31 Julio 2008 Seguir en 
JERUSALEN, Israel.- El líder del principal partido opositor israelí, Benjamin Netanyahu, pidió hoy que se convoquen a nuevas elecciones en el país, tras la decisión del primer ministro Ehud Olmert de renunciar a su cargo en setiembre.
Los sondeos de opinión recientes sugieren que Likud -tal el nombre del partido derechista de Netanyahu- ganaría en unos comicios parlamentarios adelantados, pese a ser crítico de los procesos de paz con Siria y Palestina.
Olmert, perseguido por los escándalos de corrupción, anunció ayer que presentará su dimisión al partido Kadima el 17 de setiembre, después de que se elija un nuevo líder en elecciones internas. Su sucesor, sin embargo, podría tardar meses en formar una nueva coalición, lo que implicaría que el actual primer ministro permanecería interino hasta el año que viene.
"Este gobierno ha llegado al final y no importa quién lidere el Kadima. Todos ellos son socios del fracaso total. La responsabilidad requiere un regreso al pueblo y nuevas elecciones", opinó Netanyahu.
El dirigente opositor intentará adelantarse a los planes del grupo oficialista de formar el próximo gobierno, formando su propia coalición o anticipando las elecciones fijadas para 2010.
Hasta el último día
El viceprimer ministro Haim Ramon, líder del Kadima y confidente de Olmert, reconoció que hay una alta probabilidad de que se realicen elecciones porque el sucesor de Olmert en el partido encontrará difícil formar un nuevo gobierno.
Ante los cambios, Estados Unidos manifestó que no modificó su objetivo de que Olmert y el presidente palestino, Mahmoud Abbas, lleguen a un acuerdo de paz este año.
El actual premier israelí, incluso, prometió no cesar en su empeño de conseguir la paz hasta su último día en el cargo, pero los analistas dudan de que tenga la fuerza política para cumplir compromisos, ya sea en las conversaciones con Abbas o en las negociaciones indirectas con Siria.
Olmert ha sufrido intensas presiones políticas para que dimita como consecuencia de una investigación sobre supuestos sobornos de un empresario estadounidense. El funcionario lo negó y prometió demostrar su inocencia.
El sucesor de Olmert frente al partido Kadima no asumiría el cargo de primer ministro automáticamente, porque bajo la ley israelí el gobierno actual tiene que ser disuelto y el nuevo líder debe formar una nueva coalición.
Cuatro ministros oficialistas -entre ellos, la titular de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, y el de Transporte, Shaul Mofaz- han lanzado campañas para reemplazar al dirigente. Livni, jefa de las negociaciones con los palestinos, lidera las encuestas.
Netanyahu tiene un apoyo del 36 % contra el 24,6 % para Livni y el 14,9 % para el ministro de Defensa y jefe del partido laborista, Ehud Barak. El jefe de la oposición derechista fue primer ministro entre 1996 y 1999. (Reuters-AFP-NA)
Los sondeos de opinión recientes sugieren que Likud -tal el nombre del partido derechista de Netanyahu- ganaría en unos comicios parlamentarios adelantados, pese a ser crítico de los procesos de paz con Siria y Palestina.
Olmert, perseguido por los escándalos de corrupción, anunció ayer que presentará su dimisión al partido Kadima el 17 de setiembre, después de que se elija un nuevo líder en elecciones internas. Su sucesor, sin embargo, podría tardar meses en formar una nueva coalición, lo que implicaría que el actual primer ministro permanecería interino hasta el año que viene.
"Este gobierno ha llegado al final y no importa quién lidere el Kadima. Todos ellos son socios del fracaso total. La responsabilidad requiere un regreso al pueblo y nuevas elecciones", opinó Netanyahu.
El dirigente opositor intentará adelantarse a los planes del grupo oficialista de formar el próximo gobierno, formando su propia coalición o anticipando las elecciones fijadas para 2010.
Hasta el último día
El viceprimer ministro Haim Ramon, líder del Kadima y confidente de Olmert, reconoció que hay una alta probabilidad de que se realicen elecciones porque el sucesor de Olmert en el partido encontrará difícil formar un nuevo gobierno.
Ante los cambios, Estados Unidos manifestó que no modificó su objetivo de que Olmert y el presidente palestino, Mahmoud Abbas, lleguen a un acuerdo de paz este año.
El actual premier israelí, incluso, prometió no cesar en su empeño de conseguir la paz hasta su último día en el cargo, pero los analistas dudan de que tenga la fuerza política para cumplir compromisos, ya sea en las conversaciones con Abbas o en las negociaciones indirectas con Siria.
Olmert ha sufrido intensas presiones políticas para que dimita como consecuencia de una investigación sobre supuestos sobornos de un empresario estadounidense. El funcionario lo negó y prometió demostrar su inocencia.
El sucesor de Olmert frente al partido Kadima no asumiría el cargo de primer ministro automáticamente, porque bajo la ley israelí el gobierno actual tiene que ser disuelto y el nuevo líder debe formar una nueva coalición.
Cuatro ministros oficialistas -entre ellos, la titular de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, y el de Transporte, Shaul Mofaz- han lanzado campañas para reemplazar al dirigente. Livni, jefa de las negociaciones con los palestinos, lidera las encuestas.
Netanyahu tiene un apoyo del 36 % contra el 24,6 % para Livni y el 14,9 % para el ministro de Defensa y jefe del partido laborista, Ehud Barak. El jefe de la oposición derechista fue primer ministro entre 1996 y 1999. (Reuters-AFP-NA)







