Mañana, la última novela de Graham Swift

Por María Eugenia Bestaniz, para LA GACETA - Tucumán. La obra nos habla del vínculo entre las generaciones, del coraje de la sinceridad y de lo difícil que puede ser narrar una verdad.

LA HISTORIA GIRA EN TORNO DE UN MISTERIO. Paula Hook, la protagonista de Mañana, irá develando el secreto en un extenso monólogo de madrugada, dirigido a sus hijos gemelos, Nick y Kate. LA HISTORIA GIRA EN TORNO DE UN MISTERIO. Paula Hook, la protagonista de Mañana, irá develando el secreto en un extenso monólogo de madrugada, dirigido a sus hijos gemelos, Nick y Kate.
13 Julio 2008
Graham Swift pertenece a una generación británica de novelistas brillantes nacidos inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, de la que forman parte también Ian Mc Ewan, Martin Amis y Julian Barnes. Dignos herederos de una tradición narrativa abrumadora, con nombres como George Eliot, Jane Austen, E.M. Forster o Henry James, han sabido reflejar con rigor expresivo y sutileza de percepción las complejidades del hombre contemporáneo y sus dilemas frente a un mundo incierto y cambiante. Las historias individuales que cuentan tienen como telón de fondo, en general, el retrato social de una Inglaterra postindustrial, insular, decadentista, que en poco más de medio siglo dejó de ser la cabeza de un imperio de ultramar para retraerse en una posición provincial dentro del concierto de las naciones europeas y que, de un modo u otro, busca reconciliarse con su pasado, comprenderlo y, en instancias, expiarlo.
Swift ha escrito una decena de libros; entre sus novelas, Ultimas órdenes (1996) mereció el prestigioso premio Booker. Su adaptación cinematográfica fue interpretada por Michael Caine. Se trata del periplo de cuatro amigos que cumplen una promesa hecha a un compañero de copas ya fallecido: esparcir sus cenizas en el mar. En el trayecto conversan, beben en bares de paso y, de a poco, la intimidad entre ellos hace aflorar una verdad por años silenciada.
En Mañana, publicada en 2007 en Inglaterra (la editorial Anagrama acaba de publicar la versión en español, que ya se consigue en las librerías argentinas), Swift recurre por primera vez a la voz y a la perspectiva exclusivamente femeninas para narrar los acontecimientos. Como ocurre en Ultimas órdenes, la historia gira en torno de un misterio central, un hecho extraordinario dentro de la cotidianidad doméstica. Paula Hook, la protagonista, irá develándolo gradualmente durante la madrugada de un 17 de junio en un extenso monólogo. Pero no se trata de un "monólogo interior", ya que está dirigido a un destinatario específico, o más bien a dos: los hijos gemelos Nick y Kate, de 16 años, que al momento de esta confesión descansan apaciblemente y a quienes, en ese "mañana" que le da el título al libro, Paula y su marido, Mike, van a revelarles un secreto que podría cambiar sus vidas y el sólido vínculo filial que los ha unido hasta el presente.
Este trasnochado monólogo actúa a modo de ensayo previo de lo que los padres van a exponer ante los hijos ya despiertos. No obstante, la narración posterga la verdad con un sostenido y, por momentos, incómodo retaceo, sin ajustarse a la cronología de los hechos. Cuando el lector finalmente llega al conocimiento, siente que, considerando los tiempos que corren, el secreto revelado no justifica un entramado de semejante suspenso. Y, seguramente, no va ser de ese modo cómo los protagonistas van a dosificar ante los hijos una verdad tan vital.
Sería muy penoso para ellos. Sin embargo, hay que admitirlo, cada párrafo construye su propia tensión y juntos dan forma a situaciones de genuina emoción, a la altura de la mejor prosa de Swift. Son esas instancias las que nos hacen reconsiderar la obra desde sus aciertos. Primeramente, interpretando que se trata de la recreación artística de la angustia de una madre que debe justificar algo que hizo en el pasado. Algo de lo que no se arrepiente, pero que -sabe- sacarlo a luz puede tener consecuencias indeseadas, hasta irremediables, en sus hijos. Hay indicios que nos permiten suponer que no será de ese modo, aunque el tono sugiera que la felicidad pende de un hilo débil y ese "mañana" suene apocalíptico.
La novela nos habla del vínculo entre las generaciones, sobre el coraje de la sinceridad y de las dificultades narrativas que implica exponer una verdad crucial, decisiva y dolorosa. Así, también, plantea la ironía de procrear en un mundo que agoniza.
La traducción de Daniel Najmías al español castizo es respetuosa del juego de reticencias y del tono intimista de una madre que habla a sus entrañables hijos.© LA GACETA

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