"Todos esperamos que se haga justicia"

Los familiares del acusado sospechan que alguien acusó al muchacho para perjudicarlo.

ELEMENTO DE TRABAJO. El carro es usado para llevar cartones y botellas. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
ELEMENTO DE TRABAJO. El carro es usado para llevar cartones y botellas. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
17 Julio 2008
“En el barrio todos sabemos quien es quien. Y a él no lo considero peligroso”, afirma doña Isabel, una vecina del cartonero de 30 años que fue detenido bajo sospecha de haber cometido una serie de violaciones. La señora no tiene problemas en defender al hombre que está detenido en la división Homicidios. “El lunes vino a cortar las moras. Luego me ofreció dos kilos de pan rallado. Justo iba a pagarle cuando se lo llevaron. No puedo hablar mal de él ”, indica.
La hija de la vecina, Sandra, tiene tres nenes. “Cuando lo ven pasar por la calle, lo saludan. Hace jugar a mis chicos, pero nunca les faltó el respeto. Una, como madre, nunca dejaría sola a sus hijos si sospechara algo malo de alguien. Pero no me sorprende lo que pasó. Siempre se llevan al que no puede defenderse”, argumenta, mientras otro vecino, de cabellera larga, camisa negra y alpino pasa acompañado de su familia y con una bicicleta en la que carga una bolsa de cemento. “Shhh, es él”, apunta Belén, una de los ocho hermanos del acusado.  “El vecino de al lado nos hace la vida imposible. Vive con un arma encima. Yo casi paso de largo cuando me clavó una cuchilla en la mano. Con eso le hizo un corte en la mano a mi hermano”, dice otro de los hermanos, angustiado por lo que le toca vivir. El comentario es en respuesta a una de las pistas que maneja la Policía con respecto a que el violador tiene un corte en la mano izquierda.
Otro dato con el que cuenta la Policía es que, en una de las ocasiones, el violador escribió en un papel la dirección de una de las víctimas para que los vecinos la llevaran a su casa. “Mi hermano no sabe escribir. Apenas sabe firmar. Si cuando vino el gobernador me rogó que le escribiera una carta pidiéndole colchones y cualquier clase de ayuda”, aclara otra hermana, la única que va a la escuela. Y agrega: “lo que sí sabe es leer. Aprendió de la Biblia que tiene en su pieza. Todas las noches va con mi mamá a la iglesia evangelista que está aquí, a dos cuadras”.

“No sabe manejar”
Las víctimas también coinciden en que el violador anda en una bicicleta o una moto. “Pasen y vean”, invita el padre del acusado. “No sabe manejar nada. Mi hijo se levanta todas las mañanas a las seis y media. Miren el carro; es para burros, pero lo lleva él. Vuelve a la una, come si hay algo, si no, toma un mate cocido. Después ralla el pan duro”, se angustia el hombre, que pide permiso para ir a buscar un cigarrillo. “Nadie durmió el martes a la noche. Encima tuvimos que soportar que se nos rieran en la cara. ‘Uy, dónde está Violín, dónde está Violín’, nos decían”, recuerda, indignado. La madre del acusado es la única que pudo hablar con él luego de que lo detuvieron, y ayer permanecía acompañándolo. “Estamos nerviosos. Todos esperamos que se haga justicia y que se fijen bien en quién hizo lo que hizo”, anhela el padre, otra vez, en tono bajo. Hay vecinos que lo intimidan.

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