Turbulencias en marcha

El gobernador aún siente los efectos de la crisis del campo. La derrota en el Senado no terminó de asimilarlo el cuerpo del PJ oficial. Duhalde no quiere escuchar los mensajes conciliatorios que le envían desde aquí. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.

27 Julio 2008
El intenso clima de politización que vive la nación, a partir del conflicto rural, acabó con las fronteras artificiales que empeñosamente erigen los caudillismos provinciales. Con el simple recurso de colgarse del saco del presidente Néstor Kirchner, los gobernadores se aseguraron dinero, la sumisión de los peronistas de sus distritos y una proyección de futuro cierto. José Alperovich tardó un tiempo en acomodarse a la era K, que lo favoreció con fondos, obras públicas y refinanciación de la deuda pública.
El estilo decisionista democrático de gobierno de Alperovich ensamblaba perfectamente con la Casa Rosada. Ese modo de conducción del aparato estatal se caracteriza porque prevalece la decisión política del gobernador sobre el debate público, especialmente el de la Legislatura. La Constitución de 2006 fue producto de esa visión recortada de la vida democrática.
La reelección conseguida en agosto y la victoria de Cristina Fernández de Kirchner -la candidata electa por Néstor- en diciembre, le auguraban a Alperovich cuatro años felices de gestión. Ni el acceso de José Ignacio García Hamilton (UCR) a una banca en Diputados le quitó el sueño. Algunos traspiés sucedidos en febrero tampoco alteraron su existencia. Sólo Juan Manuel Urtubey (Salta) le hacía sombra en el noroeste, a partir de la temprana predilección que evidenciaba Cristina.

La culpa del "yuyito"
Sin embargo, el auge del "yuyito" cambió bruscamente el panorama. Las tensiones entre los productores y el kirchnerismo trastrocaron los planes de la Casa Rosada y de sus aliados. Alperovich sintió los remezones. El PJ acusó también el impacto. A lo largo de 129 días se incubaron situaciones que no eran previsibles en el inicio de 2008.
El gobernador osciló entre el apoyo desmesurado de las primeras semanas y la moderación verbal de los últimos tiempos. Pero en ningún momento saltó el cerco. Así aportó votos al éxito oficialista en Diputados, pero ninguno en el Senado, donde encalló definitivamente el proyecto de ley del Gobierno que ratificaba -con retoques- la Resolución 125 sobre retenciones móviles. La salida de Alberto Fernández de la Jefatura de Gabinete no desagradó a la Casa de Gobierno, porque su reemplazante Sergio Massa cultivó una buena relación con Alperovich, desde la época en que piloteaba la Anses.
En algún momento, en la Casa de Gobierno se pensó que Fernández encarnaba la línea más racional en el trato con el campo.
El kirchnerismo no terminó de asimilar el revés que sufrió en el Senado, a manos de una oposición multipartidaria y del vicepresidente Julio César Cleto Cobos. Fue también un freno al estilo decisionista de ejercicio del poder por la sucesora de Néstor. Cristina habló el viernes de una derrota momentánea durante un acto de homenaje a Eva Perón, pero no de resignación ante la caída.
La ola de indignación con el campo se sintió también en Tucumán. La conductora del PJ y diputada Beatriz Rojkés de Alperovich atacó a la prensa por su cobertura del problema agrario. De ese modo, transfirió insólitamente a los medios de comunicación la responsabilidad de la debacle. Esta, en realidad, se originó en el modo autoritario e inconsulto como el Gobierno de Cristina impuso el régimen de retenciones a los sojeros, quebrando la previsibilidad de las actividades económicas. El viernes se repitió el hostigamiento a los ruralistas, en la recordación de Eva Perón que hizo el PJ provincial. Edmundo Jiménez -secretario general del distrito- y Gerónimo Vargas Aignasse marcaron el rumbo de las críticas.
Alperovich fue también funcional a la estrategia de confrontación con el agro, al ordenar -como otras provincias y el INTA- el levantamiento del stand del Ente de Turismo en la muestra de la Sociedad Rural en Palermo. Obediencia debida a los Kirchner. Pablo Orsolini (vicepresidente de la Federación Agraria ) reprobó el manejo oficial del tema.

El caldero en ebullición
Alperovich se diferenció de otros gobernadores -el chubutense Mario Das Neves es uno de ellos- que reclamaron cambios en el gabinete, al manifestar que eso es resorte de la Presidenta. Y a la agencia Télam le dijo que ni Eduardo Duhalde, ni Elisa Carrió, ni Ernesto Sanz, ni Gerardo Morales sacaron ventajas electorales del empantanamiento de Cristina. Sin embargo, fuentes del Movimiento de Afirmación Programática (MAP), cuentan que Duhalde le pidió a un empresario del rubro papel que deje de arrimarle los mensajes que envía Alperovich. Duhalde no se olvidó del pasado y piensa cantar algunas verdades al respecto cuando visite Tucumán. La pelea interna del justicialismo empieza a levantar temperatura.
El MAP eligió como referente natural al ex vicegobernador Fernando Juri, que se abocará a estructurar la corriente de opinión que rebasa las fronteras peronistas. Juri levantó una polvareda con su prematura candidatura a senador y levantó el pie del acelerador. "La construcción de un proyecto nacional basado en la producción, el trabajo y la distribución justa de la riqueza", propone el documento fundacional."Hay que rescatar la mejor tradición productiva de la Argentina, que la tiene", apuntó. Reconoce el despegue de la Argentina a partir de la Generación del Ochenta, como también los casos de España, Brasil, Italia y Chile, que hicieron la reconversión de sus economías para insertarse en el mundo globalizado. El gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, será el primero de los adelantados del MAP que disertará en Tucumán sobre desarrollo e inclusión social en agosto.
Existen también otros movimientos que traducen disconformidad con el alperovichismo. Una vertiente de peronistas históricos se identifica con Julio Díaz Lozano, Jesús Pellasio, Agustín Avila y Florencio Aceñolaza. La diputada Stella Maris Córdoba disiente con la Casa Rosada, pero debajo del paraguas kirchnerista. En esos ambientes se comenta que en la Casa de Gobierno se intensificaron los contactos con ex comisionados comunales. Se los tentaría con contratos para que no deserten de las filas pejotistas. Están preocupados, dicen. Pero, además, la agitación política ganó al bloque oficialista de legisladores, donde quieren echar a los seguidores de Cobos y a los supuestos simpatizantes de Juri.

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