¿La Casa Rosada sin capilla?

Se reavivó la tensión entre el matrimonio Kirchner y la Iglesia, esta vez por razones que tienen marcadas aristas políticas e ideológicas. Por Guillermo Villarreal - Columnista de la agencia DyN.

27 Julio 2008
El Gobierno y la Iglesia pueden tener un nuevo motivo de tensión si se confirma que el matrimonio Kirchner ordenó “desactivar” la capilla de la Casa Rosada, adonde -desde 1978- acuden funcionarios y empleados en busca de un momento de recogimiento espiritual. La decisión presidencial se enmarca en el conflicto por el obispado castrense, dado que ese templo está bajo la órbita de la capellanía del Regimiento de Granaderos a Caballo.
El trascendido cayó como un mazazo en ambientes eclesiásticos por, dijeron, “sus eventuales connotaciones políticas y la pérdida del patrimonio histórico-religioso allí guardado”, mientras que en despachos gubernamentales no confirmaron ni desmintieron la versión.
“Es la primera noticia que tengo. Hasta lo que yo sé, la sacaron de una zona restringida cerca del despacho presidencial y la colocaron en la planta baja. Esto me sorprende, espero que no sea cierto”, declaró a DyN el presbítero Leonardo Braun, capellán castrense destinado en la Casa Rosada. El sacerdote dijo tener una buena relación con los residentes de Balcarce 50, aunque calificó de “llamativo” que la versión surja justo en su ausencia (se encuentra de licencia en Entre Ríos).
En tanto, fuentes gubernamentales explicaron  que el “traslado” de la capilla Cristo Rey forma parte de las obras de restauración que se realizan en la Casa Rosada, pero sin certificar si será emplazada en otro nuevo lugar. “En su momento se verá si se le dispone de un espacio”, puntualizaron. Lo cierto, pudo constatar esta agencia, que los ornamentos litúrgicos del oratorio están bien guardados, maderas mediante, en un rincón de la planta baja.
Esta no es la primera vez que el matrimonio presidencial, que dice profesar la fe católica, tiene un encontronazo con el Episcopado por los servicios religiosos en la Casa Rosada. En mayo de 2004, Néstor Kirchner chocó con la cúpula episcopal -entonces encabezada por monseñor Eduardo Mirás (Rosario)- por la designación del capellán presidencial. Cargo que se encontraba vacante desde el fallecimiento del presbítero Alfredo Estrabiz un año antes.
El santacruceño intentó imponer por aquellos días el nombre del padre Juan Luis Moyano, un sacerdote jesuita de fuerte compromiso social y emparentado con la causa del extinto cura Carlos Mugica. Pero no tuvo éxito, porque la designación recayó en el actual capellán, presbítero Leonardo Braun, al no conseguir la venia de monseñor Antonio Baseotto. El mismo obispo castrense a quien Kirchner pidió en marzo de 2005 su remoción a la Santa Sede, por una alegoría bíblica -tirar al mar a quienes corrompen a los menores de edad- que en el Gobierno se interpretó como una apología de los “vuelos de la muerte” perpetrados durante el dictadura militar.
Ahora el punto de tensión es religioso, aunque con evidentes aristas políticas e ideológicas. Las mismas que marcaron distancia entre la pareja presidencial y los hombres de Iglesia desde el inicio de la gestión. Al punto que en la capilla se celebraban misas semanales, pero desde hace un quinquenio la periodicidad quedó reducida a una por mes. Pese al incierto destino o virtual desarticulación, la capilla sigue apareciendo como uno de los puntos de interés a visitar en la Casa Rosada. La página oficial revela incluso las cuestiones patrimoniales que el templete tiene y de las cuales los obispos se quejan por su eventual perdida: una talla en madera representando a Cristo Rey, hecha por el escultor argentino Vigil Mahlknecht; una imagen de la Virgen de Luján -data de1984-, una piedra traída desde las Malvinas durante el conflicto bélico, y un solideo que dejó al pie del altar Juan Pablo II en 1982.

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