01 Agosto 2008 Seguir en 
LA HAYA.- El ex presidente de los serbobosnios, Radovan Karadzic, denunció ante el tribunal que lo juzgará por genocidio que su arresto en Belgrado fue un secuestro plagado de irregularidades y ejerció el derecho legal de un plazo de 30 días antes de declararse culpable o inocente. Tras pasar 12 años fugitivo, ayer compareció por primera vez ante el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), que lo juzga por los cargos de genocidio, crímenes de guerra y contra la humanidad que se le imputa, por su rol en la guerra de Bosnia (1992-1995).
El presunto criminal de guerra de 63 años se presentó ante el juez Alphons Orie con traje azul oscuro, camisa blanca, pelo corto peinado hacia atrás y semblante serio. Interrogado sobre la ausencia de abogados a su alrededor, dijo que tiene un consejero invisible y que será él mismo su defensor a lo largo de todo el proceso. Su próxima audiencia tendrá lugar el 29 de agosto.
Ante la pregunta del juez sobre si quería decir algo más, Karadzic afirmó que fue secuestrado por desconocidos antes de que se anunció su arresto, el 21 de julio. “Han sido mal informados de la fecha de mi arresto. Hay muchas irregularidades en lo que concierne a mi llegada aquí”, dijo.
El acuerdo secreto
Además, esgrimió la teoría sostenida por su familia sobre un acuerdo secreto con el negociador estadounidense Richard Holbrooke para poner fin a la guerra de Bosnia a cambio de su retiro de la vida pública. “A cambio, Estados Unidos cumpliría con sus obligaciones”, precisó sin especificar en qué consistían. Según la teoría, Holbrook, que era negociador ante el ex presidente serbio, Slobodan Milosevic, había prometido no entregar a Karadzic, a cambio de que este desapareciera de la esfera pública y política. Se decía incluso que al terminar la guerra, Karadzic, andaba libremente por su ciudad natal, Pale, capital de la autoproclamada república serbia de Bosnia, ante los ojos de los soldados de la OTAN desplegados en Bosnia sin problema alguno. La OTAN disponía en esa época de más de 60.000 hombres en Bosnia-Herzegovina.
El factor étnico
El juez resumió los once cargos que pesan contra este hombre que durante más de 10 años fue uno de los prófugos más buscados de Europa, al que se le acusa de haber orquestado una “limpieza étnica” en Bosnia, en un conflicto que dejó más de 100.000 muertos y 2,2 millones de desplazados. El acusado tenía derecho a escuchar íntegramente el acta de acusación, pero lo desdeñó, asegurando que no estaba interesado.
El fiscal Serge Brammertz confirmó que introduciría lo antes posible una nueva versión actualizada del acta de acusación, puesto que la última fecha, data del año 2000. Además de la masacre de 8.000 varones musulmanes en Srebrenica (este de Bosnia) en 1995, Karadzic deberá responder igualmente por el sangriento asedio de Sarajevo y por la retención de miles de civiles en campos de detención, sobre todo en la región de Prijedor (noroeste). (AFP-NA )
El presunto criminal de guerra de 63 años se presentó ante el juez Alphons Orie con traje azul oscuro, camisa blanca, pelo corto peinado hacia atrás y semblante serio. Interrogado sobre la ausencia de abogados a su alrededor, dijo que tiene un consejero invisible y que será él mismo su defensor a lo largo de todo el proceso. Su próxima audiencia tendrá lugar el 29 de agosto.
Ante la pregunta del juez sobre si quería decir algo más, Karadzic afirmó que fue secuestrado por desconocidos antes de que se anunció su arresto, el 21 de julio. “Han sido mal informados de la fecha de mi arresto. Hay muchas irregularidades en lo que concierne a mi llegada aquí”, dijo.
El acuerdo secreto
Además, esgrimió la teoría sostenida por su familia sobre un acuerdo secreto con el negociador estadounidense Richard Holbrooke para poner fin a la guerra de Bosnia a cambio de su retiro de la vida pública. “A cambio, Estados Unidos cumpliría con sus obligaciones”, precisó sin especificar en qué consistían. Según la teoría, Holbrook, que era negociador ante el ex presidente serbio, Slobodan Milosevic, había prometido no entregar a Karadzic, a cambio de que este desapareciera de la esfera pública y política. Se decía incluso que al terminar la guerra, Karadzic, andaba libremente por su ciudad natal, Pale, capital de la autoproclamada república serbia de Bosnia, ante los ojos de los soldados de la OTAN desplegados en Bosnia sin problema alguno. La OTAN disponía en esa época de más de 60.000 hombres en Bosnia-Herzegovina.
El factor étnico
El juez resumió los once cargos que pesan contra este hombre que durante más de 10 años fue uno de los prófugos más buscados de Europa, al que se le acusa de haber orquestado una “limpieza étnica” en Bosnia, en un conflicto que dejó más de 100.000 muertos y 2,2 millones de desplazados. El acusado tenía derecho a escuchar íntegramente el acta de acusación, pero lo desdeñó, asegurando que no estaba interesado.
El fiscal Serge Brammertz confirmó que introduciría lo antes posible una nueva versión actualizada del acta de acusación, puesto que la última fecha, data del año 2000. Además de la masacre de 8.000 varones musulmanes en Srebrenica (este de Bosnia) en 1995, Karadzic deberá responder igualmente por el sangriento asedio de Sarajevo y por la retención de miles de civiles en campos de detención, sobre todo en la región de Prijedor (noroeste). (AFP-NA )







