02 Agosto 2008 Seguir en 
PARIS.- Jean Sarkozy, de 21 años, flamante concejal del suburbio parisino de Neuilly, quedó en el centro de un debate sin precedentes sobre antisemitismo en el que ya se involucraron el premio Nobel de la Paz (1986) Elie Wiesel y el alcalde de París Bertrand Delanoë. El motivo es el compromiso del hijo del presidente, Nicolas Sarkozy, con Jessica Sebaoun, de una adinerada familia judía.
El cínico comentario de un conocido humorista fue el detonante de la polémica. “Jean dijo que antes de la boda con la heredera de la cadena electrónica Darty se convertirá al judaísmo. El pequeño llegará lejos”, comentó Siné en la revista satírica “Charlie Hebdo”.
Así estalló el debate sobre si una revista debe hacer chistes con el cliché del judío rico. El abogado de Sarkozy afirmó que la historia es un invento y exigió una disculpa. El redactor jefe, Philippe Val, intentó sin éxito que Siné se retractara. “Antes me la corto”, respondió el humorista de 79 años, famoso por no “morderse” la lengua. Y fue despedido. Hasta ahora la revista era considerada un medio valiente que no se amedrentaba ni siquiera ante la publicación de las polémicas caricaturas de Mahoma. El actual presidente, por entonces ministro del Interior, apoyó la edición de los dibujos que en 2005 causaron una sangrienta oleada de indignación en el mundo musulmán. “La sátira es una vieja tradición francesa”, justificó.
Oportunista
Los medios llenaron las páginas de verano con este incidente. En un artículo a toda página del diario “Le Monde”, el filósofo Bernard-Henri Lévy acusó a Siné de racista y antisemita. Junto con casi dos docenas de famosos firmó además que la libertad de prensa no puede traspasar el umbral del humor y llegar a la ofensa y a la caricatura del odio. Del otro lado, 9.000 franceses firmaron una carta de apoyo al humorista. “¿Qué hay de antisemita en eso? Siné describió en su cínico estilo habitual el oportunismo del hijo del presidente”, señalan. “Necesitamos exageraciones como la de Siné”, afirman.
Nadie de la familia Sarkozy se pronunció al respecto. Jean está probablemente centrado en los preparativos de la boda, que será este año, y su padre está ocupado en un incidente durante sus vacaciones con su esposa Carla Bruni. Ayer, un piloto aficionado violó sin querer la prohibición de volar sobre la residencia donde descansa el matrimonio presidencial, en la costa mediterránea gala. (DPA)
El cínico comentario de un conocido humorista fue el detonante de la polémica. “Jean dijo que antes de la boda con la heredera de la cadena electrónica Darty se convertirá al judaísmo. El pequeño llegará lejos”, comentó Siné en la revista satírica “Charlie Hebdo”.
Así estalló el debate sobre si una revista debe hacer chistes con el cliché del judío rico. El abogado de Sarkozy afirmó que la historia es un invento y exigió una disculpa. El redactor jefe, Philippe Val, intentó sin éxito que Siné se retractara. “Antes me la corto”, respondió el humorista de 79 años, famoso por no “morderse” la lengua. Y fue despedido. Hasta ahora la revista era considerada un medio valiente que no se amedrentaba ni siquiera ante la publicación de las polémicas caricaturas de Mahoma. El actual presidente, por entonces ministro del Interior, apoyó la edición de los dibujos que en 2005 causaron una sangrienta oleada de indignación en el mundo musulmán. “La sátira es una vieja tradición francesa”, justificó.
Oportunista
Los medios llenaron las páginas de verano con este incidente. En un artículo a toda página del diario “Le Monde”, el filósofo Bernard-Henri Lévy acusó a Siné de racista y antisemita. Junto con casi dos docenas de famosos firmó además que la libertad de prensa no puede traspasar el umbral del humor y llegar a la ofensa y a la caricatura del odio. Del otro lado, 9.000 franceses firmaron una carta de apoyo al humorista. “¿Qué hay de antisemita en eso? Siné describió en su cínico estilo habitual el oportunismo del hijo del presidente”, señalan. “Necesitamos exageraciones como la de Siné”, afirman.
Nadie de la familia Sarkozy se pronunció al respecto. Jean está probablemente centrado en los preparativos de la boda, que será este año, y su padre está ocupado en un incidente durante sus vacaciones con su esposa Carla Bruni. Ayer, un piloto aficionado violó sin querer la prohibición de volar sobre la residencia donde descansa el matrimonio presidencial, en la costa mediterránea gala. (DPA)







