08 Agosto 2008 Seguir en 
El tema de la violencia entre los jóvenes es una cuestión compleja, que tiene muchas aristas. Pero una cuestión a tener en cuenta es la de las bandas juveniles: una becaria estudiantil de la Facultad de Psicología de la UNT investigó la incidencia de los colegios en la formacion de esas bandas. Ella analizó la situación de tres instituciones- en las que había mujeres y varones- y llegó a la conclusión de que en los colegios no había bandas propias. Esos adolescentes eran, en general, chicos sin inserción, sin liderazgo en la escuela; de modo que buscaban fuera del colegio el reconocimiento que no habían encontrado en la escuela. Entre los temas que propiciaban rivalidad estaban los tradicionales motivos de pelea: noviazgos, belleza etc.
Hay otro tema que ha irrumpido últimamente, y el de la exposición, el de exhibir todo lo que hago. El chico piensa: cuando me exhibo (como lo hacen las bandas, o las nuevas tecnologías, tipo you tube, como en el caso reciente de El Chaco) estoy mostrando potencia, en el sentido de manejo de poder. Para estos chicos, ejercer la violencia es igual a ejercicio del poder. Y no podría ser de otra manera porque esos son los modelos que les “bajan” desde arriba. Es curioso ver cómo cada vez los modelos de violencia son más primitivos, van a lo físico, en desmedro de lo verbal. Un factor que incide en la generación de violencia es la dificultad de los padres en fijar límites; porque ello implica su propio límite en la diferenciación con su hijo. Ese límite es el que señala, tal vez, la caducidad del propio cuerpo. Aparece por lo tanto un adulto temeroso, frente a la posición amenazante del adolescente.El límite debería actuar como regulador. Y si hubiera algo que regule, la violencia deberia disminuir.
Hay otro tema que ha irrumpido últimamente, y el de la exposición, el de exhibir todo lo que hago. El chico piensa: cuando me exhibo (como lo hacen las bandas, o las nuevas tecnologías, tipo you tube, como en el caso reciente de El Chaco) estoy mostrando potencia, en el sentido de manejo de poder. Para estos chicos, ejercer la violencia es igual a ejercicio del poder. Y no podría ser de otra manera porque esos son los modelos que les “bajan” desde arriba. Es curioso ver cómo cada vez los modelos de violencia son más primitivos, van a lo físico, en desmedro de lo verbal. Un factor que incide en la generación de violencia es la dificultad de los padres en fijar límites; porque ello implica su propio límite en la diferenciación con su hijo. Ese límite es el que señala, tal vez, la caducidad del propio cuerpo. Aparece por lo tanto un adulto temeroso, frente a la posición amenazante del adolescente.El límite debería actuar como regulador. Y si hubiera algo que regule, la violencia deberia disminuir.
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