“Me hace sentir orgulloso de ser argentino”

Turistas que efectuaron la Ruta del Azúcar disfrutaron esta mezcla de historia e industria.

06 Agosto 2008
“¿Quién se iba a imaginar que para endulzar nuestro café todas las mañanas es necesario que se realice un proceso tan magnífico como este?”, exclamó Inés Urquiza mientras miraba el trapiche del ingenio La Florida. Esta turista porteña, que llegó a la provincia junto con su marido Oscar Cáceres, dedicó toda la mañana de ayer a transitarla Ruta del Azúcar.
Lo que más la impactó fue el contraste entre el Museo de la Industria Azucarera “Casa Quinta del Obispo Colombres”, el ex ingenio San Pablo y el de La Florida. “El recorrido está muy bien armado. Uno se lleva una idea cabal de cómo fue evolucionando la producción de azúcar durante dos siglos y un poco más. Los dos museos son interesantísimos y el ingenio La Florida es imponente”, aseguró la mujer.
Roberto Guzmán hizo la ruta en sentido inverso. Este cordobés empezó en La Florida y terminó en el parque 9 de Julio. “Después de ver las máquinas de un ingenio moderno impacta mucho saber cómo se producía el azúcar durante los primeros años del siglo XIX ¡Pensar que los trapiches eran movidos por animales y que a la caña la cosechaban los peones con machetes! Cosas como estas me hacen sentir orgulloso de ser argentino. Demuestra que, más allá de los avatares políticos, los argentinos somos pujantes y tenemos todas las condiciones para ser grandes y prósperos”, exclamó el turista.

Con otros ojos
“Estoy impresionada por el tamaño de las máquinas, por la tecnología que se utiliza. Cuando uno termina el recorrido, aprende a mirar con otros ojos la caña de azúcar. Para una viajera como yo, que recorre el país en auto, los cultivos de caña de azúcar no son los más lindos, estéticamente, para observar. Pero después de esta experiencia, aprendí a valorarlos”, aseguró Lucía Argañaraz, una turista oriunda de la provincia de Buenos Aires.
Martín de Francesco y María Eugenia Cánepa, una pareja santafesina, se quedó impactada con la magnificencia del ex ingenio San Pablo. “La casa y la capilla son impresionantes. Revelan un muy buen gusto y son un ejemplo de los años de pujanza que vivió el país a principios del siglo XX”, aseguró María Eugenia.

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