No se puede gobernar a los cadenazos
La sociedad le puso límites a una forma de hacer política. El voto de Cobos desató una ola de interpretaciones. El PJ disidente se desquitó en el Senado. Juri fue electo por Duhalde para dirigir un movimiento. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
20 Julio 2008 Seguir en 
El gesto audaz con el cual el mendocino Julio Cobos desbarató la sanción definitiva de la ley que imponía las retenciones móviles de la Resolución 125 descolocó al kirchnerismo y desordenó su estrategia política. Además transformó al vicepresidente de la Nación en uno de los enemigos del oficialismo. El aluvión de críticas no cesó desde el inesperado revés en la madrugada del jueves. "Traidor" y "Judas". Lo tildaron así Hugo Moyano, secretario general de la CGT gubernamental, y el infaltable Luis D?Elía, defensor oficial de la Casa Rosada, dos lenguaraces autorizados de Néstor Kirchner. Algunos tardan en entender más las cosas, dijo Cristina el jueves, en velada crítica a Cobos, en Resistencia, horas después de la derrota en el Senado. Le atribuyó, también, incomprensión del programa votado en octubre de 2007. Las afirmaciones de Cristina del viernes sobre que el radical ¿K? había defeccionado de sus compromisos agudizaron el clima de controversia. Defeccionar es apartarse con deslealtad de la causa a que se pertenece, según el diccionario de la Real Academia. En definitiva, Cobos es, por lo menos, desconfiable para la Casa Rosada.Pero el vicepresidente de la Nación resiste las invectivas a pie firme, aferrándose a la legitimidad que le dio el voto popular. No renunciaré, aseguró y quedó como héroe ante el mundo rural. El gesto de Cobos acabó con la Resolución 125 y Cristina, con sensatez, ordenó su derogación. Sin embargo, extravió el diagnóstico cuando aseguró que no había sufrido una derrota. Perdió una votación crucial, pero puede cambiar el rumbo en un país que es muy distinto del aquel del 10 de marzo. Esto será posible si Néstor abandona su papel de presidente de facto en las sombras y en los actos públicos.
Una mezcla explosiva
Ingredientes políticos y legales se combinan para generar la crisis en curso. El catedrático José Miguel Onaindía advirtió que la Constitución reformada de 1994 no reguló en forma adecuada la función del número dos del binomio gobernante. Según Onaindía, docente de la UBA y de la Universidad de Ciencias Sociales y Empresarias (UCES), "el vicepresidente no integra el Poder Ejecutivo Nacional, puesto que este es unipersonal y sólo debe ser desempeñado personalmente por el Presidente". Pero sí puede desempatar con "el voto de calidad", en una Cámara donde cada provincia está representada por tres senadores. Cristina tal vez haya añorado a Alberdi, quien no había previsto la figura del vice. Los constituyentes de 1853 -acotó Onaindía- siguieron en esa materia a Alexander Hamilton, uno de los arquitectos de la Constitución estadounidense, que incorporó el segundo cargo.
Cobos obró con criterio propio. Las diferencias de cultura política entre él y el Gobierno generaron el choque. Es partidario de la negociación y del diálogo-herencia radical- en el conflicto, mientras que la Casa Rosada practica el verticalismo. Lo que manda Cristina se obedece y punto. Esta contradicción detonó la crisis, que pacificó el país, y desestabilizó la Convergencia Plural. El peronismo rebelde le cobró factura a los Kirchner. La sociedad le enseñó al poder K que no se puede gobernar a los cadenazos.
De otro planeta
Imaginar que el vicegobernador, Juan Luis Manzur, vaya a sublevarse contra José Alperovich imitando a Cobos es un ejercicio de política-ficción. Manzur firma los proyectos de ley más conflictivos y los legisladores oficialistas -suman 44 contra cinco opositores- aprobaron 33 decretos de necesidad y urgencia. Consintieron, así, que se les cercenen facultades propias, mientras Manzur se jacta de manejarlos con la rienda corta.
Sin embargo, su perfil permitió a los legisladores oficialistas no tener que engrosar la lista de damnificados por el fracaso de las retenciones móviles. En cambio, ocho de los diputados nacionales por Tucumán pusieron la cara durante la tempestad y acataron lo que quería Cristina. Sólo el radical José Ignacio García Hamilton salió indemne.
La elección de octubre de 2003, en la que José Alperovich jugó al quedo, le dio dos senadores al bussismo y uno al PJ -Julio Miranda-. Alperovich, entonces, quería erradicar a Miranda de Tucumán y lo consiguió. Si hubiera operado de otra manera el resultado tal vez habría favorecido al kirchnerismo en el Senado, con un voto más. El buen cálculo localista perjudicó al matrimonio K. Miranda apenas sobrevivirá en el mundo gremial, de la mano de Moyano.
Alperovich salió magullado después de los 130 días de conflicto con el campo. Los productores sojeros le reprocharon de distintas maneras su dependencia de Cristina, lo que le ocasionará fuga de votos.
Con rostro adusto
El martes lució adusto en el palco de la plaza del Congreso mientras Kirchner aporreaba a la dirigencia rural. Alperovich cambió el discurso flamígero por otro más conciliador y buscó aplacar los ánimos en Tucumán. El descalabro de Cristina lo arrastrará fatalmente, y él debe cooperar sí o sí. No podrá saltar el cerco: la Rosada castiga despiadadamente al desleal.
El peronismo disidente cobra vuelo en el país a partir del agotamiento del modelo político K. Tucumán, que es un coto de caza del kirchnerismo administrado por Alperovich, no permanecerá impermeable a los nuevos ruidos políticos. Eduardo Duhalde aceleró la puesta en marcha del Movimiento Productivo Argentino (MPA), con el cual aspira a nuclear una parte sustancial de los refractarios a los manejos K en el país. Es, también, una plataforma de difusión de una línea de pensamiento económico diferente del que predomina en la Casa Rosada. Los ideólogos de esa corriente entrevén serias complicaciones hasta fines de 2008.
Duhalde delegó en el ex vicegobernador Fernando Juri el armado del MPA en Tucumán, en Santiago del Estero y en Catamarca. En Salta, el senador Juan Carlos Romero acometerá la misma empresa. Ambos dirigentes fueron responsabilizados del armado regional. El ex gobernador viene condicionando la acción de su sucesor, Juan Manuel Urtubey, uno de los delfines del cristinismo. Juri, a su vez, ha roto con los kirchneristas desde que discrepó de la política de retenciones móviles y del aislamiento social de la Casa Rosada. Duhalde le prometió a Juri que volverá a Tucumán cuando haya concluido la fase organizativa del MPA. La elección de 2009 es tema obligado de la agenda política del oficialismo y de la oposición en el universo peronista. Unión Popular puede ser la sigla que escoja el peronismo antikirchnerista si se frustra el intento de desalojar a Kirchner del PJ. El ex vicegobernador sabe que no existen las media tintas en la pelea por el poder.




