunda compañía aérea española, ha quedado en el banquillo de los acusados tras el accidente del miércoles de uno de sus aviones, aunque afirma que se aplicaron las normas en vigor. El vuelo JK 5022, que iniciaba en Barajas el trayecto entre Madrid y Las Palmas, en las islas Canarias, se estrelló en llamas poco después del decolaje y causó 153 muertes.
Familiares de las víctimas culpan a la empresa por haber echado a volar un aparato que presentaba problemas. Una comisión internacional, que ya cuenta con las cajas negras del avión, investiga las causas del accidente. Se estima que el trabajo durará varios meses.

Ultimo rescate
Entre tanto, los servicios de rescate completaron ayer su labor al encontrar dos cuerpos que seguían desaparecidos. Todos los cadáveres fueron llevados al recinto ferial de Madrid (Ifema), donde trabajan los forenses. Hasta ahora fueron identificados 50 de los fallecidos por medio de sus huellas dactilares. Pero se hará necesario hacer pruebas de ADN para unos 100 cuerpos que están carbonizados. Por otra parte, de los 19 heridos ingresados en varios hospitales de Madrid, cuatro se hallan en estado muy grave. Todos sufrieron graves quemaduras, traumatismos de cráneo y fracturas múltiples, muchas de ellas expuestas. Entre ellos figuran dos niños de ocho y seis años y una niña de 11.
Los reyes de España visitaron ayer a los familiares de las víctimas en la fatídica terminal 4 de Barajas. El miércoles, el avión, con 157 pasajeros y 10 tripulantes a bordo, comenzó allí el despegue y cuando se elevó unos 50 metros se incendió el motor izquierdo; cayó a tierra y tras recorrer en llamas un largo trayecto fuera de la pista se estrelló en el cauce de un arroyo. En un primer intento de despegue, el piloto había detectado un calentamiento en una toma de aire, que fue solucionado según el procedimiento normal por el personal técnico, explicó la compañía. La toma de aire se sitúa debajo de una ventana en la cabina de los pilotos.

Empresa en crisis
Spanair afronta este accidente en un momento delicado, ya que está logrando a duras penas sobrevivir a la crisis del sector, provocada por el alza de precio del petróleo y por la proliferación de compañías que compiten en el mercado. Tras fracasar una operación de venta a Iberia (también estaba interesado el grupo Marsans), la compañía anunció el despido de 1.100 trabajadores, un tercio de la planta, y que congelará los salarios del resto del personal, marco en el que el sindicato de pilotos (SEPLA) amenazó con una huelga.

El seguro
Mafpre, compañía con la que Spanair tiene contratada una póliza de seguro, indicó que afrontará sin dificultades los pagos indemnizatorios resultantes del accidente, y subrayó que los afectados deben dirigirse a Spanair para informarse de los trámites a seguir. La aseguradora explicó que en los programas de grandes riesgos, en el que están incluidos los accidentes aéreos, el riesgo está reasegurado, es decir, repartido entre varias aseguradoras, por lo que, la exposición de la compañía es muy limitada. Una fuente de Mapfre dijo que el contrato de seguro con Spanair es "privado", por lo que los detalles de la póliza no pueden trascender. (AFP-NA-Especial)

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