21 Julio 2008 Seguir en 
RUTA 38
Me adhiero a la carta del lector Claudio Félix Carlos Ybrahim publicada el 16/7, ya que circulo con frecuencia por la tristemente célebre ruta 38. Veo -y sufro- las temerarias maniobras de conductores que, por ganar algunos segundos, ponen en peligro su vida; la de sus acompañantes, que muchas veces son sus propios familiares, y la de otros que también transitan por esa vía. Este accionar, de por sí un factor importante de riesgo, se agrava por la desconsiderada actitud de conductores de vehículos de gran porte y en mal estado de conservación que, con su marcha cansina -para evitar la cual no atinan a esbozar siquiera un gesto- obligan al agrupamiento de numerosos vehículos detrás de ellos, lo que genera colas de gran extensión y acrecienta el peligro para los que se atreven intentar el sobrepaso. Creo que una medida positiva para atenuar el riesgo sería establecer la obligatoriedad de apartarse de la cinta asfáltica y ceder el paso para aquellos vehículos que, por su volumen y la lentitud de su marcha, dificultan la circulación y promuevan esos encolumnamientos, cuando se haya acumulado un máximo de cuatro vehículos impedidos de continuar su marcha normal. Obviamente, para el adecuado cumplimiento de la norma no serán suficientes los bocinazos de los conductores obstaculizados, sino que será conveniente establecer controles policiales móviles para detectar y sancionar severamente las infracciones, tal como lo sugiere acertadamente el lector Ybrahim en esta misma sección.
COMEDOR ESCOLAR
La pobreza condiciona. El hambre destruye. En conjunto generan discapacidades, lo cual repercute en el aprendizaje escolar. Numerosas publicaciones de la ONU, de la Unicef, de la PAM, del BM y de organismos de derechos humanos y de políticas sociales lo afirman. Un comedor escolar no repara, pero ayuda a paliar estos flagelos y contribuye, además, al proceso enseñanza-aprendizaje, dados los contenidos que desde ese espacio de encuentro se pueden trabajar. Durante 15 años fui psicóloga de la Escuela Especial de Monteros, y aun en situaciones críticas nunca faltó un guiso caliente en la mesa de nuestros alumnos. La expresión adelantada por un lector en esta sección -discapacidad más pobreza- habla por sí misma. No entiendo el porqué de la decisión de que deje de funcionar el comedor de ese establecimiento. Si hay una razón valedera, pido disculpas; si no, espero que el Altísimo los perdone, porque no saben lo que hacen.
CALLE INTRANSITABLE
Transitar por la calle Jujuy es realmente una odisea. Me sorprendió ver la altura del 1.900 y del 2.000 la cantidad de agua acumulada en la arteria y lo difícil que es para los peatones cruzar la calle. En una de las esquinas funciona un bar, y la verdad es que no sé cómo puede trabajar esa gente teniendo alrededor semejante charco de aguas servidas. Siguiendo hacia el sur resulta casi imposible transitar la avenida sin pensar en los daños que podrían sufrir los vehículos cuyos conductores quisieran circular a más de 10 km/h. A la altura del 4.000 hay una escuela, de la cual los chicos salen directamente a la calle: no hay veredas, ni senda peatonal, ni platabanda, ni alguien que cuide estos niños cuando cruzan. La avenida es sólo una cinta de pavimento sin señalización alguna desde que comienza la doble mano. Parece mentira que, en los hechos, San Miguel de Tucumán comience y termine dentro de las cuatro avenidas. Parece mentira que nadie proteja los niños que inocentemente pretenden cruzar, y confían en que los conductores se detendrán o reducirán la velocidad. Creo que la Dirección de Transito debería implementar alguna medida para evitar una tragedia.
CENTRALISMO PORTEÑO
Mirando nuestra historia, veo con sorpresa que no avanzamos ni un metro; seguimos en la lucha las provincias contra el centralismo porteño. Nos cobran tributos por todo y nos mandan de nuestro dinero lo que la administración central considera que podemos necesitar, lo que nos hace dependientes de sus antojos, llamados leyes o decretos. Los argentinos tenemos un mal concepto del enemigo. Siempre luchamos y nos matamos entre nosotros, sólo porque el otro piensa distinto o trabaja distinto. Veo cómo nuestros gobernantes, los radicados en Buenos Aires, repiten palabras que ya se oían en los años de lucha entre unitarios y federales. ¿Hasta cuándo viviremos de historias que sólo separaron a los argentinos? ¿Cuándo comprenderemos que tanto el hombre que nació en lo mas recóndito del monte como el empresario de la gran ciudad son argentinos con necesidades diferentes y pensamientos diferentes? ¿Cuándo comprenderemos que el nieto de un inmigrante y el de un descendiente de Atahualpa son argentinos? ¿Por qué vernos diferentes, si fuimos paridos y somos enterrados en la misma tierra? ¿Hasta cuándo dejaremos que manejen nuestros sentimientos de identidad las manos mezquinas de unos cuantos que sólo piensan en intereses económicos? Hace unas noches vivimos un acontecimiento de gran trascendencia, que va más allá de una aprobación de una ley. Fue un llamado de atención de las provincias del interior al centralismo porteño. Se trató del gesto de un pueblo que ya no quiere más vivir de historias pasadas y dolorosas, que quiere una Argentina diferente, inteligente, madura y unida.
