22 Julio 2008 Seguir en 
Por la avenida Mate de Luna se canaliza casi todo el torrente de vehículos que va y vuelve entre el este y el oeste. El volumen ha ido aumentando en forma exponencial como consecuencia del enorme crecimiento de la cantidad de automotores y del crecimiento de la edificación en toda el área que sirve la avenida. La Municipalidad ha adoptado varias medidas para mejorar la seguridad. La “onda verde” ha sido reducida de 60 kilómetros por hora a 50. Se han instalado tres nuevos complejos de semáforos; se han cerrado platabandas, para obligar a que el cruce se realice solamente en las esquinas semaforizadas y en un futuro próximo se usarán radares para controlar la velocidad.
Todo este programa de seguridad es el resultado de una investigación llevada a cabo por la sección Accidentes de Tránsito. Un análisis de las características de los choques ocurridos desde 2003 permitió reveladoras conclusiones. Por ejemplo, que casi todos los percances tuvieron lugar en esquinas y fueron generados por maniobras de giro a la izquierda.
Los accidentes (de los que ocurre uno cada dos días) protagonizados por automovilistas duplicaron los correspondientes a motociclistas.
Una de las complicaciones de la avenida es la heterogeneidad de los vehículos que circulan por allí. Por sus carriles, además de colectivos, autos y motocicletas es frecuente que aparezcan carros de tracción a sangre.
Se ha comprobado, asimismo, la falta de respeto a las pautas de velocidad establecidas para los carriles y que se mantiene la riesgosísima costumbre de operar el teléfono celular mientras se maneja. El estudio municipal demuestra que esta es una de las infracciones más frecuentes en la avenida; la sigue la de cruzar el semáforo en rojo. La investigación revela, asimismo, que la mayor cantidad de accidentes no se produce a la noche, como es la creencia general, sino a la tarde (37,6 %) y a la mañana (35 %).
Parece altamente positivo que la comuna haya enfocado su atención sobre la avenida Mate de Luna. Como lo decimos arriba, las complicaciones y los peligros son un reflejo del explosivo crecimiento del parque automotor y del impresionante poblamiento de toda la zona oeste de la ciudad.
Además es un hecho que los problemas de seguridad en la avenida Mate de Luna están íntimamente relacionados con un tema que estas columnas han tocado hasta el cansancio. Hablamos de la generalizada falta de respeto por las normas de tránsito vigentes, que son transgredidas con notable frecuencia. Obvio es apuntar que muchos accidentes y situaciones de riesgo no se producirían si cada conductor guiase su vehículo en el marco de esas pautas, sobradamente conocidas por todos.
Sin duda el radar permitirá que las infracciones sean detectadas en mucho mayor detalle y con más asiduidad. Pero no debe olvidarse que, además, es necesaria una adecuada vigilancia policial en la arteria.
No puede discutirse que cruzar un semáforo en rojo constituye una grave infracción; pero hay que pensar que, de noche, muchos conductores la cometen, temerosos de que la detención en esquinas oscuras y solitarias los convierta en víctimas de malhechores que acechan justamente en esos puntos.
Y no puede dejar de agregarse que, además de Mate de Luna, hay otras avenidas que merecerían un tratamiento de seguridad similar. Nos referimos a Roca, Belgrano y Perón, por ejemplo.
Todo este programa de seguridad es el resultado de una investigación llevada a cabo por la sección Accidentes de Tránsito. Un análisis de las características de los choques ocurridos desde 2003 permitió reveladoras conclusiones. Por ejemplo, que casi todos los percances tuvieron lugar en esquinas y fueron generados por maniobras de giro a la izquierda.
Los accidentes (de los que ocurre uno cada dos días) protagonizados por automovilistas duplicaron los correspondientes a motociclistas.
Una de las complicaciones de la avenida es la heterogeneidad de los vehículos que circulan por allí. Por sus carriles, además de colectivos, autos y motocicletas es frecuente que aparezcan carros de tracción a sangre.
Se ha comprobado, asimismo, la falta de respeto a las pautas de velocidad establecidas para los carriles y que se mantiene la riesgosísima costumbre de operar el teléfono celular mientras se maneja. El estudio municipal demuestra que esta es una de las infracciones más frecuentes en la avenida; la sigue la de cruzar el semáforo en rojo. La investigación revela, asimismo, que la mayor cantidad de accidentes no se produce a la noche, como es la creencia general, sino a la tarde (37,6 %) y a la mañana (35 %).
Parece altamente positivo que la comuna haya enfocado su atención sobre la avenida Mate de Luna. Como lo decimos arriba, las complicaciones y los peligros son un reflejo del explosivo crecimiento del parque automotor y del impresionante poblamiento de toda la zona oeste de la ciudad.
Además es un hecho que los problemas de seguridad en la avenida Mate de Luna están íntimamente relacionados con un tema que estas columnas han tocado hasta el cansancio. Hablamos de la generalizada falta de respeto por las normas de tránsito vigentes, que son transgredidas con notable frecuencia. Obvio es apuntar que muchos accidentes y situaciones de riesgo no se producirían si cada conductor guiase su vehículo en el marco de esas pautas, sobradamente conocidas por todos.
Sin duda el radar permitirá que las infracciones sean detectadas en mucho mayor detalle y con más asiduidad. Pero no debe olvidarse que, además, es necesaria una adecuada vigilancia policial en la arteria.
No puede discutirse que cruzar un semáforo en rojo constituye una grave infracción; pero hay que pensar que, de noche, muchos conductores la cometen, temerosos de que la detención en esquinas oscuras y solitarias los convierta en víctimas de malhechores que acechan justamente en esos puntos.
Y no puede dejar de agregarse que, además de Mate de Luna, hay otras avenidas que merecerían un tratamiento de seguridad similar. Nos referimos a Roca, Belgrano y Perón, por ejemplo.




