08 Agosto 2008 Seguir en 
La irrupción en Tucumán de una banda de chicas que maltrató a una adolescente, más el dato de que jóvenes chaqueños subieron a You Tube sus andanzas mientras le pegaban a una persona que circulaba en bicicleta son la película que parece confirmar los resultados de un flamante sondeo sobre violencia en los jóvenes. El Observatorio de la Convivencia Escolar de la Universidad Católica Argentina (UCA) acaba de dar a conocer las conclusiones de una encuesta nacional sobre 6.000 chicos en la que se afirma que uno de cada cuatro alumnos de entre 10 y 18 años (la cuarta parte) manifestó tenerle miedo a alguno de sus compañeros; entre los chicos de 12 a 15 años, la relación es de uno de cada tres.
La UCA indagó entre alumnos y profesores los alcances del bullying, un fenómeno de acoso entre compañeros que ocurre en el interior de las escuelas, casi siempre a espaldas de los adultos porque quienes lo sufren rara vez lo manifiestan o lo hacen cuando la agresión ya lleva largo tiempo. Según Alejandro Castro Santander, psicopedagogo institucional y coordinador del Observatorio, "ahora, la violencia verbal directa (insultos, burlas) se da en todas las edades, pero a medida que van creciendo se transforma en más indirecta (murmuración).
El trabajo dado a conocer por la UCA señala que entre los más chicos la violencia es más física directa (golpes) pero que en la adolescencia "se incrementa el esconder o romperse los útiles u otras pertenencias". Entre las conclusiones del estudio realizado por el Observatorio de Convivencia Escolar de la UCA se observa que en las edades más tempranas interviene más lo físico directo y lo verbal, mientras que en el secundario la violencia toma ropajes más indirectos -murmuraciones, amenazas, robos. En esa franja se profundizan también las patologías sociales de rechazo y de aislamiento del otro por parte de los "grupos".
Los maestros y padres son los últimos en enterarse del problema. Ante reiterados hechos de violencia, el 57% de los niños se calla y del resto, el 70%, se lo comunica a sus amigos, después a los padres y finalmente al docente.
Según el estudio de la UCA, "las víctimas hoy son atacadas cara a cara dentro de la escuela y también fuera de ella, a través de las nuevas tecnologías que hoy están a disposición de los chicos".
"El maltrato y formas de violencia indirecta mediante SMS, correos electrónicos anónimos, páginas web difamatorias o que alojan videos (YouTube), son cada vez más habituales y se han convertido en una de las armas preferidas por los abusadores o acosadores, a la hora de burlarse, atemorizar o, en definitiva, buscar la forma de dañar a sus compañeros", agrega el informe de la UCA.
"El efecto en las víctimas varía. En algunas es mínimo, el ataque les resulta indiferente. En otras es traumático, dejan de ir al colegio, y si los ataques aumentan intentan cambiar de escuela, sufren depresiones y lamentablemente también conocemos casos de suicidio", sostiene Castro Santander.
El informe revela que un 50 % de los padres sabe que sus hijos tienen acceso a Internet, pero sólo el 20 % ha establecido normas para asegurarse de que los menores hagan un buen uso de este recurso, mientras que un 40 % reconoce que no establece ninguna regla. La TV aparece como el medio que más preocupa a los padres, que dicen que les han impuesto a sus hijos pautas sobre el tiempo de exposición frente a la pantalla.
La UCA indagó entre alumnos y profesores los alcances del bullying, un fenómeno de acoso entre compañeros que ocurre en el interior de las escuelas, casi siempre a espaldas de los adultos porque quienes lo sufren rara vez lo manifiestan o lo hacen cuando la agresión ya lleva largo tiempo. Según Alejandro Castro Santander, psicopedagogo institucional y coordinador del Observatorio, "ahora, la violencia verbal directa (insultos, burlas) se da en todas las edades, pero a medida que van creciendo se transforma en más indirecta (murmuración).
El trabajo dado a conocer por la UCA señala que entre los más chicos la violencia es más física directa (golpes) pero que en la adolescencia "se incrementa el esconder o romperse los útiles u otras pertenencias". Entre las conclusiones del estudio realizado por el Observatorio de Convivencia Escolar de la UCA se observa que en las edades más tempranas interviene más lo físico directo y lo verbal, mientras que en el secundario la violencia toma ropajes más indirectos -murmuraciones, amenazas, robos. En esa franja se profundizan también las patologías sociales de rechazo y de aislamiento del otro por parte de los "grupos".
Los maestros y padres son los últimos en enterarse del problema. Ante reiterados hechos de violencia, el 57% de los niños se calla y del resto, el 70%, se lo comunica a sus amigos, después a los padres y finalmente al docente.
Según el estudio de la UCA, "las víctimas hoy son atacadas cara a cara dentro de la escuela y también fuera de ella, a través de las nuevas tecnologías que hoy están a disposición de los chicos".
"El maltrato y formas de violencia indirecta mediante SMS, correos electrónicos anónimos, páginas web difamatorias o que alojan videos (YouTube), son cada vez más habituales y se han convertido en una de las armas preferidas por los abusadores o acosadores, a la hora de burlarse, atemorizar o, en definitiva, buscar la forma de dañar a sus compañeros", agrega el informe de la UCA.
"El efecto en las víctimas varía. En algunas es mínimo, el ataque les resulta indiferente. En otras es traumático, dejan de ir al colegio, y si los ataques aumentan intentan cambiar de escuela, sufren depresiones y lamentablemente también conocemos casos de suicidio", sostiene Castro Santander.
El informe revela que un 50 % de los padres sabe que sus hijos tienen acceso a Internet, pero sólo el 20 % ha establecido normas para asegurarse de que los menores hagan un buen uso de este recurso, mientras que un 40 % reconoce que no establece ninguna regla. La TV aparece como el medio que más preocupa a los padres, que dicen que les han impuesto a sus hijos pautas sobre el tiempo de exposición frente a la pantalla.








