- Este es un regreso atípico. Esta ópera es una suerte de reunión de amigos...
- Es cierto. Laura Varela fue mi primera maestra de canto, de manera que cuando me propusieron actuar con ella, en una puesta que, además significa su regreso a los escenarios, no dudé en aceptar. Además, Oscar Imhoff vino especialmente desde Alemania para hacer este título que, como si fuera poco, me interesa sobremanera.
- Vos estás teniendo una gran actividad en Estados Unidos...
- Si, estoy viajando mucho. En Nueva York estoy la mitad del año. El resto de los meses la paso actuando en Buenos Aires y en distintas ciudades de Europa y Estados Unidos. Voy a donde me contratan para hacer óperas. Hace poco estuve también en Perú.
- ¿Como es actuar en Tucumán después de haber pasado por algunos de los escenarios importantes del mundo?
- Es fantástico. Sobre todo si consideramos el magnífico teatro y los cuerpos estables que tenemos. Cuando yo cuento esto mis colegas de Estados Unidos no lo pueden creer. Allá todo se hace por contrato y en forma privada. Para hacer una puesta ambiciosa hay que conseguir capitales. Y de pronto que haya una provincia que tiene músicos, cantantes y un teatro al más alto nivel disponibles durante todo el año, es el sueño de todo artista. Se puede hacer lo que uno quiera.
- ¿Es decir que Tucumán puede ser un polo operístico de gran nivel?
- Claro que sí. Creo que ahora se están haciendo las cosas bien. Después de "Il Trovatore" vendrán "Madame Butterfly" y "La viuda alegre", lo cual habla de que se puede hacer una programación lírica anual. Este teatro debería tener una programación de por lo menos cuatro títulos al año. Y que se haga tipo repertorio y no sólo por cuatro o cinco funciones.
- ¿Y eso se puede sostener en la provincia?
- Por supuesto. Aquí hay muchísimo talento y los tucumanos están ávidos por la ópera. No se puede pedir nada más.