ALUMBRADO PUBLICO
Hace algunos días, en horas de la tarde y como consecuencia de un accidente automovilístico, resultó afectada una columna de alumbrado público en calle Las Heras al 300, lo que motivó que quedara fuera de servicio. El 15/7, la columna fue retirada de su lugar por personal de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, pero no fue reemplazada, y desde entonces es deficiente la iluminación en la zona, con el consiguiente riesgo tanto en la vía pública como en los propiedades privadas. Quienes vivimos en la calle Las Heras al 300 solicitamos ante el organismo pertinente la urgente restitución de la columna de alumbrado público faltante.
Es una vergüenza cómo trabajan los municipales. El viernes circulaba en mi auto detrás del camión municipal y vi cómo los inspectores, junto con los policías que iban en ese vehículo, bajaban corriendo de la caja y, en segundos, subían las motos y escapaban corriendo como si fueran ladrones. En este caso se encontraban dos motos en la vereda y sus dueños (un hombre y una mujer) estaban también allí. A uno se la quitaron, pero la señora se aferró a su motocicleta, a pesar de lo cual los municipales tiraban de ella, igual que los arrebatadores de carteras. Como se estaba complicando la situación, decidieron retirarse corriendo, como delincuentes.
Mario Santiago Guillén
mario.guillen@vicentetrapani.com
Me adhiero a la carta del lector Claudio Félix Carlos Ybrahim publicada el 16/7, ya que circulo con frecuencia por la tristemente célebre ruta 38. Veo -y sufro- las temerarias maniobras de conductores que, por ganar algunos segundos, ponen en peligro su vida; la de sus acompañantes, que muchas veces son sus propios familiares, y la de otros que también transitan por esa vía. Este accionar, de por sí un factor importante de riesgo, se agrava por la desconsiderada actitud de conductores de vehículos de gran porte y en mal estado de conservación que, con su marcha cansina -para evitar la cual no atinan a esbozar siquiera un gesto- obligan al agrupamiento de numerosos vehículos detrás de ellos, lo que genera colas de gran extensión y acrecienta el peligro para los que se atreven intentar el sobrepaso. Creo que una medida positiva para atenuar el riesgo sería establecer la obligatoriedad de apartarse de la cinta asfáltica y ceder el paso para aquellos vehículos que, por su volumen y la lentitud de su marcha, dificultan la circulación y promuevan esos encolumnamientos, cuando se haya acumulado un máximo de cuatro vehículos impedidos de continuar su marcha normal. Obviamente, para el adecuado cumplimiento de la norma no serán suficientes los bocinazos de los conductores obstaculizados, sino que será conveniente establecer controles policiales móviles para detectar y sancionar severamente las infracciones, tal como lo sugiere acertadamente el lector Ybrahim en esta misma sección.
Miguel Angel Quesada
M. Alberti 331
S.M. de Tucumán
M. Alberti 331
S.M. de Tucumán
COMEDOR ESCOLAR
La pobreza condiciona. El hambre destruye. En conjunto generan discapacidades, lo cual repercute en el aprendizaje escolar. Numerosas publicaciones de la ONU, de la Unicef, de la PAM, del BM y de organismos de derechos humanos y de políticas sociales lo afirman. Un comedor escolar no repara, pero ayuda a paliar estos flagelos y contribuye, además, al proceso enseñanza-aprendizaje, dados los contenidos que desde ese espacio de encuentro se pueden trabajar. Durante 15 años fui psicóloga de la Escuela Especial de Monteros, y aun en situaciones críticas nunca faltó un guiso caliente en la mesa de nuestros alumnos. La expresión adelantada por un lector en esta sección -discapacidad más pobreza- habla por sí misma. No entiendo el porqué de la decisión de que deje de funcionar el comedor de ese establecimiento. Si hay una razón valedera, pido disculpas; si no, espero que el Altísimo los perdone, porque no saben lo que hacen.
