La soja ocupa la mayor superficie dentro de la producción de granos, seguida por el trigo y el maíz, cultivos muy importantes en la sustentabilidad de los sistemas productivos, señaló a LA GACETA Rural el ingeniero Daniel Frascarolo, Coordinador Regional de la Región NOA de Aacrea.
Apuntó que el 98% de la superficie se trabaja bajo siembra directa, y que se utilizan otros sistemas de labranza sólo en lotes que se incorporan a la agricultura. “Entre el 80% y el 90% de la superficie es sembrada en diciembre”, afirmó.
En cuanto a cultivos antecesores, la superficie de soja-trigo, soja-soja y soja-maíz oscilan entre el 47% y el 55%, el 22% y el 27%, el 13% y el 19%, respectivamente. En general, el mejor antecesor resulta el maíz, seguido por el trigo.
En promedio, para las últimas cinco campañas, las diferencias en kg/ha de soja por antecesor fueron: maíz vs trigo: 253; maíz vs soja: 503, y trigo vs soja: 250.
Las diferencias a favor del maíz como cultivo antecesor se presentan con mayor frecuencia y magnitud en las zonas de menores precipitaciones. Si bien se utilizan más de 35 variedades de grupos de madurez que van del IV largo al IX, el 92% de la superficie es sembrada con variedades de los grupos VI (14%), VII (26%) y VIII (52%).
Según Frascarolo, la fertilización es básicamente fosforada y comprende alrededor del 40% de la superficie. La azufrada ocupa una superficie muy baja, restringida a lotes con suelos arenosos y de bajo contenido en materia orgánica. La inoculación es una práctica de uso normal. La campaña 2006/07 arrojó diferencias significativas de rindes a favor de los lotes inoculados.
En cuanto a las malezas, el especialistas indicó que pueden plantearse tres escenarios: •presencia de especies cuyo control resulta altamente satisfactorio con el uso de Glifosato; •malezas de difícil control o tolerantes a Glifosato, y •presencia de biotipos de Sorghum halepense resistentes a Glifosato.
En la región se confirmó la presencia de biotipos resistentes a Glifosato de Sorghum halepense, destacándose en el norte de Salta. Se está trabajando en la combinación de prácticas de manejo cultural, químico y mecánico.
Apuntó que el 98% de la superficie se trabaja bajo siembra directa, y que se utilizan otros sistemas de labranza sólo en lotes que se incorporan a la agricultura. “Entre el 80% y el 90% de la superficie es sembrada en diciembre”, afirmó.
En cuanto a cultivos antecesores, la superficie de soja-trigo, soja-soja y soja-maíz oscilan entre el 47% y el 55%, el 22% y el 27%, el 13% y el 19%, respectivamente. En general, el mejor antecesor resulta el maíz, seguido por el trigo.
En promedio, para las últimas cinco campañas, las diferencias en kg/ha de soja por antecesor fueron: maíz vs trigo: 253; maíz vs soja: 503, y trigo vs soja: 250.
Las diferencias a favor del maíz como cultivo antecesor se presentan con mayor frecuencia y magnitud en las zonas de menores precipitaciones. Si bien se utilizan más de 35 variedades de grupos de madurez que van del IV largo al IX, el 92% de la superficie es sembrada con variedades de los grupos VI (14%), VII (26%) y VIII (52%).
Según Frascarolo, la fertilización es básicamente fosforada y comprende alrededor del 40% de la superficie. La azufrada ocupa una superficie muy baja, restringida a lotes con suelos arenosos y de bajo contenido en materia orgánica. La inoculación es una práctica de uso normal. La campaña 2006/07 arrojó diferencias significativas de rindes a favor de los lotes inoculados.
En cuanto a las malezas, el especialistas indicó que pueden plantearse tres escenarios: •presencia de especies cuyo control resulta altamente satisfactorio con el uso de Glifosato; •malezas de difícil control o tolerantes a Glifosato, y •presencia de biotipos de Sorghum halepense resistentes a Glifosato.
En la región se confirmó la presencia de biotipos resistentes a Glifosato de Sorghum halepense, destacándose en el norte de Salta. Se está trabajando en la combinación de prácticas de manejo cultural, químico y mecánico.







