29 Julio 2008 Seguir en 
Como una consecuencia del enfrentamiento que mantuvieron durante más de 120 días el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) y los ruralistas, por primera vez desde 1875, la apertura de la 122ª Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional de Palermo no contó con la presencia de funcionarios del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Se sumó a esta medida el levantamiento de los stands de cinco provincias, gobernadas por mandatarios afines el kirchnerismo: Jujuy, Santa Cruz, Chaco, Formosa y Tucumán. Tampoco tomaron parte de la muestra la Gendarmería y la Policía Federal. La participación del Regimiento de Granaderos, que es un clásico de la exhibición, también fue suspendida; tampoco concursarán los caballos del Ejército y de la Escuadra Azul de la Policía Federal.
Estas actitudes se preanunciaron cuando la Secretaría de Agricultura no confirmó en ningún momento su intervención. Luego sobrevino la ausencia del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que había pagado unos $ 50.000 por su stand, pero que no usó. La Anses también levantó su puesto. Sin embargo, no se plegaron a la decisión del PEN las provincias de Buenos Aires -tiene un modesto stand junto al del Banco Provincia-, Catamarca, Corrientes, Río Negro, Santiago del Estero, Salta y San Juan.
Si el Gobierno nacional decide profundizar el boicot con el retiro de las autoridades del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) del predio de la Rural, los organizadores cerrarían la megamuestra más importante del campo que se realiza en el país. Si el Senasa retirara a los más de 100 técnicos que tiene trabajando de modo permanente en los controles sanitarios, ningún animal podría movilizarse en el predio, por lo que la exposición ganadera peligraría, señalaron los organizadores. Los ruralistas aclararon haber cumplido con todos los trámites que exige el organismo nacional para exponer animales.
Un día después de la apertura de la muestra agropecuaria más antigua y tradicional de América Latina, que permanecerá abierta hasta el 5 de agosto, se produjo el cierre abrupto y sin aviso del stand de Tucumán. En nuestra edición del sábado consignamos que debajo de la pintura fresca con que había sido pintado el local, todavía se advertía la imagen de la Casa Histórica. Por ese espacio -que estaba reservado desde el año pasado- el Gobierno provincial habría pagado alrededor de $ 38.000.
Desde todo punto de vista, consideramos reprochable la actitud del gobierno tucumano de alinearse una vez más con el PEN en una actitud obsecuente, y levantar el stand del Ente de Turismo, privando así a miles de personas -en las dos primeras jornadas, la muestra tuvo 40.000 visitantes- de interiorizarse sobre los atractivos paisajísticos y del patrimonio cultural de Tucumán. En contrapartida, siete provincias argentinas mantuvieron sus espacios y pusieron sus intereses por encima del conflicto entre el Gobierno nacional y el agro, haciendo uso del federalismo.
En la intención de quedar bien con las autoridades nacionales, el Gobierno provincial cerró una puerta importante para la promoción turística de Tucumán, en un lugar que en 2007 recibió la visita de un millón de asistentes. Nos parece lamentable que una confrontación que debe resolverse en otros ámbitos, perjudique a nuestra provincia. Es hora de que los tucumanos dejemos de hincarnos de rodillas ante la mínima mirada de la Nación y sepamos separar la paja del trigo. Los intereses políticos no necesariamente son los mismos que los de la ciudadanía.
Estas actitudes se preanunciaron cuando la Secretaría de Agricultura no confirmó en ningún momento su intervención. Luego sobrevino la ausencia del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que había pagado unos $ 50.000 por su stand, pero que no usó. La Anses también levantó su puesto. Sin embargo, no se plegaron a la decisión del PEN las provincias de Buenos Aires -tiene un modesto stand junto al del Banco Provincia-, Catamarca, Corrientes, Río Negro, Santiago del Estero, Salta y San Juan.
Si el Gobierno nacional decide profundizar el boicot con el retiro de las autoridades del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) del predio de la Rural, los organizadores cerrarían la megamuestra más importante del campo que se realiza en el país. Si el Senasa retirara a los más de 100 técnicos que tiene trabajando de modo permanente en los controles sanitarios, ningún animal podría movilizarse en el predio, por lo que la exposición ganadera peligraría, señalaron los organizadores. Los ruralistas aclararon haber cumplido con todos los trámites que exige el organismo nacional para exponer animales.
Un día después de la apertura de la muestra agropecuaria más antigua y tradicional de América Latina, que permanecerá abierta hasta el 5 de agosto, se produjo el cierre abrupto y sin aviso del stand de Tucumán. En nuestra edición del sábado consignamos que debajo de la pintura fresca con que había sido pintado el local, todavía se advertía la imagen de la Casa Histórica. Por ese espacio -que estaba reservado desde el año pasado- el Gobierno provincial habría pagado alrededor de $ 38.000.
Desde todo punto de vista, consideramos reprochable la actitud del gobierno tucumano de alinearse una vez más con el PEN en una actitud obsecuente, y levantar el stand del Ente de Turismo, privando así a miles de personas -en las dos primeras jornadas, la muestra tuvo 40.000 visitantes- de interiorizarse sobre los atractivos paisajísticos y del patrimonio cultural de Tucumán. En contrapartida, siete provincias argentinas mantuvieron sus espacios y pusieron sus intereses por encima del conflicto entre el Gobierno nacional y el agro, haciendo uso del federalismo.
En la intención de quedar bien con las autoridades nacionales, el Gobierno provincial cerró una puerta importante para la promoción turística de Tucumán, en un lugar que en 2007 recibió la visita de un millón de asistentes. Nos parece lamentable que una confrontación que debe resolverse en otros ámbitos, perjudique a nuestra provincia. Es hora de que los tucumanos dejemos de hincarnos de rodillas ante la mínima mirada de la Nación y sepamos separar la paja del trigo. Los intereses políticos no necesariamente son los mismos que los de la ciudadanía.




