Un nuevo paroen la UNT

17 Julio 2008
Tal vez una buena parte de la historia argentina se ve reflejada en aquel antiguo mito de Sísifo, a quien los  dioses griegos habían condenado a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso, o en la profecía del oráculo de Delfos: “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Pero sin ir a la remota Grecia, el gran poeta del tango, Enrique Cadícamo, dio en la tecla con un solo verso de “Por la vuelta” que tiene música de José Tinelli: “La historia vuelve a repetirse, mi muñequita dulce y rubia, el mismo amor... la misma lluvia... el mismo, el mismo loco afán...” Si el amor regresa siempre es una buena señal, pero cuando son los mismos problemas los que retornan periódicamente, podría hablarse de un proceso cíclico negativo.
   No resulta una novedad, entonces, el anuncio de medidas de fuerza en el ámbito de la Universidad Nacional de Tucumán. Como de costumbre, las acciones de protesta responden a reclamos salariales insatisfechos.
   En el último congreso de la Conadu Histórica realizado el 14 y el 15 de mayo pasado, a raíz de la suspensión de la negociación salarial por parte del Gobierno nacional, se decidió que no se tomarán exámenes en julio, en ninguna Facultad de la casa de Juan B. Terán. La medida también se acatará en todas las universidades nacionales. La Conadu exige un aumento de sueldo equivalente a media canasta para el cargo testigo -auxiliar de primera con semidedicación-, y la aplicación del nomenclador en todas las categorías.
   La titular de Adiunt afirmó que en esta oportunidad no habrá paro ni movilización. Se suspenderán los exámenes del primer turno, que va del 28 de julio hasta la primera semana de agosto. Agregó que si no se retoma el diálogo y no se obtiene un aumento salarial, no se reanudarán las clases del segundo semestre. En consecuencia y como sucede siempre, son los estudiantes los principales afectados: los casi 60.000 alumnos de la UNT tendrán que esperar el segundo llamado a evaluación a mediados de agosto, cuando las clases ya se hayan reanudado con plenitud. A muchos, especialmente a los que trabajan, les será difícil preparar materias y cursar otras en forma paralela. Los estudiantes consideran que la suspensión de un turno es frustrante, ya que la mayoría aprovecha el receso para preparar materias libres. Aunque consideran que el reclamo de los docentes e investigadores es justo, opinan, en general, que estos deberían buscar una forma de protesta que no afecte los proyectos de los estudiantes.
   Se señala a menudo que la educación es el principal camino para que un país pueda alcanzar la dignidad y el progreso; también se repite que la educación es una inversión, no un gasto, y pese a que mucho se ha avanzado en algunos aspectos, la jerarquización económica de los docentes, así como su capacitación y las exigencias académicas a su rendimiento siguen siendo asignaturas pendientes.
   Todos los años asistimos a este mismo escenario con el consecuente perjuicio de los estudiantes. Ello refleja una actitud poco firme de las autoridades de las universidades nacionales que deberían lograr del Gobierno nacional, entre otras cosas, que los docentes de la casa de altos estudios tengan salarios dignos. Los legisladores nacionales no deberían permanecer ajenos a este conflicto e involucrarse en forma directa. No se pone en tela de juicio la justicia de los reclamos, pero creemos que debería buscarse otra forma de protesta, en la que los estudiantes no sean siempre las víctimas. Sería auspicioso que esta historia dejara alguna vez de repetirse.

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