El relevo en la Jefatura del Gabinete

26 Julio 2008
La renuncia de Alberto Fernández a la Jefatura del Gabinete de Ministros del Gobierno nacional, ha constituido una reacción en el mismo corazón del poder kirchnerista, carente de capacidad autocrítica, a juzgar por las reflexiones del propio funcionario. Desde ese cargo, Fernández ejerció no sólo facultades constitucionales equivalentes a las de un primer ministro de un sistema parlamentario, sino también superpoderes del Poder Legislativo, entre ellas, la de reasignar las partidas dispuestas en los presupuestos anuales sancionados por el Congreso. Sin embargo, los hechos están demostrando que no era el dimitente sino el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, el integrante del Gobierno con mayor poder económico y discrecionalidad en su ejercicio, mediante la adjudicación por sus secretarios de fideicomisos y subsidios para obras públicas, con o sin licitaciones ni control parlamentario.
Se puede calificar por todo ello la gestión del ministro De Vido, como el esqueleto del extremado presidencialismo que se arrogó poderes sustitutivos del colapsado régimen de coparticipación federal, dando lugar a la mayor "caja negra" de la administración kirchnerista. Esta situación es considerada al momento de establecer los alcances que puedan tener los cambios en el gabinete nacional, cuya "oxigenación" ha calificado necesaria en sus motivaciones Alberto Fernández.
Fiscales, empresarios y académicos han coincidido desde hace años en demandar más controles sobre las licitaciones de obras públicas, y así lo señaló el presidente de la Auditoria Nacional de la Nación (AGN), Leandro Despouy, en coincidencia con la ONG Poder Ciudadano, a propósito de la baja calificación que Transparencia Internacional asigna a la Argentina sobre corrupción.
El caso con mayor repercusión ha sido el de la empresa sueca Skanska, originado en el presunto pago de sobornos para la ampliación de los Gasoductos Norte y Sur, donde aparece la figura del fideicomiso, cuyo número se estima en más de $ 20.000 millones.
Un informe de la AGN ha señalado que no hay control de esa figura financiera o es insuficiente, por no figurar en las leyes anuales de presupuesto, pues sus duraciones superan ese plazo, por lo que se requeriría una ley de regulación que la mayoría oficialista del Congreso nunca acompañó. Los fideicomisos y subsidios de servicios y obras públicas, son el resultado de una fuerte intervención del Estado en la economía, bajo el paraguas de una limitada institucionalidad y control de precios que no reflejan las estadísticas del Indec.
La designación de Sergio Massa como jefe del Gabinete de Ministros, cuyos antecedentes evidencian una personalidad dinámica y dialogante, permitirá ir demostrando si la gestión gubernamental avanzará hacia la transparencia requerida al Gobierno, especialmente en la forma de manejar el gasto público.
Recientemente, en este lugar, nos referimos al estado ininterrumpido de emergencia económica y su influencia sobre la legislación y control parlamentario.
Si el nuevo jefe del Gabinete intenta con éxito apuntar con ese rumbo habrá logrado configurar un real cambio en el Poder Ejecutivo, fortaleciendo la gestión presidencial. Se trata de una trascendente misión política que pondría fin al personalismo autoritario bajo el cual ha sido posible que el país se desacredite y mantenga en una crisis de expectativas que impide a sus múltiples sectores políticos, sociales y económicos consensuar y planificar un futuro consecuente con sus riquezas potenciales.

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