03 Agosto 2008 Seguir en 
BUENOS AIRES.- A los investigadores prácticamente no les quedan dudas de que el cuádruple homicidio del que fue víctima la familia Mansilla se trató de una cruel venganza. La principal hipótesis apunta a que en el origen de la tragedia se encuentra una denuncia de los Mansilla contra Angel Fernández Rosales y su hijo Cristian como los presuntos responsables de un robo sufrido tiempo atrás por un vecino de Los Polvorines. Esta denuncia sirvió para detener al joven y complicar la situación procesal de su padre.
Varios testigos confirmaron que los sospechosos violaban el arresto domiciliario. El ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli aseguró: "lo cierto es que esta persona estaba con pulsera y era vista fuera de su casa todo el tiempo".
La historia policial argentina registra al menos otros cuatro casos de familias enteras que fueron asesinadas. El último asesinato de similares características fue cometido el 26 de febrero de 1999 en la localidad de Derqui, donde los seis miembros de una familia, entre ellos tres chicos de 7, 12 y 17 años, fueron masacrados por tres hombres armados que irrumpieron en su casa de madera y los atacaron a balazos.
En otro, conocido caso como "La Masacre de Flores", el 17 de febrero de 1994 murieron en un incendio intencional un matrimonio, dos de sus hijos, de 14 y 9 años, y un amigo de uno de ellos; sólo pudo salvar su vida otro de los hermanos, de 15. El autor del crimen, Alvaro González, mantenía un pleito personal con el dueño de casa, José Bagnato, y fue condenado a prisión perpetua en un juicio oral.
En la masacre de General Villegas, perpetrada el 9 de mayo de 1992, fueron asesinados una mujer, su pareja, su hijo, dos empleados de la familia y un linyera que dormía en el lugar. (NA y DyN)
Varios testigos confirmaron que los sospechosos violaban el arresto domiciliario. El ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli aseguró: "lo cierto es que esta persona estaba con pulsera y era vista fuera de su casa todo el tiempo".
La historia policial argentina registra al menos otros cuatro casos de familias enteras que fueron asesinadas. El último asesinato de similares características fue cometido el 26 de febrero de 1999 en la localidad de Derqui, donde los seis miembros de una familia, entre ellos tres chicos de 7, 12 y 17 años, fueron masacrados por tres hombres armados que irrumpieron en su casa de madera y los atacaron a balazos.
En otro, conocido caso como "La Masacre de Flores", el 17 de febrero de 1994 murieron en un incendio intencional un matrimonio, dos de sus hijos, de 14 y 9 años, y un amigo de uno de ellos; sólo pudo salvar su vida otro de los hermanos, de 15. El autor del crimen, Alvaro González, mantenía un pleito personal con el dueño de casa, José Bagnato, y fue condenado a prisión perpetua en un juicio oral.
En la masacre de General Villegas, perpetrada el 9 de mayo de 1992, fueron asesinados una mujer, su pareja, su hijo, dos empleados de la familia y un linyera que dormía en el lugar. (NA y DyN)








