“La voz del actor es comoun árbol que debe ser regado”

Lidia García, fundadora de la Escuela de la Voz de Madrid, llegó a Tucumán para dictar dos seminarios. La experta trabajó con figuras de la talla de Pedro Almodóvar, Julio Medem y Ana Belén.

TRAYECTORIA. Lidia García trabajó con Pedro Almodóvar y entrenó a Ana Belén. LA GACETA / FRANCO VERA
TRAYECTORIA. Lidia García trabajó con Pedro Almodóvar y entrenó a Ana Belén. LA GACETA / FRANCO VERA
08 Agosto 2008
"Nacer con algún don es lo único verdaderamente misterioso", señalaba Jorge Luis Borges. Y, en el caso de los actores, ese don tiene que ver no sólo con su cuerpo, sino también con su garganta. "Pocos caen en la cuenta de que nuestra voz es un albergue emocional importante y que nos delata si existen preocupaciones en nuestra cabeza. La voz muestra quiénes somos y qué nos diferencia de los de más", señala Lidia García, una de las profesionales de la voz más destacada de España, quien se encuentra en Tucumán para dictar dos seminarios en el marco de las V Jornadas de Reflexión sobre la Escucha y la Voz Humana, que organiza el Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias sobre la Escucha y la Voz Humana de la Facultad de Artes de la UNT.
La experta, que trabajó con directores de la talla de Pedro Almodóvar (responsable de "Mujeres al borde de un ataque de nervios" y "Volver") y Julio Medem (director de "Lucía y el sexo"), nació en Buenos Aires, aunque está radicada en España y es la fundadora de la Escuela de la Voz de Madrid.
"Cada ser humano nace con una identidad sonora que manifiesta a través de la voz. Pero ese sello de identidad no basta para ser actor. La voz del artista requiere un nivel que está por encima de la voz hablada cotidiana", señaló García. En este sentido, la experta consideró que las posibilidades sonoras humanas están presentes desde el nacimiento. "Todos hablamos y cantamos desde que nacemos. El bebé lo hace a través de sonidos y los adultos, con palabras; pero todos llegamos al mundo con la posibilidad de expresarnos a través de la voz. Pero, así como nacer con piernas no nos hace bailarínes, esa voz con la que llegamos al mundo no nos define a un actor", agregó.

El entrenamiento
Entonces... ¿cómo se adquiere esa capacidad real de ser actor? Según García, a través de un entrenamiento intensivo, constante y que dura toda la vida. "Los actores se confunden mucho y creen que con la voz que tienen les alcanza para poder trabajar arriba del escenario. Esto no es así. Si lo piensan, están desvalorizando su profesión", dijo. Y agregó: "los humanos tenemos cinco sentidos. Y el público percibe al actor sólo con dos sentidos: por el oído y la vista. Es decir, por la voz y por el cuerpo. No olemos, ni tocamos, ni saboreamos al actor. Entonces, el artista tiene sólo su voz y su cuerpo para transmitir aquello que quiere contar. Esa capacidad debe ser desarrollada", añadió.
Respecto de la manera de entrenar la voz, García contó que tiene un método basado en lo corporal. "El cuerpo humano es como un instrumento que hace sonido. Y así como el instrumento se afina antes de ser usado, el cuerpo también debe ser trabajado. Entonces, hay que tonificar ciertos músculos, relajar otros y desbloquear la mente. Si esto no se hace el cuerpo humano estará desafinado y sonará mal", dijo. Para hacer esto, la experta siempretrabaja con personas mayores de 16 años. "Tiene que estar desarrollada la laringe, de lo contrario, la voz se puede desviar de su identidad", señaló.
Esta es la razón por la que hay tantas voces como personas. Cada voz tiene su propia identidad. "La voz de un actor es como un árbol con muchas ramas y hojas. Y, según el personaje que le toque interpretar, va a necesitar ramas u hojas. Claro que ese árbol debe ser regado para que dé frutos. Además, el trabajo vocal de un artista, ya sea actor o cantante, es para toda la vida, porque el cuerpo va cambiando con la edad y, entonces, hay que seguir ajustando esos músculos", señaló.García, que entrenó a varios actores para rodar diversas películas, dijo que no es lo mismo trabajar para cine que para teatro. "En general los tiempos son distintos. Yo nunca doy nombres, pero una vez me contrataron para entrenar a una actriz que debía cantar en una escena. Y sólo tuve dos horas para hacer los ejercicios. Fue un esfuerzo muy grande. Gracias a Dios la actriz tenía un oído asombroso y, aunque nunca había cantado, pudo rodar la escena sin problemas", manifestó.

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