29 Julio 2008 Seguir en 
WASHINGTON.- La ventaja del candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama, se diluye en varios de los Estados importantes y con mayor incidencia en el resultado final. Según el prestigioso diario “The Washington Post”, dicho fenómeno se aprecia en Estados decisivos a nivel electoral, tales como Michigan, Minnesota y Wisconsin.
En Colorado, en tanto, su rival, el republicano John McCain, supera ahora por un punto porcentual a Obama (45 contra 44%). En junio, el demócrata de 46 años era el favorito en ese Estado, a considerable distancia del ex combatiente de Vietnam de 71 años.
“La burbuja Obama aún no reventó, pero está perdiendo un poco de aire”, afirmó Peter Brown, de la Universidad de Quinnipiac, en Nueva York. En el promedio de encuestas de RealClearPolitics (www.realclearpolitics.com), que monitorea el proceso eleccionario estadounidense, el senador por Illinois, con un 46,5% de apoyo ciudadano, supera al republicano, que logra un 43,3% de las preferencias.
La cruda realidad
Las sonrisas y abrazos de grandes líderes europeos y la aclamación del público como el “nuevo Mesías” estadounidense agrandaron el perfil internacional y alimentaron el ego de Obama, pero en casa le sirvieron de poco: su ventaja sobre McCain en la carrera por la Casa Blanca sigue siendo pequeña. La última encuesta del instituto Gallup, hecha pública ayer y realizada después del masivo discurso en Berlín, refleja que la diferencia se ha estabilizado en el entorno de los ocho puntos a favor de Obama. En un sistema electoral como el estadounidense, en el que lo que cuenta es ganar en los Estados sin importar la diferencia obtenida, los ocho puntos no son suficientes.
Para mayor preocupación de los demócratas, las encuestas afirman consistentemente que existe un 15% de indecisos, en su mayoría blancos y de clase trabajadora. Y son los que pueden decidir los comicios del 4 de noviembre. Ellos determinarán la victoria en Ohio, en Pennsylvania, en Michigan y en Wisconsin, entre otros Estados clave. Claramente, Obama no convenció aún a la gente para que acepte a un afroamericano joven e inexperto como su presidente. Si Obama pierde todos esos Estados, de muy poco le servirá arrasar en otros más liberales. (DPA-Reuter)
En Colorado, en tanto, su rival, el republicano John McCain, supera ahora por un punto porcentual a Obama (45 contra 44%). En junio, el demócrata de 46 años era el favorito en ese Estado, a considerable distancia del ex combatiente de Vietnam de 71 años.
“La burbuja Obama aún no reventó, pero está perdiendo un poco de aire”, afirmó Peter Brown, de la Universidad de Quinnipiac, en Nueva York. En el promedio de encuestas de RealClearPolitics (www.realclearpolitics.com), que monitorea el proceso eleccionario estadounidense, el senador por Illinois, con un 46,5% de apoyo ciudadano, supera al republicano, que logra un 43,3% de las preferencias.
La cruda realidad
Las sonrisas y abrazos de grandes líderes europeos y la aclamación del público como el “nuevo Mesías” estadounidense agrandaron el perfil internacional y alimentaron el ego de Obama, pero en casa le sirvieron de poco: su ventaja sobre McCain en la carrera por la Casa Blanca sigue siendo pequeña. La última encuesta del instituto Gallup, hecha pública ayer y realizada después del masivo discurso en Berlín, refleja que la diferencia se ha estabilizado en el entorno de los ocho puntos a favor de Obama. En un sistema electoral como el estadounidense, en el que lo que cuenta es ganar en los Estados sin importar la diferencia obtenida, los ocho puntos no son suficientes.
Para mayor preocupación de los demócratas, las encuestas afirman consistentemente que existe un 15% de indecisos, en su mayoría blancos y de clase trabajadora. Y son los que pueden decidir los comicios del 4 de noviembre. Ellos determinarán la victoria en Ohio, en Pennsylvania, en Michigan y en Wisconsin, entre otros Estados clave. Claramente, Obama no convenció aún a la gente para que acepte a un afroamericano joven e inexperto como su presidente. Si Obama pierde todos esos Estados, de muy poco le servirá arrasar en otros más liberales. (DPA-Reuter)







