De todos, de nadie
El tránsito caótico y los accidentes inquietan a las autoridades. Pero las soluciones no parecen dar resultado ¿Cómo cambiar los hábitos? La falla está en la autoridad. Por Roberto Delgado - Prosecretario de Redacción.
22 Julio 2008 Seguir en 
Nótese que al mismo tiempo que la Municipalidad de Yerba Buena elimina prácticamente el uso de semáforos en la avenida Aconquija, la de San Miguel de Tucumán pone más aparatos en la Mate de Luna. Ambas lo hacen sobre la base de concienzudos estudios. ¡Pero es, de hecho, la misma avenida! Se dirá que, aunque las dos ciudades están cada vez más unidas, las circunstancias no son iguales para la circulación, ya que la Aconquija es una arteria de paseo en una zona residencial y la Mate de Luna es una pista de carreras en una zona más de paso que residencial. Una es angosta y con platabandas con canteros. La otra casi no tiene platabandas. ¿Quiere decir esto que son problemas diferentes?La Municipalidad capitalina tiene centradas sus preocupaciones en la Mate de Luna, y desde hace tiempo anuncia medidas, pone semáforos, cierra platabandas y, a pesar de ello, siguen aumentando las infracciones y los accidentes. Nótese, eso sí, que no sabemos si las cifras sobre las que se basan los estudios son claras. En julio de 2007 se decía que había 40 accidentes por mes en esa avenida. Hoy se dice que hay cinco accidentes por semana, lo cual da 20 percances mensuales. ¿Cómo se entiende eso? Hace un año se anunciaron controles con radar. Pero no se usó los aparatos porque no estaban homologados. Ahora se vuelve al ataque, con más radares que, esta vez, se dice, serán legales.
La Mate de Luna no debería ser eje de preocupación sólo de la Municipalidad de San Miguel. También de la de Yerba Buena, ya que desde la Capital van cada vez más autos a la "Ciudad Jardín", que ya tiene tres shoppings y va creciendo en forma geométrica. Las dos ciudades tienen el problema de la falta de calles paralelas y de la incultura de los conductores. Las administraciones de ambas urbes no se dan cuenta de que el fenómeno las sobrepasa y se acelerará en el futuro, mientras los hábitos de los funcionarios siguen siendo los mismos.
¿No ha sido una muestra de viejas costumbres la pelea entre inspectores de una grúa de tránsito y un automovilista el viernes pasado en la avenida Avellaneda? ¿No sigue habiendo accidentes impensados como el de ayer en la Aconquija al 1.000? ¿No continúan peleándose ambos municipios con los secuestros de taxis de una jurisdicción o de otra? ¿No sigue habiendo carros de tracción a sangre por las avenidas? ¿No circulan por toda la provincia autos rurales y colectivos "limoneros", muchas veces contratados por las mismas autoridades de la provincia y de las comunas?
Nótese que el problema ni siquiera es la falla en los controles. El director de Emergencias, Juan Masaguer, destaca que es notoria la contradicción de las autoridades que por un lado dicen ser duras y por otro permiten el andar de vehículos de todo tipo y entregan licencias de conducir como quieren.
El urbanista Raúl Di Lullo opinó varias veces que los tucumanos padecemos una "rebeldía no creativa" y que tenemos que modificar los hábitos. Pero él mismo destaca que la falta de medidas complementarias -como la habilitación de arterias paralelas a la Mate de Luna o un plan coordinado de transporte público- hace que fallen los programas más ambiciosos. El señaló muy claramente que no se puede ensanchar las calles para que entren más autos. Y eso es un problema que crece.
No están mal los planes y los controles... pero si forman parte de un programa global y bien pensado. Para que no ocurra como en Yerba Buena, donde se compraron semáforos y luego se los desechó, sin que se sepa quién es el culpable del gasto y del esfuerzo. Total, siempre se dice que en el tránsito todos somos responsables. Y como dijo un lector, cuando la culpa es de todos, nadie es responsable.