Hilda Gabriela Sánchez Cortez
Facundo Quiroga 500
Yerba Buena (Tucumán)
Facundo Quiroga 500
Yerba Buena (Tucumán)
CALLE INTRANSITABLE
Transitar por la calle Jujuy es realmente una odisea. Me sorprendió ver la altura del 1.900 y del 2.000 la cantidad de agua acumulada en la arteria y lo difícil que es para los peatones cruzar la calle. En una de las esquinas funciona un bar, y la verdad es que no sé cómo puede trabajar esa gente teniendo alrededor semejante charco de aguas servidas. Siguiendo hacia el sur resulta casi imposible transitar la avenida sin pensar en los daños que podrían sufrir los vehículos cuyos conductores quisieran circular a más de 10 km/h. A la altura del 4.000 hay una escuela, de la cual los chicos salen directamente a la calle: no hay veredas, ni senda peatonal, ni platabanda, ni alguien que cuide estos niños cuando cruzan. La avenida es sólo una cinta de pavimento sin señalización alguna desde que comienza la doble mano. Parece mentira que, en los hechos, San Miguel de Tucumán comience y termine dentro de las cuatro avenidas. Parece mentira que nadie proteja los niños que inocentemente pretenden cruzar, y confían en que los conductores se detendrán o reducirán la velocidad. Creo que la Dirección de Transito debería implementar alguna medida para evitar una tragedia.
Ana Cabbad
Rivadavia 856 - 4º piso
S. M. de Tucumán
Rivadavia 856 - 4º piso
S. M. de Tucumán
CENTRALISMO PORTEÑO
Mirando nuestra historia, veo con sorpresa que no avanzamos ni un metro; seguimos en la lucha las provincias contra el centralismo porteño. Nos cobran tributos por todo y nos mandan de nuestro dinero lo que la administración central considera que podemos necesitar, lo que nos hace dependientes de sus antojos, llamados leyes o decretos. Los argentinos tenemos un mal concepto del enemigo. Siempre luchamos y nos matamos entre nosotros, sólo porque el otro piensa distinto o trabaja distinto. Veo cómo nuestros gobernantes, los radicados en Buenos Aires, repiten palabras que ya se oían en los años de lucha entre unitarios y federales. ¿Hasta cuándo viviremos de historias que sólo separaron a los argentinos? ¿Cuándo comprenderemos que tanto el hombre que nació en lo mas recóndito del monte como el empresario de la gran ciudad son argentinos con necesidades diferentes y pensamientos diferentes? ¿Cuándo comprenderemos que el nieto de un inmigrante y el de un descendiente de Atahualpa son argentinos? ¿Por qué vernos diferentes, si fuimos paridos y somos enterrados en la misma tierra? ¿Hasta cuándo dejaremos que manejen nuestros sentimientos de identidad las manos mezquinas de unos cuantos que sólo piensan en intereses económicos? Hace unas noches vivimos un acontecimiento de gran trascendencia, que va más allá de una aprobación de una ley. Fue un llamado de atención de las provincias del interior al centralismo porteño. Se trató del gesto de un pueblo que ya no quiere más vivir de historias pasadas y dolorosas, que quiere una Argentina diferente, inteligente, madura y unida.
Dora Dileo
Las Higueritas 2648
Yerba Buena (Tucumán)
Las Higueritas 2648
Yerba Buena (Tucumán)
ALUMBRADO PUBLICO
Hace algunos días, en horas de la tarde y como consecuencia de un accidente automovilístico, resultó afectada una columna de alumbrado público en calle Las Heras al 300, lo que motivó que quedara fuera de servicio. El 15/7, la columna fue retirada de su lugar por personal de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, pero no fue reemplazada, y desde entonces es deficiente la iluminación en la zona, con el consiguiente riesgo tanto en la vía pública como en los propiedades privadas. Quienes vivimos en la calle Las Heras al 300 solicitamos ante el organismo pertinente la urgente restitución de la columna de alumbrado público faltante.
Fernando P. Saade
Las Heras 319
S. M. de Tucumán
SECUESTRO DE MOTOSLas Heras 319
S. M. de Tucumán
Es una vergüenza cómo trabajan los municipales. El viernes circulaba en mi auto detrás del camión municipal y vi cómo los inspectores, junto con los policías que iban en ese vehículo, bajaban corriendo de la caja y, en segundos, subían las motos y escapaban corriendo como si fueran ladrones. En este caso se encontraban dos motos en la vereda y sus dueños (un hombre y una mujer) estaban también allí. A uno se la quitaron, pero la señora se aferró a su motocicleta, a pesar de lo cual los municipales tiraban de ella, igual que los arrebatadores de carteras. Como se estaba complicando la situación, decidieron retirarse corriendo, como delincuentes.
Mario Santiago Guillén
mario.guillen@vicentetrapani.com
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LA GACETA se reserva el derecho de publicación.
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