Los sospechosos burlaban el control utilizando un software de $ 500

En Buenos Aires 300 reclusos usan pulseras magnéticas.

03 Agosto 2008
BUENOS AIRES.- La pulsera magnética es utilizada para controlar que el reo cumpla el arresto domiciliario que le otorgó la Justicia. En caso de que el portador abandone el lugar donde se encuentra o se la saque, una alarma da aviso a las autoridades que tienen como función controlar cada uno de los pasos que da.
Cristian Fernández, uno de los detenidos por el crimen, señaló que él y su padre se quitaban la pulsera para poder salir de la casa donde vivían. Ante la Justicia indicó además que habían adquirido por $ 500 un software que les permitía burlar el control.
El sistema se puso en marcha en Estados Unidos en 1988 y en Buenos Aires se aplica desde 1997. Según los informes oficiales, se aplica con unos 300 reclusos. Entre ellos, Gregorio Ríos, el jefe de la custodia personal de Alfredo Yabrán, condenado por el homicidio de José Luis Cabezas.
Según informó Ricardo Casal, ministro de Justicia de Buenos Aires, en principio estaba previsto para ser utilizado por cuestiones humanitarias. "Las pulseras podrían ser usadas por mujeres embarazada que están procesadas por delitos comunes, ancianos y enfermos terminales. Que una persona con una condena de violación seguida de homicidio goce de arresto domiciliario es muy criticable", expresó.
Según una información que se publicó en el diario "Crítica", de Buenos Aires, un preso vigilado de esta manera le representa al Estado un gasto de $ 30 por día; por esa misma persona en una cárcel se gastarían $ 60.
"El sistema de monitoreo electrónico es en principio degradante, porque es una moderna forma de cadena con bola de hierro. En algún momento el Consejo de Europa lo consideró violatorio de derechos humanos", aseguró el juez de la Corte Eugenio Zaffaroni, en una columna de opinión publicada en "Crítica". (Especial)

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