Dos tucumanos resultaron heridos en el trágico accidente de un ómnibus en Sunchales
El choque dejó un saldo de siete muertos, entre ellos, mellizos de 2 años y su hermana de 5, oriundos de Santiago del Estero. El micro embistió de frente a una camioneta en la que viajaba el pugilista Solís. Los comprovincianos regresaban a la capital.
13 Julio 2008 Seguir en 
El ómnibus de la empresa Almirante Brown llegó a las 19.15 a la Estación Central, procedente de Salta. En 45 minutos, cargó a 25 pasajeros tucumanos y siguió su viaje con destino a Buenos Aires. A las 4.30, aproximadamente, en el kilómetro 257 de la ruta 34, en la localidad santafesina de Sunchales, embistió de frente con una camioneta, en la que viajaba el boxeador cordobés Cristian Solís. Murieron siete personas y por lo menos 15 resultaron heridos, dos de ellos oriundos de esta provincia.
El subjefe de la Unidad Regional V de Policía, comisario inspector Claudio Aguirre, explicó: "a raíz del impacto, ambos vehículos salieron de la carpeta asfáltica hacia una alcantarilla y el ómnibus quedó incrustado en su parte baja".
"Para que tengan una idea de la magnitud del impacto, el eje delantero y las dos ruedas delanteras quedaron a la altura de la mitad de la puerta de abajo, casi en la mitad del coche", añadió.
En ese sector iban las víctimas mortales. Entre ellas, los conductores Martín Armando González (36) y Miguel Angel Louro, ambos oriundos de la provincia de Buenos Aires; y los pasajeros, el salteño Mario Copa (30) y Dorix Mamani Guanga (30), de nacionalidad boliviana, y los santiagueños Agustín y Alejandro (2) y su hermanita mayor, Soledad Santo (5) -viajaban con su mamá, Alejandra González (31), gravemente herida-.
Una sobreviviente del accidente, que se identificó como Natalia, relató que antes del choque esta familia estaba sentada en los asientos traseros y que uno de los choferes le ofreció a la mujer pasar a los delanteros para que ella y los niños estuvieran más cómodos, según informó en un despacho la agencia Télam.
Según confirmó Sandra Bonnet, responsable de la boletería de la empresa, en el momento en que se produjo el accidente sólo había 16 tucumanos a bordo del coche, ya que nueve habían descendido en otras localidades. "Sólo dos comprovincianos, cuyas identidades no tenemos precisadas, pidieron regresar a Tucumán; los 14 restantes siguieron viaje a Buenos Aires en un micro puesto por la firma", confirmó.
Si bien el jefe de la Unidad Regional V dijo que todavía se desconocen las causas del accidente, varios sobrevivientes manifestaron que el micro, que estaba con el pasaje completo, iba a alta velocidad porque había salido de una parada que hizo en Santiago del Estero con más de una hora de retraso.
"El ómnibus iba en todo momento a gran velocidad y pasando a todos. Sentí dos impactos; primero contra la camioneta y después contra el hormigón", aseguró la pasajera Natalia.
La mujer dijo que apenas ocurrido el accidente el ómnibus "se llenó de humo y la gente se asfixiaba", por lo que ella empezó a golpear los vidrios para tratar de romper las ventanillas, que en este tipo de vehículos no se abren.
Relató que viajaba junto a su hija de 10 años, a quien en los primeros momentos vio cubierta de sangre, por lo que creyó que había resultado gravemente herida. Luego comprobó que había sido manchada por otros pasajeros lastimados que se le cayeron encima, ya que -afirmó- nadie llevaba colocado el cinturón de seguridad. La mujer dijo que después de que se registró el accidente pasaban camiones y otros ómnibus, pero nadie se detuvo. "Lloraba y gritaba fuerte que nos ayuden, pero salimos solos, nadie nos ayudó. Hubo gente que se tiró de la parte de arriba, pero los que estaban abajo lloraban, no se movían y los tuvieron que sacar los bomberos", agregó.
El subjefe de la Unidad Regional V de Policía, comisario inspector Claudio Aguirre, explicó: "a raíz del impacto, ambos vehículos salieron de la carpeta asfáltica hacia una alcantarilla y el ómnibus quedó incrustado en su parte baja".
"Para que tengan una idea de la magnitud del impacto, el eje delantero y las dos ruedas delanteras quedaron a la altura de la mitad de la puerta de abajo, casi en la mitad del coche", añadió.
En ese sector iban las víctimas mortales. Entre ellas, los conductores Martín Armando González (36) y Miguel Angel Louro, ambos oriundos de la provincia de Buenos Aires; y los pasajeros, el salteño Mario Copa (30) y Dorix Mamani Guanga (30), de nacionalidad boliviana, y los santiagueños Agustín y Alejandro (2) y su hermanita mayor, Soledad Santo (5) -viajaban con su mamá, Alejandra González (31), gravemente herida-.
Una sobreviviente del accidente, que se identificó como Natalia, relató que antes del choque esta familia estaba sentada en los asientos traseros y que uno de los choferes le ofreció a la mujer pasar a los delanteros para que ella y los niños estuvieran más cómodos, según informó en un despacho la agencia Télam.
Según confirmó Sandra Bonnet, responsable de la boletería de la empresa, en el momento en que se produjo el accidente sólo había 16 tucumanos a bordo del coche, ya que nueve habían descendido en otras localidades. "Sólo dos comprovincianos, cuyas identidades no tenemos precisadas, pidieron regresar a Tucumán; los 14 restantes siguieron viaje a Buenos Aires en un micro puesto por la firma", confirmó.
Si bien el jefe de la Unidad Regional V dijo que todavía se desconocen las causas del accidente, varios sobrevivientes manifestaron que el micro, que estaba con el pasaje completo, iba a alta velocidad porque había salido de una parada que hizo en Santiago del Estero con más de una hora de retraso.
"El ómnibus iba en todo momento a gran velocidad y pasando a todos. Sentí dos impactos; primero contra la camioneta y después contra el hormigón", aseguró la pasajera Natalia.
La mujer dijo que apenas ocurrido el accidente el ómnibus "se llenó de humo y la gente se asfixiaba", por lo que ella empezó a golpear los vidrios para tratar de romper las ventanillas, que en este tipo de vehículos no se abren.
Relató que viajaba junto a su hija de 10 años, a quien en los primeros momentos vio cubierta de sangre, por lo que creyó que había resultado gravemente herida. Luego comprobó que había sido manchada por otros pasajeros lastimados que se le cayeron encima, ya que -afirmó- nadie llevaba colocado el cinturón de seguridad. La mujer dijo que después de que se registró el accidente pasaban camiones y otros ómnibus, pero nadie se detuvo. "Lloraba y gritaba fuerte que nos ayuden, pero salimos solos, nadie nos ayudó. Hubo gente que se tiró de la parte de arriba, pero los que estaban abajo lloraban, no se movían y los tuvieron que sacar los bomberos", agregó.
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